ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cuba dispone de tierras únicas para la producción tabacalera. Foto: Jorge Luis González

La industria tabacalera cubana ha mantenido una tradición que se transmite entre generaciones y que ha ubicado al tabaco como uno de los productos tradicionales exportables de la Isla, junto al ron y la caña de azúcar.

Es una herencia legada por nuestro tronco ancestral aborigen de los indios taínos y también plantado y comercializado por todo el planeta. Son más de 500 años de historia que pesan mucho en la cultura e identidad del pueblo cubano.

La Mayor de las Antillas, a no dudarlo, es la tierra del mejor tabaco del mundo, en donde curtidos hombres y mujeres elaboran totalmente a mano los afamados Habanos, como se conoce al producto final vendido en el mercado internacional.

Pero para lograr un Habano, ya sea un Cohiba, un Montecristo, un Partagás, un Romeo y Julieta, un Hoyo de Monterrey o un H. Upmann (las seis marcas globales cubanas más conocidas en el orbe), se necesitan realizar más de 500 procesos manuales, incluyendo los agrícolas y de fábrica.

Para conocer detalles de la campaña tabacalera 2018-2019, en cuya parte puramente agrícola participan más de 600 formas productivas, de ellas unas 20 empresas estatales y el resto en formas de propiedad cooperativa o privada, en las que están integradas en cada campaña alrededor de 200 000 personas, Granma dialogó con Miguel Vladimir Rodríguez González, vicepresidente primero del Grupo Empresarial de Tabaco Tabacuba, única entidad del país que dirige integralmente esta actividad en todas las fases de su cadena productiva, desde la agricultura hasta la comercialización en el mercado internacional y en el territorio nacional.

–¿Cómo se comportó la campaña de frío de siembra de tabaco 2018-2019?

–La campaña tabacalera 2017-2018 fue muy provechosa. Se obtuvieron más de 30 000 toneladas de tabaco, por segundo año consecutivo, lo que nos pone a tono con el Programa de Desarrollo tabacalero cubano hasta el año 2030 y las metas que nos habíamos propuesto.

«Los problemas fundamentales que tenemos todavía se relacionan con los rendimientos agrícolas; debemos trabajar con intención para incrementarlos y hacer más eficientes los resultados y las inversiones, así como lograr los tipos de tabaco que necesitamos para incrementar las exportaciones.

«Para esta campaña de siembra 2018-2019, iniciada el 10 de octubre, que no ha concluido, aspiramos sembrar unas 31 000 hectáreas de tabaco en todas las regiones tabacaleras del país, de las cuales ya tenemos aseguradas casi  30 000. El plan completo asciende a 31 167,6 hectáreas.

«Hemos tenido algunos retrasos (la siembra debió concluir el 31 de enero) a causa de las lluvias e inclemencias del tiempo del pasado mes de diciembre y de este mes de enero».

–¿Cuál ha sido el impacto del clima en esta campaña y cómo lo han logrado superar?

–La agricultura tabacalera no está ajena a los cambios climáticos y hemos sido víctimas de los últimos eventos meteorológicos que han azotado al país. Tuvimos las lluvias intensas en la primavera pasada y ahora, durante los meses de diciembre y enero, fuertes vientos y precipitaciones.

«La decisión es adaptarnos a estas condiciones y seguir adelante en el desarrollo tabacalero cubano. No nos queda otra alternativa y debemos incrementar la aplicación de nuevas tecnologías, que hagan más seguras estas campañas.

«En tal sentido, hemos aumentado la introducción de casas de producción de posturas de forma controlada (los llamados túneles) para obtener plántulas  más resistentes y mejor protegidas; tratamos de cumplir los periodos de siembra y cosecha; mejorar las condiciones de procesamiento y almacenamiento del tabaco en la etapa de beneficio y continuamos generalizando la cura del tabaco en condiciones controladas para evitar los efectos del clima, entre otras medidas, que nos permitan adaptarnos a estas nuevas condiciones.

«Por otro lado, las indicaciones de la dirección del Gobierno y del Partido han sido extender la producción de tabaco a todo el país. En la actualidad, se siembra la aromática hoja en toda la Isla y con diferentes fines, excepto en la oriental provincia de Guantánamo.

«Se sigue brindando atención especial a las zonas de siembra que tienen Denominación de Origen Protegido (dop) en la región de Vuelta Abajo, en Pinar del Río, en donde se producen la capa (envoltura final del Habano) y la tripa con destino a los puros de exportación, y también la zona llamada de Partido, en la occidental provincia de Artemisa, que está reconocida internacionalmente como una región productora de capa con destino a la exportación.

