PUNTA ALEGRE, Ciego de Ávila.–Lo vio en el mar: una cosa redonda y de un blanco sucio, cubierta de escombros. Corrió a la casa a buscar a su madre y su madre lo ayudó a desenterrarlo. Lo alzó como un trofeo y fue corriendo de una casa a la otra. Iba gritando: ¡mira!, ¡encontré a Martí!, ¡encontré a Martí!
Martí durmió en el closet de la casa y Jorgito durmió poco, agarrotado entre su madre y su hermana y el desastre que les dejó el ciclón.
Al día siguiente cumplía seis años. Se levantó y dicen que cogió el busto y que se fue a enjuagarlo a la orilla de la playa; que lo llevó a casa de su maestro porque «Martí es el hombre que está en mi escuela, al lado de la bandera».
Aquel día, en el medio del desguace, lo vimos, abrazándolo.
Y no sabíamos, a ciencia cierta, quién protegía a quién.
















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El Discípulo dijo:
61
15 de septiembre de 2017
07:59:29
Laly dijo:
62
15 de septiembre de 2017
10:13:32
EL POETA YUMURINO dijo:
63
15 de septiembre de 2017
14:01:05
Uchy Maylen dijo:
64
15 de septiembre de 2017
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Odayanci Stambor Estévez dijo:
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15 de septiembre de 2017
15:10:21
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