Rodas, Cienfuegos.–A más de 50 kilómetros de la ciudad de Cienfuegos, cerca de la Autopista Nacional, la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) La Ciruela –perteneciente a la Empresa Agroindustrial Azucarera 5 de Septiembre– sobresale como un ejemplo de resiliencia ante las adversidades del contexto actual.
Tras dos años de recuperación, esta cooperativa resurge con el compromiso doble de alimentar a su gente y revitalizar la caña, un cultivo que marcó su pasado glorioso.
RAÍCES Y RENACIMIENTO
Adyelis Monzón Marrero, presidente de la UBPC desde hace cuatro años, relata cómo el colectivo priorizó la producción de alimentos para estabilizar la economía interna, y cumplir con el encargo estatal de abastecer a más de 500 habitantes, además de suministrar alimentos a las ferias de Rodas y de Cienfuegos.
«Teníamos que revertir el decrecimiento. La Ciruela fue una UBPC con buenos resultados históricos, pero la caña decayó y nos dimos a la tarea de levantarla», afirma.
En sus 700 hectáreas, ahora alternan cultivos como el maíz, el plátano, la yuca, el boniato, el arroz y la malanga, cosechados en rotación según las temporadas.
«De todo lo que producimos, le vendemos primero a nuestros trabajadores», destaca Monzón.
La presa cercana garantiza el riego: un recurso clave para los 60 obreros que, directa o indirectamente, sostienen la producción.
LA CAÑA Y MÁS ALLÁ...
Aunque la caña dejó de ser el monocultivo, la UBPC no la abandona. Para la próxima zafra, proyectan 10 027 toneladas, con contratos en los centrales Ciudad Caracas y 14 de Julio, este último, orgullo del municipio de Rodas, al ser tradicionalmente el primero en iniciar la molienda en Cuba.
Pero el campo aquí es diverso. Luis Manuel Sarduy Vega gestiona el módulo pecuario, en el que crían conejos, carneros y cerdos para el autoabastecimiento y la venta local.
«Atendemos a los obreros y a la comunidad. Es parte del renacer que experimenta La Ciruela», comenta Sarduy.
El camino no ha sido fácil. Las necesidades de insumos persisten, pero la UBPC insiste en su estrategia de combinar la caña con alimentos, aprovechar los recursos endógenos y fortalecer la autonomía, un principio clave de las UBPC desde su creación en 1993 durante el periodo especial.
«Nos atienden en lo necesario, pero el mayor impulso viene de nosotros», subraya Monzón.
La Ciruela apuesta por la diversificación y refleja un modelo que, más allá de la caña, busca sostenibilidad.
Hoy, entre surcos de cultivos varios y cañaverales, esta UBPC siembra la esperanza de mantener su contribución al autoabastecimiento del territorio.
Sus resultados productivos benefician a pobladores de Rodas, quienes consumen en las ferias los alimentos aquí producidos. Por ejemplo, la pareja de ancianos de Filiberto Santana y Ana de la Caridad López asegura que acude siempre al lugar donde hace sus compras, porque la calidad del alimento es garantizada, y para ambos eso resulta lo más importante.



















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