ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La creación de escuelas y hospitales estuvo entre las acciones desarrolladas en el territorio del III Frente. Foto: Trutie

Era el 1ro. de marzo de 1958. En el Campamento del Che, en La Mesa, concluía la reunión entre Fidel y las dos nuevas columnas rebeldes al mando de los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, creadas con el propósito de fundar el II y III Frentes, respectivamente.

Al término del encuentro se emprendería la marcha de los combatientes rebeldes. La orden de ascenso a Comandante de

Juan Almeida, firmada dos días antes por Fidel, precisaba los objetivos de la acción: «Se comunica por este medio que ha sido ascendido al grado de Comandante el Capitán Juan Almeida Bosque y se le nombra Jefe de la columna 3 que operará en el territorio de la Sierra Maestra, situado al este del poblado de María Tomasa debiendo extender el campo de operaciones lo más lejos posible hacia esa dirección…».

Horas de agotadora marcha, sin comer ni dormir apenas, transcurrieron hasta el 6 de marzo de 1958, cuando los más de 50 hombres de la columna 3 Santiago de Cuba, con Juan Almeida al frente, llegaron a Puerto Arturo, cerca de San Lorenzo, donde se instaló el primer campamento y de esa forma quedó constituido el III Frente.

Integraron aquella tropa rebelde obreros, campesinos y estudiantes, junto a destacados combatientes como Guillermo García Frías y Calixto García, asaltante al Cuartel Moncada y expedicionario del Granma.

Las primeras acciones en el frente guerrillero estuvieron precedidas por el reconocimiento estratégico del terreno realizado por Almeida, y la ejecución de tareas simultáneas de organización de la lucha armada, así como de incorporación de nuevos guerrilleros.

El ataque a la Refinería Texaco fue el primer enfrentamiento militar, el cual, aunque no tuvo el éxito esperado, demostró la cercanía del Ejército Rebelde a la capital oriental. Luego, en la noche del 10 al 11 de abril tiene lugar el ataque y toma del poblado de El Cobre, un combate de 12 horas que alcanza la victoria en las puertas de la ciudad de Santiago de Cuba y permite obtener una gran cantidad de explosivos.

La operación dirigida por Almeida, con tropas al mando de Guillermo y Calixto García, hizo explotar el polvorín del ejército batistiano allí radicado, cuyo estallido se escuchó en gran parte de la provincia. Los hechos lograron el apoyo político y militar a la huelga del 9 de Abril y, a partir de entonces, se conoció de la presencia más cercana del Ejército Rebelde.

Pero llega mayo de 1958 y el jefe del III Frente debe partir a la Comandancia General del Ejército Rebelde, para enfrentar la ofensiva de la tiranía contra la Sierra Maestra –conocida como Operación F.F. o fin de Fidel–, escenario en el cual los combatientes que permanecen en la zona de operaciones de Almeida organizan escuelas y hospitales, imparten la justicia, combaten contra el enemigo y resisten sus bombardeos.

Entre los fuertes combates de este periodo, por ejemplo, se encuentran los de Los Tres Pechos –en el cual caen Orlando Fonseca y otros compañeros–, El Loro y Filé.

Almeida regresa luego de la derrota de la ofensiva final de la tiranía y establece su Comandancia Central en La Lata.

Durante las siguientes semanas llegan a la zona de operaciones la columna al mando de Guillermo García –que se establecerá en Limoncito–; la columna 10, con René de los Santos al frente y constituida en Loma del Gato, y la columna 9, que operará en El Caney. Asimismo, en Matías y Hongolosongo se establecen Calixto y Universo Sánchez, respectivamente.

Capítulos de historia se escribieron en esa etapa, como los ocurridos en El Naranjal, el cruce de Tejemaní, la toma de Santa Rita, el ataque a Ramón de Guaninao, el combate del Cacao, las acciones de Dos Palmas, Charco Redondo, El Cristo, El Ají, El Caney y otros.

Al ritmo del combate, se desarrollaba también en el III Frente la transformación revolucionaria, que se concretó con la aplicación de la Ley de Reforma Agraria de la Sierra.

El cerco se va cerrando alrededor de Santiago de Cuba. El 18 de noviembre de 1958, Calixto García recibe la orden de incorporarse a las acciones que bajo el mando de Fidel se desarrollarían en Guisa, con lo cual comienzan las acciones combinadas entre el I y el III Frente, que tendrían lugar hasta el final de la guerra y alcanzarían la victoria definitiva.

El enemigo fue derrotado y el III Frente cumplió la misión con que había surgido.  «…fue uno de los puntales de la victoria definitiva del pueblo cubano», afirmó luego su propio jefe.

Diseño: Guillermo Meriño Suárez
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