ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Hacer una loa a la economía republicana es un chiste de mal gusto. Los propios análisis del pensamiento burgués prerrevolucionario dejaron claras la envergadura de la crisis estructural que vivía el país y las tremendas dificultades que suponía encontrar caminos para superarla. Foto: Archivo de Granma

Hay quienes persisten en presentar a la Cuba prerrevolucionaria de los años 40 y 50 como una época de prosperidad y abundancia. Esta visión aparece con frecuencia en internet, ya sea en artículos publicados por medios digitales de comunicación orientados al público cubano, como en videos y galerías de fotos, elaborados para las redes sociales. Sobre esta y otras estrategias mediáticas, dialogamos por vía digital con el doctor Fabio Fernández Batista, profesor de Historia de Cuba en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. (*)

Foto: Archivo de Granma

-¿El hecho de que la mayoría del público al que están dirigidos no vivió esta etapa favorece las intenciones ideológicas de fascinación que se buscan con esos mensajes?

-La operación que pretende mostrar la Cuba de los 40 y 50 como manifestación de una «era dorada» es notable. Identificar a la Isla con La Habana y a esta con el Vedado y sus «rascacielos» ha logrado que algunas personas asuman como cierto un relato que escamotea la integralidad del escenario republicano de mediados del siglo XX. Sin negar la eficiencia de los mecanismos comunicativos empleados por los promotores de tal discurso, la responsabilidad en el arraigo de esas concepciones recae, en cierta medida, sobre nosotros. La modelación de una Cuba republicana, solo marcada por las sombras, le pasa factura a nuestro recuento del devenir. La ausencia de matices permite que un público siempre ávido de cosas nuevas le dé entrada a una «historia diferente» que, además, llega muy bien montada desde lo visual.

«Frente a tales circunstancias, la clave está en captar la pluralidad de escenarios que coexistían en la sociedad prerrevolucionaria. Hay que visibilizar los contrastes, explicar las contradicciones que provocaron la existencia –en simultáneo– del Habana Hilton y de los carboneros miserables que muestra el documental El Mégano. Las estadísticas para exponer esa Cuba de lacerantes diferencias están a la mano. Documentos como La historia me absolverá, el Informe Truslow, el Censo de 1953 y la Encuesta de la Asociación Católica Universitaria evidencian las tensiones de la época, al ser muestra fehaciente de un país atrapado por la deformación estructural de su economía. Cuando se estudia a fondo la Cuba de las décadas del 40 y del 50, se descubre que la proliferación de las hoy muy publicitadas obras públicas de entonces expresa, en más de un sentido, la magnitud de la crisis que vivía la Isla.

«Otro asunto incide en la recepción positiva que hoy tiene el discurso edulcorado sobre los decenios finales de la República. La batalla entre el capitalismo y el socialismo que se dirime en nuestro país se muestra de manera evidente en la emergencia de mentalidades e imaginarios que conforman una conexión sentimental con el pasado burgués. Hay cubanos sin vínculo alguno con los grupos dominantes desplazados por la Revolución, que reproducen un discurso que defiende la restauración de esa “próspera Cuba de ayer” que, en puridad, solo existe en sus mentes. Asimismo, las insuficiencias de nuestro presente y la propia ansiedad que genera el futuro dan sustento a la humana tendencia de representar “con tientes dorados” lo pretérito, proceso este que en el caso cubano se encuentra potenciado por la existencia de una campaña dirigida a refrendar esa mirada. La construcción de un socialismo próspero en la hora actual fungirá, a no dudarlo, como mecanismo de enfrentamiento a esa reaccionaria lectura del pasado nacional».

-Se puede observar que estos contenidos han pasado de hacer recuentos de cantidades de automóviles, cines o electrodomésticos, a hablar en términos de eficiencia económica, en el cual la agricultura, la ganadería y el comercio de entonces, supuestamente suplían las necesidades de toda la sociedad. ¿Guarda relación ese cambio en el mensaje con el aumento del bloqueo y sus efectos cotidianos para los cubanos?

-El discurso de edulcoración de la República se ha ajustado a través del tiempo. Sin embargo, la mejor manera de enfrentarlo se mantiene inalterable. Ante la manipulación y la tergiversación, toca ir a las fuentes para demostrar las manquedades de la versión de la historia que pretende erigirse como la correcta. Hacer una loa a la economía republicana es un chiste de mal gusto. Los propios análisis del pensamiento burgués prerrevolucionario dejaron claras la envergadura de la crisis estructural que vivía el país y las tremendas dificultades que suponía encontrar caminos para superarla.

