ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Por los ojos de la profesora Luisa María González-Molleda se puede conocer la historia del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Carlos Marx, en la provincia de Matanzas. La institución arribó este 17 de octubre a su aniversario 40. Luisa también estuvo de cumpleaños, y es que ella vio dar los primeros pasos a una escuela que, desde su fundación en 1977, se convirtió en su casa grande.

Mientras caminamos por los mismos pasillos que ella sabe de memoria, la maestra de Química me dice: «Yo empecé aquí con 20 añitos y ya tengo 60». La profe Luisa, como la conocen sus estudiantes, es egresada del primer contingente del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech y le ha dedicado toda la vida a la Vocacional. Su química, más que orgánica o inorgánica, es la del amor infinito por el IPVCE Carlos Marx.

Dora Román Mayoz comenzó a educar en el centro un año después que Luisa y las dos aún continúan en las aulas. Hay algo en lo que ambas coinciden: el motivo por el que sus manos todavía se machan de tiza son los estudiantes,
capaces de formar un colectivo y de alcanzar excelentes resultados docentes.

El profesor de Biología, Vladimir Pérez Padrón, tiene otra razón que agregar: «Estudié aquí y me siento más afín con todas estas paredes y muy identificado con la escuela». Él es uno de los más de 15 000 estudiantes que ha graduado el IPVCE desde su fundación.

A la generación actual pertenece Massiel Fuentes Vázquez, pues cursa el onceno grado. Ella es una de los seis alumnos que integraron la preselección nacional en Química al obtener oro en el Concurso Nacional de esa asignatura el pasado periodo lectivo. Es, también, el fruto del fuerte trabajo que realiza el Instituto en la preparación de sus educandos para este tipo de eventos. «Los resultados que alcanzamos son una manera de homenajear a la Vocacional en su aniversario 40 y a todos los profesores que han contribuido a que la escuela siga viva», dice.

Como muchos estudiantes y docentes en estos días, Massiel también dedica unos minutos para hablar de lo que ha aprendido en su escuela: «Además de las materias escolares, el IPVCE Carlos Marx me ha enseñado qué es el compañerismo, la amistad, a ayudarnos los unos a los otros. Para alcanzar el oro me hicieron falta no solo las clases de mi entrenador, sino también el apoyo de mis compañeros que me animaron cuando yo no creía ganar».

Olbeida Quintana Scull, directora del IPVCE de Matanzas, considera que los logros en concursos hacen que la escuela haya llegado a este 17 de octubre con orgullo doble. Quintana añade que una de las actividades, iniciadas desde el pasado curso escolar para conmemorar la fecha, es el aprovechamiento docente de los estudiantes.

«Trabajamos también en el rescate de determinados lugares en mal estado como el local de estudio encima de la biblioteca. Este espacio está destinado a la realización de eventos científicos, por lo que ya cuenta con dos locales para comisiones de trabajo, otro que sirve como teatro, un comedor y dos baños», agrega la directora del centro.

El IPVCE celebrará, por primera vez dentro de la escuela, el día del egresado el próximo mes de noviembre, momento en el que estos participarán con los actuales estudiantes en actividades desde el «de pie» hasta la hora nocturna. Asimismo, la posterior siembra de 40 árboles simbolizará el aniversario y contribuirá al restablecimiento de las áreas verdes dañadas en la institución por el huracán Irma.

En su plan por los 40 años de fundada, la Vocacional incluye, también, la realización mensual de una revista televisiva, en la que los protagonistas serán los alumnos. Pero hay un punto que se mantiene en cada cumpleaños, uno que no varía jamás. Quintana Scull lo presenta: «continuamos trabajando para que el IPVCE le siga reportando al país personas altamente calificadas y comprometidas en todas las esferas».

La profesora Luisa González-Molleda tiene un plan particular para festejar, y es llegar al aula con la misma pasión de sus años de juventud en una escuela que ha vivido momentos inolvidables.

Ella recuerda los días en los que la Vocacional celebraba su aniversario 20: «me impactó el silencio total, de solemnidad, ante el paso de los restos del Che y sus compañeros por la entrada de la escuela, en la Carretera Central. La caravana se alejaba y aun así no se movió un estudiante de su lugar. Hubo que decirles que había que regresar a las aulas».

Pude ver, entonces, que los ojos se le humedecían. El azul de sus pupilas se le hacía más brilloso. Y fue cuando me convencí que son los ojos de Luisa el camino para conocer, de primera mano, la historia del IPVCE Carlos Marx, un centro que, además de formar hombres de ciencia –dice–, trabaja para inculcarles a los estudiantes el amor patrio. Ella reafirma las palabras de Fidel cuando aseguró que una de las mejores cosas hechas en la educación cubana son las escuelas vocacionales.

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