ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las brigadas de rescate desempeñaron una labor fundamental en las zonas afectadas del litoral habanero. foto: Ismael Batista

Ni por asomo, ni siquiera por un segundo, renunciaríamos a nuestra pícara manera de ser, ni al ingenioso carisma que ha vestido al imaginario popular cubano de las más variopintas costumbres, modos de expresión y un filoso, pero aleccionador humor.

Sin embargo, una cosa es ese rico e infinito gracejo y otras, bien distintas, la indisciplina y la irresponsabilidad. Ambas forman una ecuación cuyo resultado es la anarquía. Este no es un país de locos, lo cual no quiere decir que no los haya o que algunos se hagan pasar por ello.

Lo que sí deberíamos rechazar es esa imagen de que locuras o cosas impensadas son propias de los cubanos. Es cierto, son muchas las dificultades que tenemos, no pocas creadas por agentes externos a nuestra sociedad que se han empeñado por siglos en rendirnos sin éxito, y también las nuestras que tampoco son diminutas, pero los cuerdos –por demás en función del pueblo–, son muchos más. Ningún aprieto, máxime cuando está en juego la propia vida, debe conducirnos a una supuesta válvula de escape que intente resignarnos ante los hechos.

No es un chiste, más bien es comida para la burla, que en medio de la situación creada por el impacto del gigantesco y devastador huracán Irma, en plena calle habanera, sumergidos hasta la cintura, cuatro hombres jueguen al dominó; tampoco que los jóvenes naden en esas letales aguas, incluso que adultos expongan a niños a una experiencia que no tiene nada que ver con la descarga de adrenalina que generan otras emociones.

Cosas como esa solo pueden calificarse de indisciplina. Claro que cuando suben a escena es porque faltan orden, control y exigencia para hacer cumplir lo estipulado, que en el caso de huracanes como el que nos azotó, es lo que orientan los Consejos de Defensa Municipales y la Defensa Civil. La Revolución, con los ejemplos personales de Fidel y Raúl, ha desarrollado un caudal de procederes en función de garantizar, primero la vida de cada cubano y cubana y preservar los recursos para ellos. Dispone de planes y reservas concebidas para estas situaciones, cuenta con el recurso humano preparado en la ciencia de la meteorología y con la anticipación de una Defensa Civil de lujo, toma medidas para paliar las condiciones de la población como ha ocurrido y ocurrirá en esta fase pos Irma, que solo es capaz de adoptar una sociedad esencialmente humanista, por muy pobre que sea económicamente.

Hay que continuar insistiendo en la disciplina, el orden y la exigencia. Debieron ser más estrictas antes y durante del meteoro y han de ser banderas en la recuperación. Son las únicas premisas que nos salvan en una situación como esta y por supuesto, los jefes a cada nivel son los responsables de garantizar ese ambiente, que no está reñido con la alegría, la picaresca, y el buen sentido del humor del cubano.

Esa tríada (disciplina, orden y exigencia) ha permitido que ya hoy el sistema electroenergético nacional, cuyo balance de carga-generación cayó en cero, porque el «cicloncito» no dejó prácticamente a ninguna provincia fuera de sus embates, ya muestre vitalidad desde Guantánamo hasta Camagüey; que Occidente comience a recuperarse, incluyendo la amplia red de la capital, con la entrada ya en la tarde de ayer del tributo de la Central Termoeléctrica (CTE) de Mariel y sus 250 megawat (MW), y que la región central esté apunto con el inminente aporte de la CTE de Cienfuegos, en proceso de arranque para brindar al sistema nacional 158 MW.

Ha propiciado también, porque desde hace mucho tiempo nos preparamos para eso, que cada provincia tenga su propia robustez eléctrica. Cuando dijimos que Fidel estaría siempre con nosotros no era una consigna, su visión, su don de auscultar el futuro, le hizo parir la Revolución Energética, dotando a los territorios de su propia potencia, lo que ha sido decisivo en el actual proceso de restablecimiento. Si hoy contamos con los embalses del país a casi más del 70 % de capacidad, es porque también lo previó con el programa de la Voluntad Hidráulica.

