
Es indiscutible que Fidel encarna el sentir de millones de cubanos y de admiradores en todo el mundo.
Lo evocamos vistiendo su sempiterno uniforme verde oliva con su grado de Comandante en Jefe, su paso erguido, su trato afable, su mirada inquisitiva, su profunda convicción antimperialista y martiana; su voluntad de acero para sobreponerse al golpe más duro, su sabiduría….y sobre todo por su infinito amor a la humanidad y a los pobres, a quienes dedico su vida entera.
De él diría el destacado escritor, polemista, profesor, político y diplomático cubano Raúl Roa García, él «oye la hierba crecer y ve lo que está pasando al doblar la esquina». Es nuestro Comandante invicto. Desafió todos los peligros por salvaguardar la soberanía y la dignidad de Cuba. Es el hombre que derrotó, junto a su pueblo, a una sangrienta dictadura militar, y los oscuros designios imperialistas de 10 administraciones norteamericanas, que fracasaron en el intento de eliminar, incluso por la vía de los atentados, el ejemplo, el símbolo, al soldado de las ideas que representa.
Oportuno es recordar fragmentos de la Carta de despedida del Che Guevara a Fidel, en la cual el mítico comandante argentino-cubano expresó: «He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.


«Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios».
Hoy su fecunda semilla florece en millones de seguidores en todo el planeta.
Y retumban las certeras palabras del general de ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en las conclusiones de la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 24 de de febrero de 2008, cuando dijo: «Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente. Aunque siempre lo estarán sus ideas, que han hecho posible levantar el bastión de dignidad y justicia que nuestro país representa». Y no se equivocó.
Este 13 de agosto en que cumpliría 91 años, sigue entre nosotros y rodeado del cariño de su pueblo. Él nos legó su guía imperecedera, su firmeza revolucionaria y su irrenunciable optimismo y fe en la victoria. Nuestro mejor homenaje será entonces hacer realidad cada día sus postulados no importa en el lugar donde se esté.•



















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