ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Para José Martí el único camino posible en 1895 era reiniciar la lucha armada por la independencia definitiva de España. Foto: Tomada de Cubahora 

El fin de la Guerra de los Diez Años en 1878 inició una época de frustración de las aspiraciones políticas, económicas y sociales del pueblo cubano. La abolición de la esclavitud y la independencia eran aún tareas pendientes. Cuba estaba sumergida en una crisis económica, matizada por la malversación de los presupuestos y una alta y férrea política impositiva de la corona española.

Por eso, para José Martí el único camino posible era reiniciar la lucha armada por la independencia definitiva de España, y Cuba no lo olvida, a 123 años de que los insurrectos retomaran las armas en la Guerra Necesaria. El legado pervive a través del tiempo.

El 24 de febrero es un día de glorioso despertar, de continuar por el mismo camino insurrecto, de ceñirse al alma como el machete a la cintura la defensa del espíritu de aquel acariciado sueño de la libertad, hoy hecho realidad.

A fuerza de sacrificio y noble empeño el Apóstol logró levantar las banderas de los Diez años sobre un pedestal de unidad.

Pinos nuevos y curtidos mambises y jefes militares de la  talla de Maceo y Gómez ahora se enlazan en la convicción de una Cuba independiente.

Para el doctor Carlos Alberto Suárez Arcos, profesor de Filosofía de la Universidad de Las Tunas, «el 24 de febrero se desencadenan procesos históricos de pensamiento que se vienen cultivando en las entrañas mismas de lo que ya es la nación cubana. Martí deviene el gran intérprete de toda una profunda concepción, de una expresa necesidad de alcanzar la independencia de España e impedir que formáramos parte de Estados Unidos».

Pero claro, hubiese sido imposible, incluso para un gran organizador como él, poder llegar a este momento sin toda una pléyade de figuras inmensas, de hombres de acción y pensamiento que permitieron que tuviera lugar el proceso de articulación de ser auténticamente cubanos, añade.

El Apóstol retomó la promesa de la que «cada cubano, cada hijo del pensamiento de Varela, cada hijo de acción de Céspedes es portador: la de hacer una República con todos y para el bien de todos, y esa promesa es lo que siento que trasciende con mayor claridad a nuestros tiempos», comentó Suárez.

Muchos años después de la epopeya, esta efeméride nos sugiere la convicción de que esa república es necesario seguirla conquistando día a día.

También, «la necesidad de que para preservar ese modelo del cual Fidel es actor fundamental, se requiere la unidad de todos los cubanos, de los que no saben rendirse; en tercer lugar, el hecho de contar con un partido político único. En otras palabras, cada amanecer del cubano de hoy, tiene que ser un amanecer de 24 de Febrero».

Así evalúa el profesor la permanencia temporal, ideológica y práctica que en la Cuba de hoy tienen los principios que motivaron aquel alzamiento en 1895, y que parten, sin duda, de una herencia de sentimientos que se radicalizaron gracias a la propia tradición patriótica de nuestro pueblo.

En este punto descansa precisamente el criterio de la máster Margarita García Laguna, quien como avezada historiadora comprende la valía del legado martiano desde su papel de artífice de aquel levantamiento.

«La Guerra Necesaria fue la continuidad de todo el ideario independentista cubano –valoró–. Lo primero que Martí entendió y es quizá el elemento al que se dedicó prácticamente por entero, fue la necesidad de unir a todos los patriotas dentro y fuera de Cuba y de ahí parte su más importante legado para el pueblo cubano en nuestros días. Como lo fue entonces, la unidad es hoy una necesidad, un principio indispensable que ha devenido componente de nuestra identidad y nutre incluso la conformación de nuestra memoria histórica.

«De cierta manera, todos somos el fruto de una tradición de sacrificio, de empeño, donde comprendimos que nuestra solución no era ni anexarnos ni claudicar. Esa idea floreció en Martí, en Fidel y ha llegado tan pura como entonces hasta nuestros días», dijo García.

EN TIEMPOS DE BATALLAS DE IDEAS

Innegable es el hecho de que, como lo describiera el Maestro, también ahora es de pensamiento la guerra que se nos hace y corresponde, por lo tanto, ganarla a pensamiento. Esa tesis martiana, defendida en la organización de la Guerra Necesaria y en el desarrollo posterior de la misma hasta la intervención norteamericana, ha servido de guía invaluable en la construcción de nuestro sistema social.

De la agudeza e inteligencia con que actuemos hoy en ese terreno, dependerá entonces la pervivencia de la ideología martiana y su constante renovación generacional, refirió el máster Eugenio Ramos González, profesor de la Escuela Provincial del Partido en Las Tunas.

«La Guerra Grande o Guerra de los Diez Años culminó, lamentablemente, con un pacto que dejó pendiente el mayor problema de la nación, nuestra soberanía, por eso Martí estudia tanto las circunstancias de esa época, y ello le permite llegar a la conclusión de la necesidad del Partido Revolucionario Cubano y plantea la estrategia a seguir para resolver esos problemas históricos de Cuba», añadió.