«Este cultivo se ha extendido a Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos para la producción de capa, pues las investigaciones realizadas por nuestro Instituto de Investigaciones reconocen que hay tipos de suelos que también, con variedades de tabaco productoras de capa y con la técnica del tapado, pueden dar capas con destino a la exportación. Eso está cumplido.

«En el Programa de Desarrollo hasta el 2030 se prevé crecimientos en las hectáreas de producción, pero primero se necesita crear toda la infraestructura para poder beneficiar, procesar y almacenar ese tabaco, aunque están creadas las bases productivas.

«En la región oriental de la Isla, desde Camagüey hasta Santiago de Cuba y Holguín, incluyendo Granma y Las Tunas, hay un crecimiento del cultivo, pero destinado al mercado nacional».

–¿Cuáles son los principales resultados y perspectivas de la industria?

–Los resultados son alentadores, aunque no estamos satisfechos. Logramos producir el pasado año unos 300 millones de tabacos torcidos a mano, casi cien millones de ellos con destino a la exportación; más de 130 millones de tabacos torcidos a máquina y 14 000 millones de cigarrillos. Estas cifras dan la medida de la capacidad industrial y humana que tenemos.

«Las ventas por exportaciones llegaron casi a 260 millones de dólares y los ingresos al país superaron los 250 millones de USD.

«Entre las fortalezas del sistema tabacalero cubano, que siempre comentamos, está precisamente su ciclo cerrado, que incluye desde la producción de la semilla hasta la comercialización en el exterior y el mercado cubano de los productos terminados.

«Esto nos permite mejores condiciones para un eficiente encadenamiento productivo, que no se logra todavía; pero con el programa de desarrollo vamos camino de ello, sobre todo en el sistema logístico del tabaco y los suministros de materias primas e insumos.

«Tenemos que señalar que nuestro sistema depende de otras industrias del país como las de envases, la litográfica y la de productos químicos, así como de las de fertilizantes y plaguicidas, que deben igualmente desarrollarse para integrarse de manera más eficiente al aseguramiento de las producciones tabacaleras cubanas y otras ramas.

«Para asegurar el desarrollo en nuestro sector ejecutamos en el 2018 casi 60 millones de pesos en inversiones y las principales obras están dirigidas a mejorar precisamente la infraestructura y ampliar nuestras capacidades industriales.

«En estos momentos la inversión más importante que tenemos es el proyecto de una nueva fábrica de cigarrillos en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, una empresa mixta con la compañía brasileña Souza Cruz, cuyo monto es superior a los 116 millones de dólares y que debe comenzar sus producciones a finales de este año y quedar completamente lista en abril de 2020.

«También construimos una nueva fábrica de tabaco hecho a máquina en la provincia de Granma, que mejorará ostensiblemente la calidad y disponibilidad del llamado tabaco de consumo nacional.

«La tercera dirección de nuestras inversiones está dirigida a la etapa preindustrial de nuestros procesos, con importantes obras en despalillos, escogidas y almacenes de tabaco y la recuperación de otras instalaciones existentes.

«El grupo aspira a realizar inversiones por montos superiores a los cien millones de pesos anuales hasta el año 2030, pero para ello debemos mejorar nuestros resultados e ingresos y así soportar el Programa de desarrollo tabacalero cubano, que nos permita mantener el liderazgo de Cuba y nuestros productos a nivel mundial y, sobre todo, prepararnos para alcanzar metas superiores y poder satisfacer la demanda de nuevos mercados que puedan abrirse al reconocido como el mejor tabaco del mundo».

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Alina dijo:

1

19 de febrero de 2019

00:35:02


Pinar del Río, que planta en la presente campaña tabacalera, y no de frío, 20 mil hectáreas. Esta provincia, con vegas de calidad y nombradía, aporta toda la tripa y todo el capote que se precisan para la elaboración de los habanos. Además, es la única en entregar el llamado tabaco Burley, utilizado en las mezclas de la industria. Adiciono que es responsabilidad del territorio la plantación del tabaco Virginia que demandará la fábrica del Mariel. El proyecto, nacido en Consolación del Sur, hoy se extiende a San Luis y en el futuro lo hará al municipio de Pinar del Río, los que junto a San Juan y Martínez integran el macizo tabacalero de Vuelta abajo.