ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Solo dos poblados: Iguará, en tres ocasiones, y Zulueta, en dos, fueron atacados más de una vez por fuerzas del Frente Norte de Las Villas comandadas por Camilo Cienfuegos; en el caso de Zulueta, liberado por el Héroe de Yaguajay de manera definitiva el domingo 21 de diciembre de 1958.

El primer ataque a Zulueta se efectuó en la madrugada del 24 de noviembre de ese mismo año, acción que mostró a la soldadesca de Batista la fortaleza de las fuerzas rebeldes. En poco más de media hora, los hombres de la columna No. 2 Antonio Maceo rindieron el cuartel, ocasionándoles cuatro heridos y siete prisioneros, además de apropiarse de varios fusiles y abundantes municiones.

Con aquel ataque, Camilo se había propuesto crear un ambiente de pánico entre los soldados que custodiaban el poblado, propósito cumplido con creces.

Tras la retirada de la fuerza rebelde, a los pocos días los guardias volvieron a ocupar el cuartel, sin embargo, ya el miedo estaba en ellos.

Casi un mes después, el 21 de diciembre de 1958, Camilo, tras participar en el Congreso Nacional Azucarero celebrado en tierras liberadas del poblado de General Carrillo, repitió la táctica guerrillera de rodear y hostigar a la fortaleza amarilla, a la vez que situaba emboscadas en las vías de acceso a la localidad zulueteña para evitar el refuerzo enemigo desde Placetas o Remedios.

Días antes, en nota al Che, el Señor de la Vanguardia había expresado su determinación: «Tengo rodeado el pueblo y voy a tomarlo», sentencia cumplida por el jefe rebelde, quien, en un fiero combate que duró desde la madrugada hasta el atardecer, logró rendir el cuartel. Uno de los hijos más queridos del lugar, el doctor Manuel Vicente Mortera, fue el comisionado por Camilo para pactar el sometimiento de la instalación castrense.

Una anécdota narrada hace unos años por Elvia Chávez Crespo, viuda de Francisco (Paco) Pérez de la Rosa, colaborador del Movimiento 26 de Julio en la zona, narra la sensibilidad del hombre del sombrero alón. El día del combate, su esposo, quien hacía vigilancia en una escogida cercana al cuartel, resultó fulminado por el disparo de un francotirador.

Al concluir la batalla por la liberación de Zulueta, Camilo fue hasta la casa donde estaba tendido el cadáver del fallecido, y realizó, junto a otros combatientes, la guardia de honor correspondiente. A la mañana siguiente, antes de  salir el entierro, el jefe rebelde dijo a la atribulada mujer:

–Mire, yo la voy a ayudar, y a las niñas también.

Entonces, metió la mano en un bolsillo y le entregó una suma de dinero. Y antes de partir le prometió:

–Nunca quedará desamparada, usted tendrá un trabajo seguro, y una casa donde residir mejor que la que tiene, y las niñas recibirán educación gratuita.

En medio del dolor que sentía la viuda, Camilo derrochaba amabilidad y respeto. Por gestos como esos y otra muestras de apego al lugar, que se repitieron durante las frecuentes visitas del héroe al poblado, el sábado 18 de abril de 1959, Zulueta otorgó la condición de Hijo Adoptivo a Camilo Cienfuegos.

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