ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La Ley establece el empleo de la Bandera por personas naturales en actos públicos, domicilios, centros laborales... Foto: Ariel Cecilio Lemus

«Yo creo que los símbolos representan todas las luchas, (...) Es decir, no representan una parte de la historia, representan toda la historia».
Fidel Castro Ruz

Cuando se presentó, recientemente, el proyecto de Ley de Símbolos a los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el historiador de La Habana, Eusebio Leal Spengler, antes de mencionar la norma en sí o su relevancia, habló de la historia que nos precede, esa que habita en los símbolos, porque ellos «representan el sueño, el valor, las luchas y el sacrificio de generaciones de cubanos».

De ahí la trascendencia de la Ley. Porque son los símbolos cosa sagrada, venerable y, a su vez, han de resultar próximos y asequibles para aquellos que deben rendirles honores. Y es justamente ese equilibrio el que emana del proyecto presentado, porque la norma busca «un uso más flexible de los símbolos nacionales para poder apreciar, dentro de un estado de orden y respeto a la legislación, mayor presencia de estos en la sociedad».

Al decir de José Luis Toledo Santander, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la ANPP, a la cual correspondió, en este caso, el ejercicio novedoso de la iniciativa legislativa, el proyecto de Ley busca solucionar las contradicciones que existen hoy entre las normativas vigentes en la materia y el uso que algunos ciudadanos les dan o pretenden darles a los símbolos.

«Se hacía evidente la necesidad de actualizar toda la normativa legal, así como puntualizar y otorgar mayor precisión a sus contenidos»; de modo que, con la entrada en vigor de esta Ley, se derogan la Ley No. 42, de diciembre de 1983 y el Decreto No. 143, de abril de 1988.

La fundamentación que antecede al proyecto resalta, además, que si bien existen otros símbolos patrios, cual expresión de las luchas de nuestro pueblo en su devenir histórico, la Bandera de la Estrella Solitaria, el Escudo de la Palma Real y el Himno de Bayamo son los símbolos nacionales que representan a la nación cubana, tanto en el plano nacional como internacional.

DE ESTRUCTURAS Y CONTENIDOS

El proyecto consta de cinco títulos, divididos por capítulos que contienen, a su vez, 76 artículos, unidos a una disposición transitoria, cinco especiales y dos finales. Además, contiene dos anexos: glosario de términos empleados e indicaciones para regular el diseño de la Bandera y el Escudo, así como la partitura del Himno.

En el Título I se abordan aspectos generales referidos al objetivo de la norma: «definir los atributos que identifican a los símbolos nacionales y establecer las reglas para su confección, uso, honores a rendirles y conservación».

El Título II está dedicado a la Bandera y al significado de los elementos que la conforman. También se hace alusión a «la posibilidad de fabricarla con otros tejidos, en aras de abaratar su elaboración, y con ello facilitar su adquisición por todas las personas naturales y jurídicas».

De igual modo, se precisan sus dimensiones según el uso, el lugar que debe ocupar, siempre preeminente y de máximo honor, el tamaño del asta... Además, se establece su empleo por personas naturales en actos públicos, domicilios, centros laborales... y se eliminan restricciones en cuanto a la utilización en horarios nocturnos.

No obstante, de acuerdo con el proyecto, se prohíbe el uso de la Bandera en los casos siguientes:

  • Cruzada junto a otra Bandera;
  • En forma de telón, colgadura, cubierta, lienzo, tapete o de cualquier otro modo que impida que se pueda desplegar libremente, excepto cuando cubre féretros o urnas;
  • Para adornar, cubrir tribunas, mesas para presidir actos o frente de plataformas;
  • En anuncios, marcas, símbolos o propagandas comerciales; y
  • Cuando se encuentre rota, deteriorada o haya perdido sus colores originales.
  • Se prohíbe estampar, escribir, pintar o firmar en la Bandera.


El Título III refiere las características, usos y honores a rendirle al Himno Nacional, con énfasis en que este «no debe ejecutarse como publicidad comercial y se entona con el vigor de un himno de combate, después de izada la Bandera».

Las peculiaridades y empleos del Escudo Nacional y el Sello de la República, así como el respeto que se rinde al primero, se integran en el Título IV.

Sobre estos aspectos, la Ley precisa que, en el futuro, el Gran Sello de la República pase a ser custodiado por la Secretaría del Jefe del Estado, autoridad reconocida para usarlo.

Respecto al Escudo, se determina que no podrá emplearse como anuncio, marca, símbolo o propaganda comercial; reproducido en artículos de uso no oficial; utilizado en parte o como parte de otras figuras; ni en edificios particulares, documentos no oficiales, o pintado, grabado o dibujado en vehículos, excepto en los pertenecientes a las instituciones armadas.

Por su parte, el Título V versa sobre el uso de los símbolos nacionales en los centros educacionales, y subraya la responsabilidad de todos aquellos encargados del cuidado y educación de niños y jóvenes de enseñarles las características, significado histórico y honores que merecen los símbolos.

Asimismo, se definen las condiciones para otros usos en prendas de vestir, objetos, obras de arte y escritos, ajustados al mayor respeto y decoro; tomando en cuenta siempre el contexto en que se utilicen y el objeto en que pueden estar representados.

En prendas de vestir, explicita el proyecto, «deben ir situados al frente de ellas, y no formar parte de pantalones, sayas, pañuelos de bolsillo, ropa interior o de baño».

Y como medio de publicidad, señala el Artículo 76, «tan solo cuando trasladen mensajes que fomenten valores patrios en las personas».

De este modo, según quedó redactado en la fundamentación, «se armoniza la legislación con la realidad social, se satisface un justo reclamo de muchas personas y se fortalece el acatamiento y respeto de la Ley».

Solo que la norma, como ya es sabido, no resuelve por sí sola las distorsiones. Es preciso capacitación, y luego un control sistemático.

Y por la importancia que merecen estos asuntos, la disposición transitoria incorpora la posibilidad de reprender, como una contravención del orden público, a las personas que no guarden el debido respeto hacia los símbolos nacionales. Por ello podrán ser objeto de una notificación preventiva o multa, siempre que dichos actos no sean constitutivos de delitos.

LA RIQUEZA DE UN DEBATE

La máxima que se pretende con este ejercicio legislativo es que el resultado final de cada proceso es fruto de la colectividad, como con todos aquellos que se derivarán de la Constitución, una vez proclamada, cuya redacción deviene referente obligado si de participación de pueblo se trata.

Por tanto, del 27 de marzo al 3 de abril se llevarán a cabo, como de costumbre, reuniones territoriales con los diputados y directivos de organismos competentes para el análisis del Proyecto de Ley de Símbolos Nacionales.

También los ciudadanos podrán enviar sus opiniones a la dirección electrónica: leydesimbolosnacionales@anpp.gob.cu, una vez consultado el proyecto, el cual se encuentra disponible en el sitio web de la Asamblea Nacional del Poder Popular: www.parlamentocubano.gob.cu

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