ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Freddy Pérez Cabrera

ISABELA DE SAGUA, Villa Clara.–A pocas horas del paso del huracán Irma por el poblado costero de Isabela de Sagua, recorrí aquel lugar desolado, y confieso que lo visto por mis ojos simulaba un sitio bombardeado por la metralla nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Casas, escuelas, comercios, torres de electricidad y comunicación derrumbadas; fango y lodo por todas partes, y lo más doloroso era ver las personas laceradas por la pérdida de sus viviendas y la mayoría de los bienes adquiridos al cabo de tantos años. En mi memoria quedarán para siempre el rostro de las mujeres y los niños desechos por la tristeza, y también, el de varios hombres que no pudieron siquiera decir una palabra porque las lágrimas se lo impedían.

Entonces me pregunté, a dónde había ido a parar la Isabela de siempre, aquella comunidad famosa por la alegría de su gente, la de casitas pintorescas y otras virtudes que hacían famoso a este pueblo, sin pensar por un instante, que a solo un mes del paso de la endemoniada Irma por este lugar, el panorama pudiera resultar diferente, gracias, entre otras razones, al esfuerzo de las personas que allí habitan y a la magia de la solidaridad en que nos hemos educado los cubanos, volcada hacia ese poblado como otro huracán de una categoría imposible de medir.

Mas, nadie podrá imaginar que ya se cerraron todas las heridas dejadas por Irma, lo cual demandará meses y tal vez años de muchísimo trabajo. Visibles todavía resultan algunos escombros por recoger, casas derrumbadas, muros a derribar, techos que poner, recursos a distribuir y nudos que destrabar, pero lo cierto es que el avance resulta notorio, algo que la gente aprecia, y hasta lo agradece.

Una de las personas que entonces pude entrevistar fue Mileidy Soriano Monteagudo, quien perdió su casa, además de los equipos y bienes que había dentro. Su foto, llorando atada a un pedazo de madera de lo que un día fue su morada, lo decía todo. Sin embargo, este 10 de octubre era otra mujer la que tenía ante mis ojos. La alegría la embargaba, y tenía razones para ello. Ya había recibido la mayor parte de los materiales demandados para la reparación de su vivienda, incluyendo techo, vigas de metal, cemento, arena y otros recursos; y por si fuera poco, una brigada de trabajadores procedentes de la Empresa Azucarera Héctor Rodríguez, la ayudaba a edificar su residencia.

«Nunca creí que en tan poco tiempo pudiera tener mi casita. Siempre confié en que no quedaría desamparada, pero pensé también, que por la magnitud de los daños, esto iba a demorar meses o años; mas, estaba equivocada. La ayuda ha sido descomunal, no encuentro otra palabra para describirla. Usted sabe cuánto pedía un particular por hacer esta reconstrucción, 5 000 pesos (CUP). Menos mal que apareció la gente maravillosa del Héctor Rodríguez, que no me va a cobrar ni un centavo por la obra. Y eso, sin contar la gran cantidad de bienes entregados, la mayoría de ellos de manera gratuita y otros a mitad de precio», señala Mileidy.

La creación de facilidades temporales resulta una opción viable para las familias que sufrieron derrumbes totales. Foto: Freddy Pérez Cabrera

También Yanelis Paso Leal, otra de las isabelinas afectadas por Irma, recibe la ayuda de una brigada de la CPA Sabino Pupo, de Cifuentes. «Esos guajiros acostumbrados a sembrar la tierra, no sabrán mucho de construcción, pero trabajan como leones.

Desmontaron todo el techo, recogieron los escombros, y por ayudarnos, hasta su merienda y el almuerzo comparten con nosotros», dice la fémina.

Al respecto, Pedro Pérez, presidente de la cooperativa; Jesús Aroldo Díaz Moya, operario agrícola que ahora funge como carpintero; y Humberto Ramos, jefe de la brigada, entre otros, reconocen que esa es la tarea más linda que les han dado en su vida, según sus campechanas expresiones, porque los isabelinos solos no pueden con esa carga tan grande. «En agradecimiento, aquí no falta el buchito de café, el vaso de agua fría o la merienda a su hora», reconoce el directivo de la CPA.

Al salir de las viviendas de Mileidy y Yanelis, nos interceptó Fidel Cuadrado Fernández, otro de los averiados en Isabela de Sagua, quien quiso mostrar su reconocimiento por el rápido apoyo recibido. «Ya me dieron las  11 planchas de zinc y los cuatro purlin que llevaba, fue un proceso rápido, de verdad que estoy muy satisfecho con todo. Fíjese que hasta un camión gratis pusieron para trasladar los materiales», dijo Fidel.

Luego, andando y andando entre las calles aún enfangadas por la lluvia de los últimos días y algunos escombros que las personas continúan sacando de sus viviendas al son de las rehabilitaciones acometidas, divisamos a lo lejos a Nadiel Rivero Alfonso, un pescador que simulaba a un malabarista desandando por el techo de lo que será su morada, con el objetivo de colocar las planchas de fibroasfalto otorgadas a él para crear una facilidad temporal.

«Fui de los que sufrió derrumbe total. Lo perdí todo. Por eso me dieron prioridad para  fabricar esta casita, donde pudiera meterme de manera provisional junto a mi mamá Adela hasta que logre tener algo mejor. Ya casi estoy acabando, pienso mudarme el fin de semana. Y para adentro ya tengo bastante. Nos facilitaron colchones, un jueguito de comedor, una cocina de inducción, sobrecamas, sábanas, toallas y muchos otros bienes», dice agradecido.

