Santiago de Cuba.–Como «uno de los puntales de la victoria definitiva del pueblo cubano», valoró el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque el aporte y la trascendencia del Tercer Frente Mario Muñoz que, por orden de Fidel, fundara y dirigiera, hace hoy 63 años.
Al valor probado del revolucionario del Moncada, de la expedición del Granma, del bautismo de fuego en Alegría de Pío, del arrojo en el combate de El Uvero y de muchas misiones, se unían su fidelidad y sus extraordinarias cualidades humanas.
Sustentada en la concepción estratégica del Comandante en Jefe, de extender la lucha a otras zonas del país, la encomienda fue la de operar al oeste de Santiago de Cuba para hostigar, batir e inmovilizar las fuerzas enemigas asentadas en esa ciudad.
En el lomerío, Puerto Arturo sería tan solo, para los 57 combatientes (incluyendo dos mujeres), el punto fundacional, pues a su llegada, Almeida organizó los grupos en la zona y emprendió acciones de diversa envergadura, extendiendo el teatro de operaciones hasta 6 000 kilómetros cuadrados. Entre esas gestas, resaltan la integración a las fuerzas del Primer y Segundo frentes, que derrotaron la Ofensiva de Verano o Plan ff (Fin de Fidel) que pretendía barrer el bastión guerrillero en la Sierra Maestra; el cerco tendido a Santiago de Cuba, y la participación en combates decisivos para la entrada triunfante en dicha urbe.
Las huestes rebeldes sembraron escuelas, hospitales, y otros beneficios para el campesinado, cual adelanto de la obra social edificada por la Revolución en el actual municipio de Tercer Frente, donde, en el mausoleo erigido en la Loma de la Esperanza, reciben hoy, sus héroes y mártires, el homenaje del pueblo.



















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