Lógicamente, «con la ausencia del Apóstol, de Maceo, la intervención norteamericana frustra esas ideas, logra con sus promesas dividir a los grandes patriotas cubanos y muchos se dejan confundir por los cánticos de una falsa democracia, de un pluripartidismo que llevó a un nuevo esquema político y siguió sin resolver los problemas históricos de la Isla.

«Es el primero de enero de 1959 cuando comenzamos a construir la verdadera independencia, con un espíritu patriótico que recurre constantemente al pensamiento de Martí y un gran martiano, Fidel Castro, se encarga de modelar realmente la ideología de la Revolución Cubana. Lo que sucede hoy es que aquel imperio no renuncia a la posesión que un día tuvo sobre la Isla y pretende restablecer el capitalismo en Cuba», consideró Ramos González.

«Durante muchos años apostaron por la ausencia física de Fidel para el logro de ese objetivo, pero ya eso sucedió y la Revolución sigue aquí. Por tanto, lo que están es tratando de descalificar nuestro modelo político, dígase partido único y comunista por demás. Intentan descalificar la democracia cubana e imponernos una “alternativa”, una “propuesta”», dijo.

«Entonces tenemos que enfrentar las nuevas fórmulas del anexionismo y evitar que las generaciones actuales se descomprometan de la ideología martiana, fidelista. Nosotros no vamos a hacer nada de lo que nos piden, ni pluripartidismo ni elecciones bajo esa premisa, ni privatización brutal de la economía. Nos toca consolidar el papel dirigente del Partido y  el socialismo desde nuestra percepción humanista, esa que heredamos de Martí y que Fidel, magistralmente, fue capaz de engrandecer».

UNA FECHA QUE VIVE EN LO QUE SOMOS HOY

Podemos decir que el 24 de Febrero de 1895 está vivo en lo que somos hoy, comentó el historiador Orlando García Martínez, presidente del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en la provincia de Cienfuegos.

«No podría ser de otra forma que a través del concepto de unidad del pueblo de Cuba en torno a la dirección de un Partido de honda raíz martiana, enriquecido por el pensamiento de Mella, Baliño, Villena, Guiteras y Fidel», añadió.

Para el intelectual, nuestro patriotismo –permanente y vigente– es la voluntad de defender la independencia y la soberanía.

«Y es que el cubano es rebelde por naturaleza, se impone a las dificultades y creo que se debe a que tenemos en la sangre la estirpe de esos mambises, quienes no cejaron nunca en su lucha, pese a las adversidades encontradas en el camino», afirmó.

«Estamos completamente convencidos de que el modelo de arrojo y convicción propuesto por una acción histórica como la del 24 de Febrero es el único posible a seguir por Cuba», coincidió la mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Beatriz Leyva Pérez.

«Ese fue el camino trazado por nuestro Comandante en Jefe y esta Revolución –aseguró–. Toda Cuba sigue siendo un Baire de lucha y de fidelidad a Fidel, Raúl y a nuestro Partido. Cuba tiene capacidad militar, moral y humana de sobra para enfrentar, resistir y vencer cualquier invasión del enemigo», dice Leyva.

Nos corresponde mantener vivo el espíritu del 24 de Febrero, por cuanto garantiza, desde su mismo nombre, a nuestro proceso, que es consecuencia histórica de las guerras de Independencia, aseguró.

«Nuestro ejercicio electoral, modelo de genuina democracia, los candidatos a diputados al Parlamento y delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular –salidos del corazón del pueblo–, son también muestra de que no dejamos en el olvido esta simbólica fecha», aclaró Beatriz Leyva.

Para el pionero Frank Ernesto Tamayo Contreras, estudiante de octavo grado, debemos honrar el 24 de febrero con el estudio diario, cumpliendo con los deberes escolares y preparándonos para defendernos de quienes quieran hacernos daño.

«El reinicio de la Guerra Necesaria es una lección de la historia de Cuba, revivida también en estos días: organizarse, luchar y vencer; no importa cuán duras sean las condiciones y difícil el adversario. El 24 de Febrero fue una revolución a favor de la soberanía. Y nuestra Revolución, como entonces, lucha también desde hace seis décadas a favor de la dignidad y la libertad de un pueblo de sentimiento libertario», dijo Julio Marcial Hidalgo, alumno de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez de Cienfuegos.

VUELTABAJO, UN PUEBLO COMPROMETIDO CON LA HISTORIA

Hoy pudiera parecer solo una celebración más, de las muchas que abundan en los campos cubanos, pero las fiestas que cada 24 de febrero se llevan a cabo en el poblado pinareño de Pilotos tienen una connotación especial.

Cuentan que surgieron hace más de un siglo, en honor al reinicio de la guerra contra el colonialismo español y desde entonces, jamás han dejado de efectuarse.

Según el historiador Rolando González, fue un antiguo oficial del Lugarteniente General Antonio Maceo, radicado aquí al término de la guerra, quien promovió la tradición que con el tiempo se convertiría en uno de los festejos más famosos de Pinar del Río.