Alguien pasa cerca de la casa de Nadiel y nos sugiere que vayamos al hogar de Ángela Adolfina Ruiz Pons, una mujer de armas tomar, como dicen los isabelinos. Hasta allá vamos y nos recibe en la misma puerta de su casa con una frase tajante: «¿Qué quiere saber periodista?» Bueno, que me hable de cómo se va recuperando, solo eso señora, le digo medio en broma, medio en serio, mientras los hombres de la casa que laboran en el techo colocando las tejas de fibrocemento otorgadas se ríen a carcajadas.

«Mire, cuando nosotros llegamos aquí después del ciclón, tuvimos que hacerla bonita para poder entrar. Todo estaba destruido y enfangado: el televisor, los colchones, el fogón, las camas, las ollas, aquí no quedó títere con cabeza. Habíamos dejado casi todo encima de las mesas pero fue en vano», cuenta Ángela, quien cambia el rostro cuando habla de los beneficios que ha recibido en los días posteriores al paso de Irma.

«Ya tengo colchones para nosotros y las niñas; nos han dado toallas, sábanas, ollas, cocina de inducción con todos los calderos y la cafetera, además de lo necesario para arreglar el techo que fue lo más dañado. La verdad es que el gobierno se ha portado muy bien con los isabelinos, yo estoy muy agradecida. Fíjese que la mayoría de las cosas, como son de donaciones, han sido gratis; y lo demás, a mitad de precio o con facilidad de pago. El techo mío, por ejemplo, lo compré a través de un crédito a pagar en 15 años. Qué más puedo pedir», expresa.

ADIÓS A LA PEREZA

La magnitud de los daños en Isabela de Sagua puso a prueba la capacidad organizativa de las estructuras de dirección a todos los niveles, desde la provincia y el país, hasta la propia zona de defensa. A pesar de la lógica conmoción vivida en los primeros instantes, nada pudo impedir que hasta allí llegara la asistencia solidaria en agua, comida, alimentos, grupos electrógenos y otros recursos vitales.

Otro dato revelador de la ayuda, es que luego de las 72 horas del paso del huracán, los técnicos de Copextel y de la Empresa de Servicios Técnicos y Especializados lograron recuperar 174 televisores dañados, 455 refrigeradores, 85 lavadoras, 101 ollas, 180 cocinas eléctricas, 48 ventiladores y 14 cajas decodificadoras, además de ser entregado un teléfono a cada familia residente que tuviera esa facilidad.

Asimismo, fueron concedidas cuna y colchón a todas las madres que tuvieran niños entre uno y tres años, además de estar garantizadas esas facilidades a todas las embarazadas que van a  dar a luz en los próximos días, según las declaraciones de Dayana Pérez Antúnez, empleada del mercado industrial del territorio, quien añadió que todas las personas encamadas, postradas, en estado de embarazo o mayores de 65 años, han recibido bienes como toalla, colcha, juego de sábanas, cubo, escoba, jabones de baño y de lavar, entre otros artículos.

De igual manera, los núcleos familiares recibieron varios productos provenientes de una donación del Programa Mundial de Alimentos, que contiene arroz, granos, carne enlatada y otros artículos;  además de ser entregados más 1 500 colchones, 567  módulos de aseo y 535 ajuares para el hogar, según la explicación brindada por Digna Morales, directora del sectorial de Comercio en Villa Clara.

De la misma forma, hasta la fecha habían sido repartidas  3 520 tejas de zinc y más de 4 500 de fibrocemento, además de otros materiales, lo cual dice mucho del enorme esfuerzo que han debido realizar quienes trabajan en las oficinas de trámites y puntos de venta, a quienes la mayoría de los pobladores reconoce por el nivel de organización y agilidad que allí existe, en contraste con los primeros días, donde no todo fluyó de la mejor manera a causa de la avalancha de recursos y personas a esos sitios.

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pablo perez dijo:

1

14 de octubre de 2017

00:07:39


que content estoy al leer este articul;o del digital granma dandonops a conocer de los adelantos de los trabajos mancomunados de los dannificados del pueblo de isabela de sagua y seguro estoy que esa tarea gigantyesca tambian ha sido en el resto del pais mucho trabajop y preocupacion por todas las autoridades de pueblo, del municipio y la provincial asi como la nacion que se desviven por sacas adelante a los pueblos como esteespecifico desl desatre y ahi vemos a los necesitados expresandose de lo contentos que estan por el apoyo dado por los solidarios trabajadores del central de sitiecito y de las demas fuerzas que se traladaron alli para DARLE LA MEJOR DE LA SOLIDARIIDAD humana la que necesitan y veo lo agradecidos que estan los lugarenos coterraneos felicidades isabelino solidarios del pais que los apoyan a salid de la dolorosa situacion en que aun se encuentran y ya saldran pronto del bache dejado por este huracan indeseable isabela se levanta gracias al esfuerzo de sus mejores hijos y cubanos solidarios

Sonia laporta dijo:

2

15 de octubre de 2017

20:18:55


No me extraña que el gobierno cubano ayude a la gente que ha pasado tanto,siempre la revolución está junto al pueblo.por eso es tan fuerte e indomable