Aquí, en esta tierra, ni ante huracanes, epidemias inducidas, agresiones o frente a cualquier circunstancia, no se manda a nadie a rezar. Cuando la trilogía de vocablos, que no es mágica, se establece, la orden es de combatir para salir adelante.

Lo que le ha pasado por arriba al arco de las Antillas Menores, a Cuba y a la Florida ha sido un verdadero monstruo cargado de una furia mortal. En las tres geografías ha costado lo más preciado, vidas humanas. Varias fuentes consignan que en total fueron 55 los fallecidos, 12 de ellos en Estados Unidos y diez en nuestro país; en las tres ha dejado cuantiosos daños a la infraestructura. Por ejemplo, en territorio de la primera economía del mundo, según el diario Chicago Tribune, más de 5,5 millones de viviendas han quedado sin luz en la Florida. Mientras, de acuerdo con lo publicado por Daily Mail, el Departamento de Salud de ese estado comunicó a los residentes que pueden encontrar sueltos caimanes y serpientes, desplazadas de sus hábitats tras la feroz tormenta.

En nuestro verde caimán caribeño que es la geografía cubana, lo que hay suelto es otro huracán, pero de espíritu y resistencia. Es de pueblo en recuperación y también con categoría 5 y en su epicentro, en todas las provincias como Irma, han estado los principales dirigentes de la Revolución, evaluando, controlando y orientando. Pero también comparten las ricas experiencias de la sabiduría popular y de la alegría que les da a los cubanos la seguridad de no sentirse desamparados.

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Juana Pochet Pochet dijo:

1

13 de septiembre de 2017

08:21:36


Totalmente de acuerdo con la nota emitida. Resulta inadmisible e irresponsable que "algunos tontos" hayan actuado de manera absurda e irresponsable ante dimensión información por la llegada de huracán Irma, más aún cuando prácticamente desde una semana antes se insistía en todo momento en la parte preventiva. Parece que al llegar la nueva tecnología, algunos y algunas inadecuadas irrespetuosas y desubicados subían fotos a las redes como si se tratara de un circo griego. Una cosa es el costumbrismo y nuestra idiosincrasia, y otra la más elevada irresponsabilidad al extremo de caer en la ridiculez y con ello desprestigiar a nuestro pueblo. No somos perfectos, pero somos un país y un pueblo mayoritario serio, solidario, alegre. Indisciplina a desmán que debe ser rechazada en todos los órdenes. Siempre se veló y se ha cuidado lo más importante: el ser humano. Las pérdidas de vida no fue más que respuesta a los incumplimientos establecidos. Bastante chocante me resultaron imágenes que NADA tiene que ver con los sueños y aspiraciones a los que está abocado nuestro país. Peino muchas canas y jamás viví semejante vergüenza en situación tan delicada y peligrosa. ¡Salud, CUBA! Momento de recuperación y que la lección sea eje de análisis más profundo por los tiempos venideros.

Dania dijo:

2

13 de septiembre de 2017

10:24:16


Me gusta las reflexiones plasmadas en este artículo, pues siempre ha sido muy importante y de gran satisfacción para los cubanos, saber que luego de pasar cualquier fenómeno meterológico como este que pasó, el resultado de muertos sea cero, pues eso es una respuesta de todas las medidas que toma nuestra Defensa Civil a cualquier nivel. Es dolorosa la cantidad de pérdidas humanas y sobre todo saber que fue debido a irresponsabilidades de personas que tienen una preparación suficiente como para evitar este y otros males. Debemos defender todo lo alcanzado hasta el momento, al precio que sea necesario.

