La Habana, asentada definitivamente en 1519 al borde de una amplia bahía de estrecha entrada y aguas profundas, con su historia y sus leyendas, con sus piedras seculares, posee una misteriosa seducción.
El núcleo primario de la capital cubana, que festejará el 16 de noviembre 500 años, conserva una verdadera colección de castillos, fortalezas e inmuebles de tan alto valor que en 1982 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.
La declaratoria patrimonial incluye el centro histórico y las fortificaciones levantadas desde la fundación misma, siendo El Castillo de la Real Fuerza, su primera gran fortificación, iniciada en 1558 sobre las ruinas de un antiguo fuerte.
Sucede que la Villa de San Cristóbal de La Habana por su privilegiada ubicación geográfica (no gratuitamente fue llamada Llave del Golfo, Antemural de la Indias Occidentales), se convirtió en punto de reunión de las grandes flotas españolas que transportaban a la Península las riquezas del «nuevo mundo»: oro y plata, lana de alpaca de los Andes, esmeraldas de Colombia, caobas de Cuba y Guatemala, cueros de la Guajira, especias, maíz, papa, cacao, todo lo que desataba la codicia de corsarios y piratas.
La Corona española debe decretar entonces su fortificación con lo más avanzado de la ingeniería militar de la época, y se construyen así La Punta, los torreones de La Chorrera y San Lázaro y, en 1563, y sobre una roca de gran altura a la entrada de la bahía, el Castillo de los Tres Reyes del Morro, proyectado por el ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli. Más tarde, literalmente, La Cabaña.
Los baluartes y baterías de El Morro, entre ellas la llamada «Los 12 apóstoles», que aún existe, no fueron suficientes para detener el asedio en 1762 de una gran armada inglesa.
La Habana cayó tras dos meses de sitio. Sir Georges Keppel la gobernó hasta mediados de 1763, fecha en la que los británicos la cambiaron por la Florida.
Ese mismo 1763, justamente en la loma tomada por los ingleses desde donde derrotaron las defensas de la ciudad, comenzó a construirse, bajo la dirección del ingeniero militar Silvestre Abarca, la nueva fortaleza, La Cabaña.
Las obras se prolongaron por más de 11 años y con un costo tan enorme para su tiempo que se dice el Rey Carlos III de España se asomó a la ventana de su palacio con un catalejo para que le indicaran dónde se encontraba tan cara construcción. Quizá para apaciguar al monarca se nombró San Carlos de la Cabaña.
La fortaleza posee un cuerpo principal compuesto por dos semibaluartes extremos: el de San Francisco y el de San Lorenzo, y un baluarte central – el de San Ambrosio. Hacia la bahía presenta una maciza ladera escarpada y por tierra la rodea un amplio foso.
La Cabaña, la mayor edificación militar construida por España en América, es tesoro y patrimonio y ha pasado a ser otra de las maravillas de la capital.
Entre sus tradiciones se mantiene la conocida como «cañonazo de las nueve», que recuerda el disparo que en la época colonial anunciaba el cierre de las puertas de la muralla que rodeaba la ciudad. Hoy es toda una ceremonia con uniformes de la época incluidos.
Pero es precisamente que en cada febrero se convierta en la Fortaleza de los Libros, lo que le imprime aún mayor relevancia. Cambio total de sentido. Miles de habaneros y visitantes aguardan cada año por la Feria Internacional del Libro de La Habana, ahora en su edición 28.
Sus bóvedas se han transformado en librerías con más de 600 novedades anunciadas y en sus baluartes y plaza de armas se han instalado carpas también para la venta de libros.
Del 7 al 17 de febrero La Cabaña es un hervidero de lectores en un ir y venir por sus estrechas calles adoquinadas en busca de las salas de conferencias y de presentaciones de libros: la Nicolás Guillén, la Carpentier, la Portuondo, la Lezama Lima…
Esta gran fiesta del libro nos da la posibilidad de releer o encontrar por primera vez Los pasos en la hierba de Eduardo Heras León, premio nacional de Literatura a quien se dedica la Feria, o el clásico Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, quien, aunque nacido en Martinica, apoyó la lucha argelina por la independencia y fue miembro del Frente de Liberación Nacional. Precisamente Argelia es el país Invitado de Honor en esta edición.
La impresionante fortaleza San Carlos de la Cabaña es un sitio a visitar siempre, más ahora con la posibilidad de encontrar un título anhelado o un autor admirado, de poder disfrutar de una de las vistas más espectaculares de La Habana y tratar de descubrir su misteriosa seducción. •













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Adelso Rodriguez dijo:
1
15 de febrero de 2019
14:15:25
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