ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Momento en que el Che realiza una de sus frecuentes visitas a la Inpud Primero de Mayo. Foto: Archivo

VILLA CLARA.–Cuenta Iván Rosales, uno de los cinco fundadores de la Industria Nacional de Productos y Utensilios Domésticos, Inpud Primero de Mayo, que el día que el Che Guevara se reunió con los 400 jóvenes que se preparaban para asumir como obreros y técnicos en las distintas fábricas que se gestaban en la provincia, les dijo que aquella carrera recién iniciada era como subir los peldaños de una escalera, en cuyo tránsito quedarían algunos, y al final perdurarían los mejores, pero que la escalera no terminaba ahí, sino que era mucho más larga, y había que seguir conquistándola.

Por esa escalera interminable ha debido transitar la famosa industria santaclareña en su empeño por desarrollarse y sobrevivir, retomando producciones tradicionales y otras más novedosas, asegura el recio trabajador, quien explica cómo desde hace varios años allí se labora en función de programas estratégicos del país, como las construcciones de viviendas, la política de cocción y el ahorro energético.

En ese sentido menciona algunas de las novedades en que ha incursionado el centro en diferentes momentos a partir de la disponibilidad de materia prima y financiamiento, entre ellas puertas, cocinas, ollas de presión tradicionales, ollas arroceras y multipropósito, fregaderos y la cocina de kerosene, así como la cocina industrial para biogás, de dos hornillas.

Refiere asimismo que han producido las juntas de los refrigeradores Haier, LG, Samsung, en distintos modelos, además de las hélices para ventiladores, piezas de repuesto de las ollas arroceras (asas, patas plásticas, agarraderas, tapas) y de las multipropósito (mangos y decoración de encima, botones de ajuste, barras conectoras), tan necesarias en los talleres de reparaciones de enseres menores.

Otras creaciones de la Inpud han sido el ensamblado de ventiladores y la producción de envases de cuatro y de diez litros para la industria alimentaria, a lo cual se suma la entidad ubicada en el municipio de Fomento que pertenece a la fábrica santaclareña, donde se hacen platos, vasos, tenedores y cuchillos desechables, señala Iván, quien reconoce que nada de eso hubiera sido posible si allí no estuviera presente el espíritu del Che.

UN GRAN PREVISOR DEL FUTURO

Si en algo coinciden Iván Rosales Gómez, Miguel Montero Betancourt, Raúl Cepeda Alberdi y Erquis Sosa Martínez, cuatro de los cinco fundadores de la Industria Nacional Productora de Utensilios Domésticos que aún laboran en la entidad santaclareña, fundada por el Che el 24 de julio de 1964, es su extraordinaria visión para predecir el mañana y la capacidad de prever los hechos hasta en el más mínimo de los detalles, sin la menor cabida a la improvisación y el desaliento.

Esas virtudes resultaron más evidentes durante su desempeño, primero como presidente del Banco Nacional de Cuba, y luego al frente del Ministerio de Industrias, tareas en las que brilló por su talento y actuar honesto, proceder que le ganó muchas simpatías entre cuadros y trabajadores, aseguran quienes rememoran para Granma algunos pasajes que los vinculan al Guerrillero de América.

Ellos llegaron a la Inpud por diferentes caminos, cuando apenas eran unos mozalbetes cargados de sueños, esperanzas y sobre todo, de la idea de cumplir la palabra empeñada con el héroe de la Batalla de Santa Clara, quien había realizado un llamado a la juventud de la antigua provincia de Las Villas para formarse como trabajadores industriales en las diferentes fábricas forjadas entonces en el territorio bajo su supervisión directa.

Iván, por ejemplo, era de Rodas, en Cienfuegos, y laboraba en un central azucarero cuando escuchó la convocatoria, y no lo pensó dos veces. A pesar de su corta edad, 22 años, vino a Santa Clara, hasta el politécnico Abel Santamaría, y allí comenzó a formarse en lo que a la sazón llamaban el curso Inpud.

«Mira si el Che era un hombre sabio, que aspiraba a traer personas que tuvieran una tradición obrera y determinada experiencia en el sector industrial, para que no empezaran de cero, por eso se acercó a los centrales azucareros, principal cantera de donde surgió la matrícula de la escuela», asegura Rosales Gómez.

Por su parte, Erquis Sosa, reconoce la inteligencia del médico argentino devenido en ministro de Industrias, para captar la importancia de la superación y la capacitación profesional de los obreros, técnicos y cuadros a cualquier nivel.

