Jornadas caracterizadas de una contagiosa y agradable premura ante los preparativos que exige el nuevo curso escolar, han dejado atrás los días de ocio. El próximo dos de septiembre las escuelas a todo lo largo y ancho del país abrirán sus puertas.
Otro capítulo de unos de los proyectos más nobles de nuestra sociedad, dará inicio. Traducido en el empeño, por parte de la dirección del país, en garantizar lo necesario e imprescindible, pese a las limitaciones existentes, para que cada centro escolar cuente con los implementos e insumos necesarios, cada estudiante tenga su base material de estudio y cada maestro cuente con su módulo.
Proceso que no prescindede la comunidad, de la familia cubana que orgullosa de su sistema social acompaña de manera esencial el proceso educacional.
Abogar por un pueblo cada vez más preparado y culto, nos distingue entre los países del mundo.






















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