Jose R Oro dijo:

3

13 de septiembre de 2017

11:07:59


Muy de acuerdo con el gran periodista cubano Oscar Sánchez Serra, el gracejo popular, la indisciplina y la irresponsabilidad no son ni de lejos sinónimos. Es más que indisciplina, si de pronto esos fervientes jugadores de dominó se ven en peligro, no solo arriesgan sus propias vidas, sino la de quienes vengan a auxiliarlos. El estado cubano, su defensa civil y todo el pueblo hacen ingentes esfuerzos por evitar fatalidades, las plantas eléctricas se vuelven a echar a andar, las cosechas perdidas se vuelven a sembrar, pero las vidas no se recuperan. Cuba hace un esfuerzo desproporcionado con su realidad económica por salvar hasta la última vida, y quienes actúan irresponsablemente de hecho se burlan de tal esfuerzo.

Guillermo Morán Loyola dijo:

4

13 de septiembre de 2017

12:08:11


Es triste ver que el estado y muchas personas, hagan un esfuerzo por movilizar a las personas, darle refugio, y que hallan personas que desestimen y no hagan caso de lo que se le pide que hagan, no hay que llegar al estado de sitio, pero creo que debemos buscar el estado de excepción, para obligar a que salgan de sus casas y ayudarlos de esa forma a preservar la vida, aquí a nadie se obliga de acuerdo a la ley vigente, pero creo que vamos a tener que hacer una ley de excepción, no solo para desastres sino para otros casos también.

Conchita dijo:

5

13 de septiembre de 2017

12:21:51


Su artículo está muy atinado en estos momentos, pero una cosa es que la gente se bañe en las aguas convulsas del Malecón, lo que al igual que Ud. considero una gran indisciplina e irresponsabilidad ya que en eso les puede ir la vida, en tanto se ha dicho y repetido hasta la saciedad que es algo muy peligroso pues pueden ser tragados por las alcantarillas al ser succionados por la corriente que deja el huracán, pero otra cosa es la imagen de los cuatro compañeros jugando al dominó, pienso que como forma de evasión y para matar el tiempo en tanto en sus casas tenían la misma agua salada y sucia que en medio de la calle y, además, mucho calor. No creo que hagan nada malo con eso, ni que den mala imagen al mundo ni mucho menos. En estos momentos de tanto dolor y destrucción hay que preocuparse de muchas cosas para ponernos a criticar a los jugadores de dominó "acuáticos" por llamarlos de alguna manera. Por el contrario, lo veo como algo pintoresco. Personalmente a mi me da la idea de que nuestro pueblo no se deja vencer por nada, y que aún en las circunstancias más adversas, con sus casas inundadas y destrozadas, esos hombres no perdieron el buen humor ni las ganas de vivir y eso es precisamente lo que hace fuerte e invencible a nuestro pueblo. Además, todos los que participamos en la web en estos días y hemos visto y comentado en las redes sociales la foto de esos jugadores de dominó acuáticos, para empezar tenemos electricidad y un lugar al menos seco donde sentarnos y escribir. Esos compañeros del dominó no han tenido nada de eso, y muy probablemente en estos momentos aún no hayan recuperado sus condiciones normales de vida, entonces insto a todos los que los critican que se pongan un instante en el lugar de ellos, y no puedan ver el mensaje positivo que tiene intrínseca esa imagen fotográfica. Gracias por publicarme.

Leonardo Castañeda Respondió:


13 de septiembre de 2017

20:35:58

Perdone usted Conchita(5) no encuentro nada pintoresco, ni gracioso a esos que se pusieron a jugar domino con el agua a la cintura, aunque no lo crea hay quien entonces no quiere hace5r eso, no, si empesar a realizar hasta posibles competencias de natacion de acera a acera, o de una cuadra a otra sin notar el peligro de cualquier objeto punzante o cortante que exista en esos momentos, y si quieren dar una imagen al mundo que el huracan o cualquier otro evento no nos debilita y somos vencedores, que los jugadores se presenten junto con todas las autoridades de recuperacion y pongan todo su empeño ante la recuperacion y el bienestar y bellesa de la Capital de los Cubanos LA HABANA.