ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La planta produce cuatro toneladas diarias, unos 4 000 paquetes. Foto: Juanita Perdomo

MATANZAS.–La fábrica de galletas Yumurí, fundada a mediados del siglo pasado, es casi un emblema de esta ciudad. Cuando por alguna razón detiene su exigua producción genera curiosidad entre los consumidores.

«Los pobladores más cercanos vienen enseguida hasta aquí para averiguar lo que pasa», dice Joel Secades Muñiz, el administrador de la añeja industria, enclavada en la barriada de Pueblo Nuevo y conocida como «La Chichí».

Observa con orgullo que aunque existen fábricas de galletas de sal en varias provincias del país, bajo soportes tecnológicos más modernos, la producida en Matanzas tiene fama de ser la mejor, por su sabor y textura, fácil de masticar.

«Las galletas no duran nada en los mercados ideales de la ciudad. Es el producto estrella en esas unidades. Vienen hasta de otras provincias a buscarlas».

PERICIA VS. OBSOLESCENCIA

La planta produce cuatro toneladas diarias, unos 4 000 paquetes, cantidad insuficiente para cubrir la alta demanda del gustado alimento. Aun así, extiende su presencia a la feria semanal en la cabecera provincial, los mercados de TRD Caribe, a Cimex y a otros destinos.

«Es una pena que se produzcan cantidades tan limitadas, a los muchachos en la casa les encantan. Son de buena calidad y no tan caras (25 pesos la bolsa)», comenta el maestro jubilado Juan de Dios Jiménez.

«Vengo todos los domingos a la Feria y cuando no hay, mis nietos dan perreta», dice mientras exhibe los tres paquetes recién comprados.    

«La Chichí» está conformada por un colectivo de 81 trabajadores, en el que aproximadamente el 50 % son mujeres. Por estos días hay un explicable entusiasmo en la fábrica, pues cumplieron el plan del primer cuatrimestre del año, resultado que dedican al XXI Congreso de la CTC.

Pero no es nada fácil, es preciso un enorme esfuerzo y mucho ánimo para que estos viejos equipos respondan y poder conseguir cada año un volumen superior a las 2 600 toneladas, comenta Yosvany Rivero, al frente de una de las áreas. Son muchos los inconvenientes tecnológicos, recalca.

Fábrica adentro, el primer detalle que salta a la vista es la obsolescencia de las máquinas, con más de 80 años en explotación y sin piezas de repuesto para prolongar su vida útil. Esos lógicos achaques, sobre todo en piezas claves como el troquel y la revolvedora, ocasionan serios problemas y merman el saldo final, señala Rivero.

«Eso explica que a veces la galleta salga un poco más dura que de costumbre, sin la calidad habitual y, desde luego, provoque inconformidad en los consumidores».

Manuel García, jefe de brigada, manifiesta, no obstante, que por lo general consiguen un producto con la calidad requerida para su comercialización, gracias a la habilidad de los operarios y al proceso de cocinado establecido, en el que la masa es manipulada luego de ser fermentada.

Aclara, además, que los mecanismos de control y el cumplimiento de las normas influyen a la postre en el proceso productivo. Exigimos por un procedimiento óptimo desde las mezclas, pasando por el cocinado, la selección, el envasado y el sellado, para evitar devoluciones y pérdidas económicas.

Yosvany Rivero, quien atiende además el frente de racionalización e innovación de la industria, asegura que si la fábrica se mantiene de alta es gracias al espíritu innovador y a la sabiduría de los mecánicos, capitaneados por el operario Benancio Miguel Fernández.  

«Todos los días hay que enfrentar algún tipo de rotura, las más comunes son en el troquel, las cadenas y los rodamientos. Al final siempre encontramos una solución», asegura el viejo operario, considerado el corazón y el alma de la fábrica.

De los recuerdos vinculados a la industria rememora la visita de Ernesto Che Guevara en 1962.  «No sé el día exacto en que vino. Vestía de uniforme verde olivo, llegó de momento, sin avisar. Saludó a todos y recuerdo que habló muy bajito, de forma afectuosa».

Cuenta que aquel día los trabajadores se comprometieron con el Che a cumplir el plan de producción y a no dejar morir la fábrica. «Y ya ves, aquí estamos», destaca Benancio.

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Juan dijo:

1

19 de junio de 2018

05:08:06


Tengo muy buenos recuerdos de cuando hice el servicio militar 72-75 todas las noches tenia que ir a buscar pan para los camilitos , era el ultimo siempre ya que eran como 1000 barras de pan y tenia que esperar mas de una horneada conoci a muchos operarios, el producto fabuloso, felicitaciones CHICHI

tita dijo:

2

19 de junio de 2018

05:54:12


Fáciles de masticar?.Al menos yo compré 1 paquete hace 1 mes aproximadamente y me costó extraerme 1 muela, me llevó el empaste y algo más!.Estaban casi todas sin cocinar debidamente y muy duras..Verifiquen antes de publicar esos artículos, que no son creíbles y mueven a la risa.Me he quedado traumatizada, que no pienso comprar ninguna más!

tita dijo:

3

19 de junio de 2018

05:58:53


Fáciles de masticar?.No he tenido suerte.El ultimo paquete que adquirí, me llevó el empaste de nua muela y algo más.Tuve que extraerme la pieza dental.El paquete con casi todas sin cocinar debidamente.Ya me habían dicho que estaban viniendo así, pero no hice caso!.Para mí en especial el artículo es risible!

tita dijo:

4

19 de junio de 2018

06:02:09


Para que piden llenar esto sino me confirman nada y nucho menos se publica!

socorro dijo:

5

19 de junio de 2018

08:08:56


Sé que la galleta de la Chichi es Buena y tiene buena presentación en los formatos que la venden, pero de haces unos meses para acá la CALIDAD ES MALA, muy duras la misma, y se venden claro si no hay mas nada y para comerla mojada dentro de la leche si pero para comer con Mayonesa; mantequilla y otros productos necesitas unos dientes de acero.