«Otro sin sentido es lanzarse a las comparaciones que no toman en cuenta la singularidad de los contextos. Contraponer en frío datos y series estadísticas no resulta la vía más coherente de modelar, desde una perspectiva histórica, los nuevos rumbos que demanda el país. La rigurosidad de nuestros análisis y la capacidad de dar cabida a los matices siempre serán la fórmula ganadora ante quienes pretenden pasarnos gato por libre».

-¿Cómo percibir la insistencia mediática para asumir la Revolución Cubana como un periodo iniciado y finalizado en el pasado, separado tanto de lo cotidiano, como de la actualización económica y de transformación legislativa?

–En el caso cubano, entendemos a esta como el proyecto político guiado por el objetivo de construir una sociedad alternativa al capitalismo, por lo que no caben dudas acerca de su permanencia. Otros matices podrían apuntarse, si se avanza por el terreno de la definición que las ciencias sociales realizan sobre esa modalidad del cambio social que enfoca la pregunta.

«El proyecto revolucionario enfrenta en la actualidad cuatro importantes obstáculos: la hostilidad exterior, las dificultades económicas, el aliento constante a una fractura del consenso político y las trabas que encuentra la implementación práctica de la actualización del socialismo. Estos emergen como valladares a vencer. La Revolución ha de conectar la preservación de sus históricas conquistas con la concreción de las nuevas aspiraciones de prosperidad.

«La economía constituye una de las aristas de imprescindible atención, para mantener los indiscutibles éxitos sociales y estimular con más fuerza la base productiva que debe sostenerlos. De igual forma, otras dinámicas del tejido social de la nación han de enrumbarse por caminos que tengan en cuenta las diversidades. A la Constitución aprobada recientemente le corresponde actuar como hoja de ruta para la consumación de un proyecto socialista que, sin abjurar de la historia vivida, logre materializar las renovadas demandas ciudadanas.

-La invitación a olvidar la Historia fue parte de una estrategia que puede regresar, mientras otros ya nos convidan a dejar atrás la terminología de revolucionario y contrarrevolucionario, que ha sido fundamental en el lenguaje político e histórico cubano. ¿Siguen siendo términos funcionales?

-La invitación a olvidarnos de la Historia es claramente una táctica para

desarmarnos. Tener conciencia histórica no implica vivir presos del pasado, sino mantener la conexión con la experiencia vivida, a fin de convertirla en soporte para desandar la ruta que depara el futuro. Aunque el papel de las palabras es sobredimensionado en muchas ocasiones, el valor de estas no puede ser desconocido. De tal suerte, pensar en torno al discurso político de la Cuba actual constituye una tarea importante.

«Dentro de los que proponen una renovación terminológica pueden identificarse dos grupos. De un lado, se hallan aquellos que defienden la actualización del discurso revolucionario, en pos de conectarlo con la especificidad de los tiempos que corren; de otro, los que de maneras diversas apuestan por desmontar el andamiaje discursivo para después avanzar, cual tromba destructora, sobre lo demás. Dentro de la batalla que se dirime en el ámbito de la construcción de sentidos al interior del país, el uso de los vocablos irrumpe como terreno que no puede descuidarse.

«Considero válido el empleo de los términos revolucionario y contrarrevolucionario, siempre y cuando se asuma la pluralidad del campo que pretenden englobar. Lo revolucionario –en las circunstancias de hoy– estriba en la defensa de un proyecto de sociedad anticapitalista, capaz de proyectar las esencias subversivas de la Revolución de 1959 hacia la Cuba mejor a construir. Por su lado, el ámbito de la contrarrevolución está definido por los esfuerzos abocados a restaurar el régimen capitalista y, con este, al conjunto de relaciones de explotación que le son inherentes. Creo que la pugna ideológica de nuestros días se mueve en el marco apuntado, sin que ello niegue la presencia de otras problemáticas que otorgan matices diversos a los debates dirimidos al interior de la nación».

(*) El entrevistado es autor de las obras Fidel en la tradición estudiantil universitaria – en coautoría con Francisca López Civeira– (Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2016), y Los caminos de la prosperidad. El ideario económico de las oligarquías criollas de Cuba (Ediciones Unhic, La Habana, 2020).