Tal fue así, que vino personalmente a inaugurar el curso en el Abel Santamaría, y después llegó allí en reiteradas ocasiones interesado por la marcha del proceso docente, momentos que aprovechaba para hablar con alumnos y profesores, de manera clara, con el fin de conocer de primera mano cualquier detalle que pudiera afectar aquel sano propósito, rememora Sosa Martínez.

Al respecto, Raúl Cepeda narra una anécdota que ilustra la pasión del Che por la cultura del detalle. Cierto día llegó allí, de sorpresa, y vio a uno de los muchachos comiéndose un pedazo de pan con tremenda avidez. Al contemplar la escena, se acercó a él e indagó el porqué de la apetencia, y al conocer por boca del joven la mala calidad de la comida fue para la cocina, mandó a buscar al director del centro y le metió una tremenda refriega. Gracias a él, a partir de ese día las cosas comenzaron a cambiar allí para bien, evoca el trabajador.

Otra historia que revela la sensibilidad del Che con los problemas de sus subordinados, lo cuenta Erquis Sosa, quien a petición del ministro de Industrias había ido a La Habana junto a otros 40 jóvenes a formarse como fundidor, sin embargo, una vez allí nadie quería hacerse responsable del pago del salario del grupo, ante cuya situación decidieron formar una comisión para que fuera a ver al Che.

Así se hizo, y en menos de dos días la situación quedó resuelta, con la consiguiente reprimenda de Guevara a los funcionarios burocráticos que se habían negado a cumplir lo establecido, hecho que aumentó la admiración y el compromiso de los estudiantes con el líder, señala el veterano trabajador de la Inpud de Santa Clara.   

Por su parte Miguel Montero, también fundador en activo de la industria villaclareña, piensa que gracias al espíritu sembrado por el Che, han logrado sobrevivir a las difíciles etapas que le ha tocado transitar a la importante industria creadora de productos y utensilios domésticos.

«Por ideas del entonces ministro, nos iniciamos creando refrigeradores, ollas de presión y cocinas de gas destinadas a la familia cubana esencialmente. Era la etapa naciente de la Revolución, el propósito era mejorar las condiciones de vida de la población, desde luego, todo ello por indicaciones de Fidel, que para él eran sagradas», refiere Montero, quien recuerda como insistía siempre en crear las condiciones y la infraestructura para, de ser necesario, asumir otras producciones como ocurrió en innumerables ocasiones.

Al respecto, el viejo Cepeda reverencia la manera en que el espíritu del Guerrillero Heroico se ha ido transmitiendo allí de generación en generación, lo cual siempre ha sido una preocupación de ellos como fundadores y de la dirección de la industria, quienes han sabido transmitir a los más jóvenes que mientras más difícil sean las circunstancias, mejor hay que trabajar para quedar bien con el Che.

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Carlos Alberto dijo:

1

7 de julio de 2017

06:45:40


Gracias Guevara,Gracias Che, cuanta falta nos has hecho en el duro bregar del cubano.....Esta Industria debe y tiene que mantenerse como un objetivo primordial de nuestro Estado para solucionar necesidades de primer orden de nuestro pueblo. Producciones necesarias y de Calidad, sobre todo eso...CALIDAD. Adelante,

Marisel Montero Lago dijo:

2

7 de julio de 2017

08:56:08


tenemos un alto compromiso con nuestra organizacion por ser fundada por el guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, de seguir avanzando en la calidiad y diversidad de nuestras producciones.

Teresa Velázquez Pérez dijo:

3

7 de julio de 2017

12:56:12


Qué gran visión tenía nuestro querido Comandante Ernesto Guevara de La Serna, más conocido como nuestro Che, como se extraña, resolvía muchos problemas y al que obraba mal, recibia como menos un buen regaño.

armando martínez dijo:

4

7 de julio de 2017

14:09:24


Gracias al che y a todos estos fundadores que aún se mantienen en pié de lucha con al ánimo de cualquier joven de dicha industria.

Daniel Enrique Martínez Cabrera dijo:

5

7 de julio de 2017

19:13:58


Nosotros, los jóvenes del Inpud, inspirados en tu ejemplo y comprometidos con esta empresa que nos vio nacer a muchos de nosotros como trabajadores de la industria sabremos mantener lo que nos regalaste con tu arduo trabajo y llevaremos la vanguardia en nuestro centro con sacrificio, modestia y mucho trabajo para hacer de nuestra empresa un referente de la industria nacional y la preferida de la familia cubana.