ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Buena parte de los soldadores y paileros de la fábrica de estructuras metálicas se concentra hoy en la elaboración de medios para la recogida de desechos sólidos en las ciudades del país. Foto: Miguel Febles Hernández

La década de los 80 del siglo pasado inició para Cuba bajo el signo de nuevas amenazas y el aumento de la hostilidad y las tensiones, a partir de una política de odio extremo hacia la Revolución por parte del Gobierno estadounidense de turno, encabezado durante dos mandatos por Ronald Reagan.

Ello obligó a la máxima dirección del país a incrementar las medidas de fortalecimiento de su capacidad de respuesta para enfrentar la escalada de acciones de confrontación, que abarcaban desde la incursión de vuelos espías hasta la realización de maniobras militares intimidatorias cercanas a las costas cubanas.

A la luz de la novedosa concepción estratégica de la Guerra de Todo el Pueblo, y con ella la aplicación del sistema defensivo territorial, se requerían millones de armas para ponerlas en manos de cada uno de los hombres y las mujeres dispuestos a ocupar los puestos de combate en defensa de la Patria.

Buena parte de los fusiles se adquirieron en la Unión Soviética y en otros estados socialistas, pero no eran suficientes para cubrir las necesidades, lo que estimuló en aquel entonces la idea de asumir la producción de armamentos ligeros en el propio país, propósito imposible de cumplir sin la cooperación de la URSS.

Ese anhelo solo pudo materializarse ocho años después, justo el 27 de noviembre de 1988, con la puesta en marcha de la Empresa Militar Industrial Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, en cuya inauguración oficial estuvo presente el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

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Tras recorrer el gigantesco complejo industrial, el máximo líder de la Revolución Cubana dejó plasmadas sus vivencias en el libro del visitante: «He aprendido mucho en la tarde de hoy sobre lo que es una industria mecánica. La impresión que deja en nosotros la planta y el colectivo es inolvidable».

Ya en el acto inaugural, Fidel levantó en alto la primera de las armas automáticas AKM fabricadas allí y exclamó a los presentes: «Está produciendo ya, lo demuestra este fusil elaborado ciento por ciento aquí con sus doscientas y tantas piezas, lo que debe llenarnos de satisfacción».

A renglón seguido calificó a la planta como una joya de la industria mecánica,tanto por el equipamiento tecnológico y la alta calificación de su personal como por sus aportes a la cultura industrial del país y a las enormes posibilidades de responder, con prontitud y calidad, a las necesidades de la defensa y la economía.

Visiblemente emocionado por las perspectivas que se abrían en lo inmediato, Fidel expresó a sus directivos y trabajadores: «¡Qué no podrá hacerse en esta planta, qué no podrá salir de esta planta con el transcurso de los años en la medida en que ustedes adquieran más y más experiencia!».

Ese constituyó, desde entonces, el compromiso que marcó el desempeño del colectivo obrero en medio de no pocos avatares que pusieron a prueba, más de una vez, su capacidad para crecerse ante las dificultades y encontrar siempre, gracias al talento de sus hombres y mujeres, el camino de la recuperación y el desarrollo.

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A 30 años de fundada, la Empresa Militar Industrial Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz es hoy un complejo fabril competente, con experiencia y posibilidades tecnológicas que, además de cumplir sus obligaciones con la defensa, tiene amplia participación en el fortalecimiento de la economía nacional.  

Popularmente conocida como Planta Mecánica, la organización está compuesta por varias fábricas, talleres y unidades que generan una amplia variedad de productos, servicios y procesos tecnológicos dentro de las ramas metálica, mecánica y química.

«El 70 % del plan de producción, asegura Carlos Borrero Cos, su director general, está dirigido a satisfacer las demandas de casi todos los ministerios del país, para lo cual se ha logrado una buena capacidad de respuesta a partir de una correcta planificación, la integración de tecnologías de punta y una logística empresarial».

A ello se añade, además, una esmerada atención al hombre, que incluye la alimentación, el vestuario, el transporte del personal, salarios estimulantes y adecuadas condiciones laborales, lo cual se refleja en la permanencia y estabilidad de la fuerza de trabajo, caracterizada por un alto sentido de pertenencia.