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Parmenio Ramos Doreste dijo:

1

14 de julio de 2020

06:42:42


Bueno el artículo, vivo en Texas, salí de Cuba en 2006, pero no he dejado atrás a mi isla, la tengo a cuesta en el día a día, y deseo lo mejor para nuestra Patria. Aquí he tenido varios problemas al defender mis criterios sobre el tema, mucho más en tiempos de Trump. Qué mejor ejemplo para apreciar lo difícil de hacerlos entender, que ver a cubanos que apoyan a este troglodita presidente que en el “ejercicio” de su cargo nos afecta a todos, y nos desprecia. Por eso creo que en Cuba, se debe trabajar en la solución de todo lo que sea posible solucionar, la tarea es difícil por lo que ustedes mejor que yo saben. Siempre pensé que la revolución resolvió grandes problemas que hoy lo son en muchas partes del mundo, pero se fueron dejando pequeños del día a día que molestan a nuestra población, y creo que comparados con los grandes éxitos son insignificantes. Les deseo éxito y aquí cuentan con un cubano que está del lado de su bella isla, y no doy el único. Viví en Miami, y comprobé que la mayoría de los cubanos también piensan y quieren lo mejor para Cuba, solo un grupo amplificado por algunos políticos que los utilizan, son los que andan por mal camino, gracias

AlfRemedios dijo:

2

14 de julio de 2020

07:59:14


La decada1948 1958 fue la mejor q tuvo Cuba economicamente hablando, sobre todo en las ciudades. La foto de la casa de yaguas en los campos de cuba reflejan la situacion en que algunos vivian en las zonas mas apartadas. Hoy tambien hay cubanos viviendo asi de n el campo y la ciudad, tanto en guantanamo como en los caserios improvisados dentro de la habana. La comida, el tansporte, la higiene eran mejores en esa epoca pasada, el mantenimiento de loa inmuebles y la gestion economica en general. Esa es a la verdad.

Armando Torres Aguirre dijo:

3

14 de julio de 2020

08:45:23


Excelente artículo, hacía falta porque con el tiempo la contrarrevolución pretende tergiversar la realidad pre-revolucionaria; sin embargo, las Revoluciones no se producen de la nada, sino de situaciones revolucionarias condicionadas por causas objetivas y subjetivas.

Victor dijo:

4

14 de julio de 2020

08:58:13


Todos queremos un sistema justo, prospero y de paz... pero el hombre por si solo nunca podrá alcanzar todo este bienestar ya sea en cualquiera de los dos sistemas.. el corazón del hombre sin Dios esta lleno de injusticia..si miraran al Eterno Jehová todas las autoridades puestas en cualquiera de los dos sistemas.. creo que el capitulo de la Historia seria otra y no tendríamos que hablar de dos sistemas humanos si no de uno el CELESTIAL..

Martica (Olo) dijo:

5

14 de julio de 2020

14:18:34


Desmontaje de la historia... Ese es el objetivo Plan contra Plan Hombres estad alertas!!!!

Noraida Galloso Barroso dijo:

6

14 de julio de 2020

15:04:39


En condiciones de bloqueo hemos convertido un pais de privilegios para las minorias, en un pais con derechos para todos, los indicadores de saluld y educacion lo dicen todo, los que critican, que pidan el levantamiento del bloqueo, para que vean lo que es capaz de hacer un pueblo que dia a dia trabaja en medio de las dificultades por hacer realidad sus sueños

Miriam dijo:

7

15 de julio de 2020

22:37:53


Solo para recordar que Batista se echaba en su bolsillo el 30 o/o del valor total de cada una de esas obras públicas que aparecen en las redes sociales como contrucciones en los años 50.

Ruso dijo:

8

16 de julio de 2020

10:47:59


A los que no creen en la realidad que vivia Cuba en aquel entonces, les invito a que vean la entrevista que se le hizo a Silvio Rodriguez sobre el tema de la alfabetización, él que no era de clase pudiente se enfrentó a lo que era la realidad del país, de la Habana hacia adentro, o sea el resto del país.

Humberto Guijarro dijo:

9

16 de julio de 2020

17:20:07


Excelente artículo, el gran reto es propiciar en los jóvenes, y no tan jóvenes el interés por abordar la realidad desde la perspectiva de la continuidad histórica.