De esa manera, se le rendía tributo al héroe mambí que en dos oportunidades había pasado con sus tropas por Pilotos durante la contienda, y también al grupo de patriotas de este lugar que se puso a sus órdenes para luchar por Cuba libre.

«El día comenzaba con una diana mambisa, una caballería recorría las calles y luego arrancaban las fiestas, en las que siempre tocaba alguna de las orquestas más populares del momento», señala Rolando.

Para el historiador Juan Carlos Rodríguez, la gesta que se inició el 24 de febrero rompió con el mito de que Vueltabajo era fiel a España y por tanto no se sublevaría.

«Si los patriotas pinareños no se lanzan ese día a la manigua, es porque fueron disciplinados en cuanto a la orden de Gómez y Martí, de que occidente debía esperar, pero en la provincia había un fuerte movimiento conspirativo», dice.
«En la ciudad de Pinar del Río, en la zona de los Remates de Guane, en Bahía Honda, en Artemisa, en Consolación del Sur, hay grupos organizados, comprometidos con la causa.

«En el archivo provincial se conservan documentos en los que las autoridades españolas hablan de la inquietud reinante en el territorio, donde se conspiraba en todas partes».

El propio Maceo tendría la oportunidad de comprobarlo al frente del contingente invasor y llegaría a afirmar que Pinar «se parece a Oriente en entusiasmo y hechos».

Vueltabajo se convirtió en el teatro de operaciones de su gran campaña del año 1896, y logró impresionarlo por la bravura de sus hombres.

«Yo nunca había visto eso, gente novicia que ataca inerme a los españoles; con el vaso de beber agua por todo utensilio; ¡y yo le daba el nombre de impedimenta!», expresaría el Titán sobre los  reclutas caídos en el combate de Río Hondo.

«El mejor homenaje de los vueltabajeros a aquel histórico 24 de febrero de 1895, fue que un año después, entre el 20 y el 24 de febrero de  1896, se incendiaron la mayoría de los pueblos de la provincia, para evitar que cayeran en manos nuevamente de las tropas españolas», considera Juan Carlos.

Así sucedió en San Juan y Martínez, en Guane, en Alonso de Rojas, en parte de Mantua y de Consolación del Sur…
En tanto, San Luis quedaba prácticamente envuelto en brea, y si no llegó a quemarse fue por el arribo a tiempo de las fuerzas colonialistas.

A 123 años del histórico reinicio de las guerras de independencia, los pinareños lo recuerdan como una fecha de convocatoria patria. «Ese fue el comienzo de la guerra necesaria que organizó Martí, la continuidad de la lucha iniciada en 1868 y que no terminaría hasta lograr el triunfo definitivo», afirma Maritza Miranda, trabajadora del sector de la Agricultura.

«Además, fue la contienda que marcó la intervención de Estados en Unidos en nuestro proceso de independencia. Desde entonces, tratan de apoderarse de Cuba, pero seguimos firmes y leales al ideario martiano y a aquellos mambises que dieron su sangre por la patria», añade.

«Para los pinareños tiene mucho significado, porque en la Guerra de los Diez Años, aunque nuestra provincia aportó un grupo importante de combatientes, no llegó a incorporarse a la lucha.

«En cambio, en la del 95, demostró que Vueltabajo también estaba decidido a pelear por la libertad», añade Ailyn Rodríguez, estudiante universitaria.

En cientos de coches tirados por caballos, personas de toda la provincia viajan hasta Pilotos para celebrar.

«Hay quienes llegan desde San Juan y Martínez, San Luis, La Coloma, recorriendo decenas de kilómetros», afirma el historiador Rolando González y advierte que detrás del jolgorio hay una tradición en honor a las luchas mambisas que una vez se extendieron hasta acá, a la entrada dos veces de Antonio Maceo, y a los hombres de esta tierra que marcharon con él a la manigua.

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Miguel Angel dijo:

1

24 de febrero de 2018

03:47:49


Maravilloso el trabajo, lindo. El 24 de febrero de 1895 marca un hito en nuestra epopeya independentista. Se pone de manifiesto el genio político de Martí. " De amar las glorias pasadas, se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas". El conocimiento y la interpretación de los hechos de nuestra rica historia es una excepcional fuente para continuar la lucha iniciada por los bravos mambises, perpetuar su obra.“Ellos hubieran sido como nosotros y nosotros habríamos sido como ellos”. Fidel, el mejor discípulo de Martí, concibió que la lucha armada sería el único camino para derrotar a la oprobiosa dictadura pro yanqui que explotaba a nuestro pueblo, tomar la rienda de los destinos de la nación, garantizar el desarrollo económico social en beneficio de todos los cubanos. Si hubo un 24 de febrero de 1895, existió un 26 de Julio de 1953 y un 2 de diciembre de 1956, pero no se repitió el nefasto 20 de mayo de 1902, en esta ocasión los nuevos mambises entraron en Santiago de Cuba y en La Habana, tuvimos un 1º de enero de 1959, que marca la verdadera independencia de Cuba, libre de la opresión yanqui. Viva el 24 de febrero de 1895!!! Vivan eternamente Gómez, Maceo y Martí!!!!!!