ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Se pretende identificar y desarrollar fondos exportables en cada uno de los territorios. Foto: Eduardo Palomares

Fue quizá la primera ocasión en que estudiantes y trabajadores del entonces naciente plan citrícola de Jagüey Grande acompañaron a Fidel en un acto de masas.

Ocurrió mucho antes de concluir la década de los 70, cuando ya florecían en esa región matancera varias secundarias y preuniversitarios en el campo, y que en breve tiempo llegaron a ser más de 60 escuelas, para albergar un número superior a los 30 000 alumnos. Era el inicio de un proyecto pedagógico inédito, original, que se extendió por todo el país y se fue transformando al pulso de la propia existencia de los cubanos.                                                                                                                      

En un espacio concebido para la ocasión, en la Esbec Vilo Acuña, obreros citrícolas y becarios que se formaban bajo el principio martiano de combinar el estudio con el trabajo fueron convocados para festejar, junto al líder de la Revolución, el arribo al millón de quintales de cítricos cosechados, el primer gran volumen de frutas de la Empresa, surgida en 1967.

De esa forma, unido a la formación del hombre nuevo al cual aspiraba la sociedad, una nación como Cuba, con escasos recursos, emprendía al propio tiempo el camino para satisfacer las necesidades de su desarrollo económico, incluida la exportación como vía para garantizar el progreso.

Era la idea visionaria de Fidel, siempre mirando desde el presente hacia el futuro. Sabía de la importancia de buscar ingresos. Así, como el citrícola en Matanzas, surgieron otros programas a lo largo y ancho del archipiélago.  

Poco tiempo después se exportaron los primeros volúmenes de frutas frescas, y algo más tarde, con el nacimiento del Combinado Industrial, iniciaron los envíos de aceites esenciales y de jugos simples y concentrados al exterior.

Constituyó el primer gran impulso a los fondos exportables en Matanzas, una provincia que al igual que su vecina Villa Clara es de los territorios con mayores potencialidades de incrementar y diversificar las exportaciones, algo que hoy el país demanda con urgencia.

No puede ser una quimera

Lejos de incrementarse, en los últimos años la cantidad de renglones exportables en Villa Clara disminuyó de 33 que había en 2011, a solo 15 en la actualidad, lo cual dice a las claras cuánto más debe ser cambiado para estar a tono con las necesidades de la economía nacional y lo que está exigiendo el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Así, por ejemplo, si antes se exportaban por parte del Ministerio de Industrias, ollas, cafeteras, refrigeradores, cocinas de gas  y ventiladores creados en la Inpud Primero de Mayo; además de partes y piezas de la industria metalúrgica, zeolita y cuero procesado, por solo citar algunos productos, hoy no se vende ninguno de ellos en el mercado foráneo, por cuya razón el país deja de recibir cifras significativas de divisas que necesita para su desarrollo.

Desde luego, en esa situación han influido los problemas económicos y la carencia de dinero para acometer nuevas inversiones o adquirir las materias primas requeridas para asegurar esas producciones, afirma Leonardo Barreto García, vicepresidente del Consejo de la Administración en el territorio de Villa Clara, quien reconoce, asimismo, que a las carencias materiales también debe agregarse una cuota de dejadez y falta de previsión de muchos directivos.

«Para exportar, lo primero es producir con calidad, además de los necesarios estudios de mercado y otros elementos a tener en cuenta para cumplir esa encomienda; mas, lo cierto es que por las razones anteriormente señaladas, muchas industrias como la Inpud y Planta Mecánica, que pudieran generar varios renglones exportables, se volvieron obsoletas y poco competitivas», explica el funcionario.

Otro fenómeno negativo es la falta de integralidad de los proyectos encaminados a ese fin, reseña Barreto García, quien pone el ejemplo de la zeolita producida en Ranchuelo, una de las de mayor calidad en el mundo; sin embargo, casi no se vende por carecer de los formatos que exige el mercado y no tener las tecnologías que aporten a la conformación del grano exigido por los clientes.

Significativo es también el caso del carbón, producto altamente demandado en el exterior que, sin embargo, muchísimas veces ha visto limitado su crecimiento y exportación por carecer de los envases necesarios o porque hacen falta más motosierras para cortar el marabú, lo cual elevaría la productividad.

En casos como esos resulta imprescindible defender el financiamiento y destrabar todos los nudos que puedan impedir el desarrollo de esos rubros que aportan las divisas frescas que necesita la nación, señaló el ingeniero Miner Linares Rodríguez, director de Economía y Planificación en Villa Clara.

En los últimos años la comprensión de los problemas a los que se han enfrentado ministerios y organismos para desarrollar nuevos fondos exportables, ha llevado a flexibilizar muchas de las políticas que entorpecían ese sano propósito, expone el funcionario, quien añade que eso no quiere decir que todo esté resuelto.

En estos momentos en Villa Clara está identificado un potencial real de 47 renglones que pueden ser exportados, entre los cuales figuran la zeolita, el plátano fruta, el aceite de hígado de tiburón, queso de leche de cabra, ñame, semillas y varios de los productos estrella del Centro de Bioactivos Químicos (CQB), de la Universidad Central de Las Villas: la furvina, el furvinol y el dermofural, entre otros, explica Miner Linares.