«La estrecha unidad de cada uno de esos factores, comenta el directivo, permite ofrecer productos certificados y competitivos, lograr estabilidad económico-financiera y perfeccionar la gestión empresarial a través de una mejora continua, como mismo nos orientara Fidel hace tres décadas».

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Entre las fábricas de más larga data está la que se dedica a la elaboración de mecanismos, partes y accesorios de uso general y automotor, para lo cual, al decir de su director Filiberto Calcines García, dispone de un equipamiento tecnológico especializado del que se obtiene una alta productividad y una calidad indiscutible.

En aquel conglomerado de máquinas de todo tipo trabaja, desde hace 30 años, Jesús Gómez Montenegro: «Mi vida laboral ha transcurrido prácticamente entre estos hierros. He sido operario de tornos, fresadoras, rectificadoras… hasta ahora que me desempeño como jefe de taller. Creo que aquí también me jubilo».  

De esa inagotable fuente de experiencia ha sabido beber Raúl Gómez Rodríguez: «Uno llega con mucha teoría en la cabeza, pero es en la práctica donde de verdad se aprende. Esta es una profesión que te atrapa cuando ves todo lo que se puede sacar de las máquinas con inteligencia y deseos de hacer bien las cosas».

Un pequeño ejército de soldadores y paileros, bajo el mando de Rodolfo Lodeiro Nieves, hace maravillas también en la fábrica de estructuras metálicas: bimoldes para la construcción, surcadoras, sembradoras, silos de cemento, chimeneas, camas ampiroll y carros picker para la recogida de desechos sólidos…

Trabajo fuerte y agotador al que no le teme el joven Adiel Noda González desde su incorporación hace casi cuatro años: «Ya soy pailero A, me gusta lo que hago y, además, gano buen salario. Uno siente una grata satisfacción cuando ve que contribuye a resolver miles de problemas a la economía nacional».

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Empeñada en ampliar la variedad de las producciones y conquistar el liderazgo en algunas de ellas, la planta camagüeyana cuenta con talleres que lo mismo se dedican a la reparación capital de motores eléctricos y máquinas herramientas o a la fundición de piezas de repuesto en diferentes tipos de metales.

Es reconocida igualmente la calidad, resistencia, durabilidad y elegancia de los artículos metálicos, de madera y de plástico allí elaborados, entre ellos mobiliario escolar, sillas ejecutivas, mesas para computadoras, vajillas de melamina, puertas, paletas para almacenes y juegos de comedor, sala, cuarto y oficina.

A partir del empleo de la fibra de vidrio, otra de sus unidades se encarga de la fabricación de tanques para el depósito de agua, combustibles y productos químicos, medios de ayuda a la navegación, tejas traslúcidas o pigmentadas, y partes y piezas para la carrocería de diversos medios de transporte.

No conforme aún con lo logrado, el gigante industrial incorporó a su ya extensa carpeta de productos cinco modelos diferentes de sellos de seguridad, inauguró una fábrica de candados y cerraduras, y en el 2019 sumará otra que se especializará en la producción de clavos y herraduras para la ganadería.

Todo ello fue apreciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien en visita a la planta el 10 de enero pasado reconoció la profesionalidad de sus directivos y trabajadores a la hora de enfrentar programas de alta prioridad para Cuba, en cuya materialización están en condiciones de dar mayores resultados.

Tras leer el texto que escribiera el líder histórico de la Revolución hace 30 años al inaugurar la empresa, ampliado en una gigantografía, Raúl asentó de su puño y letra: «Aquí no hay que añadir más nada, solo seguir adelante y por supuesto estoy de acuerdo con lo que dijo Fidel. ¡Los felicito!».

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Magdaleno Faildes Torres dijo:

1

4 de diciembre de 2018

11:59:23


Este es un ejemplo concreto de lo mucho que se puede hacer en el país con eficiencia y elevada calidad, independientemente del bloqueo. Felicidades a los trabajadores y a los administrativos.