Asimismo, en el territorio villaclareño ya se exportan productos como langosta, miel de abeja, carbón vegetal, tabaco torcido y beneficiado, café, oro, vitrofural, además  de partes y piezas para la industria azucarera, entre otros renglones, destaca el directivo, quien refiere que al cierre de agosto las producciones con destino a la exportación ejecutaron 48,3 millones de pesos, de un plan de 66,2 que tenían previsto, muy por debajo de lo planificado.

«El potencial de esta provincia es mucho mayor, si se tiene en cuenta que existen reconocidos centros científicos como el Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP), el Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit) y la propia Universidad Central», detalla el Director de Economía y Planificación en Villa Clara, quien también menciona la fortaleza de la agricultura y la industria para incorporarse a esta tarea con mayor vigor.

Hay posibilidades

De enero a la fecha, el territorio yumurino incorporó 18 nuevos productos exportables y en estos momentos ya suman 50 entre bienes y servicios, lo cual es señal de avance, aunque no todos los meses se registra un comportamiento estable, según la opinión de Esther González, directora provincial de Economía y Planificación.

El saldo de esas ventas ascendió a algo más de 160 millones de pesos, 18 millones por encima de lo previsto. O sea, que al margen de la sensación de inconformidad aún existente, se creció alrededor del 5 %.  

Hay algo innegable, dice Esther González, y es el paso mantenido por rubros como la miel de abeja, con grandes progresos, así como el cítrico, aunque muy inferior a años precedentes; el azúcar y sus derivados,  el tabaco beneficiado, el carbón vegetal y aquellos bienes que aporta la Empresa de Recuperación de Materias Primas, con mercancías como  el bronce, cobre, hierro, cartón y aluminio, entre otras.

Es evidente el crecimiento, aunque todavía parece insignificante y existe la creencia de que hoy exportamos menos que antes. Como dato adicional, la provincia incorporó en fecha reciente tres renglones: la yuca parafinada, el plátano macho y el boniato.   

Son la mejor cara, pero de todos modos resulta bueno señalar las posibilidades aún sin explotar en la propia Agricultura y el Turismo, explica Lourdes Sarmiento Díaz, vicepresidenta del Consejo de la Administración Provincial en Matanzas.

Una capital provincial con la condición de destino turístico, y el polo de Ciénaga de Zapata con sus encantos naturales, con servicios de buceo, canotaje, senderismo y pesca, deben ir más lejos en ese campo.

El país insiste en poner de moda la mentalidad exportadora. Es una de las condiciones indispensables, como cauce natural para el desarrollo de la nación.
No por gusto fundó Fidel el plan citrícola en esa comarca sureña de la provincia de Matanzas, una aventura que brotó sobre las rocas y que en su esplendor llegó a producir medio millón de toneladas de cítricos. El Comandante abrazó el sueño y lo hizo posible. Su ejemplo para impulsar la  exportación se impone.

En Contexto

La dirección del país ha expresado que eliminar la vocación importadora e incrementar las exportaciones no son en los tiempos actuales una consigna, sino que de ello dependen  los recursos para impulsar el país.

Existe una articulación entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030, en el que un componente esencial es precisamente el incremento de las exportaciones.

Ha habido una ligera recuperación, pero no es la dinámica que el país necesita y para ello la exportación de servicios desempeña un rol fundamental.

Se pretende identificar y desarrollar fondos exportables en cada uno de los territorios y asegurar estándares de calidad e inocuidad.

El Presidente Miguel Díaz-Canel ha llamado a incrementar las exportaciones, fomentar la inversión extranjera y fortalecer el encadenamiento productivo con la producción nacional.

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vae-75 dijo:

1

14 de noviembre de 2019

07:50:45


Lo que mas deceo es que se logre un desarrollo industrial abanzado, pero eso no se puede dejar a la buena voluntad, debe estudiarse que necesita una empresa y quien se lo puede proporcionar y como regla que se cumpla, si se deja a la buena se seguira importando y no se resolvera con las producciones internas. Otra solucion que de las utilidades de las Empresas se deje un 2%, para que el Consejo de Direccion de una empresa en cordinacion con el CAM, inviertan en otras producciones del minicipio, tales como mini fabricas.

Omar Medina dijo:

2

15 de noviembre de 2019

08:47:39


Muy indispensable aumentar el potencial exportador, es también satisfactorio conocer que existe la conciencia de que lo primero es producir esos bienes y servicios de forma creciente y sostenida. No obstante la clave de la exportación está también en el logro de una calidad irrefutable, lo cual independientemente de los expertos que con conocimiento de oficio enfatizan el "marquetin", es tal vez indispensable intentar hacerlo con los excedentes. Primero probarlos en casa; sustituir con ellos importaciones lo cual es también una forma de ahorrar divisas en la compra de estos y ganar asi en bienestar con otros surtidos que no sean objeto de nuestros productores. O sea, no sería malo que los productos que aspiren a la exportación pasen la prueba de suficiencia y calidad de nuestro mercado. El potencial debería medirse a través de dos listas paralelas. Una de los productos exportables y otra de aquellos que pueden sustituir (ahorrar) importaciones. Exportar para la entrada de divisas frescas sí; pero con una calidad madurada y reafirmado, de lo contrario siempre estará presente el riesgo de un "antimarquetin" por falta de suministro estable y de calidad después es difícil liberar al producto en cuestión del " pan envenenado que recibió San Benito". Agradecido por las informaciones sobre nuestras potencialidades territorias.