ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En La Conchita se producen zumos de frutas, mermeladas naturales y concentradas, frutas en almíbar, derivados del tomate, membrillos, vegetales esterilizados, mayonesas y aderezos; frijoles negros y colorados en conserva, pulpas y conservas de hortalizas. Foto: Nuria Barbosa León

Entre los productos más conocidos y demandados por los cubanos figuran los dulces, salsas, aderezos y conservas producidos en la unidad empresarial de base (UEB) La Conchita, ubicada en la provincia occidental de Pinar del Río y diseñada para procesar niveles superiores a las 12 000 toneladas al año.

En La Conchita se producen zumos de frutas, mermeladas naturales y concentradas, frutas en almíbar, derivados del tomate, membrillos, vegetales esterilizados, mayonesas y aderezos; frijoles negros y colorados en conserva, pulpas y conservas de hortalizas. Foto: Nuria Barbosa León

La Fábrica se fundó en el año 1937 en varias casas de la calle 20 de mayo, esquina a Antonio Rubio en la capital pinareña. Debe su nombre a la madre de sus propietarios llamada Concepción Martínez y conocida por Conchita. Comenzó su producción con pasta de guayaba, destinada a meriendas de los niños en las escuelas.

En 1942 ya laboran en ella 150 obreros en turno de hasta 12 horas de trabajo, mientras se introducen tecnología extranjera y se amplían los almacenes. Posteriormente la fábrica se extiende por unos terrenos a unos siete kilómetros de la ciudad, por la carretera central (ubicación actual), y se le construyen dos naves más, un tanque de petróleo con capacidad para 65 000 galones, otro de gasolina de 1 400 galones, una oficina y servicios sanitarios.

Con el triunfo de la Revolución Cubana cambian radicalmente las condiciones. El 14 de Octubre de 1960 deja de ser propiedad privada y se aplican transformaciones tecnológicas como la instalación de una máquina termo-formadora de pastas de frutas en los años 80 del pasado siglo, una línea de Jugos y néctares en el 2000, y otra de envasados asépticos un año después.

Hoy elaboran una amplia gama de productos destinados a la industria del turismo en la Isla, a la exportación y al consumo nacional.

Atendiendo a sus producciones, laboran allí 500 trabajadores, de ellos, 325 están vinculados directo a la producción. Su estructura está conformada por cuatro áreas productivas, una de mantenimiento, almacenes, un edificio administrativo y un taller automotriz. Esta entidad está inscripta como una unidad empresarial de base, subordinada a la Empresa Nacional de Conservas de Vegetales, perteneciente al Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria (GEIA) conformado a partir del redimensionamiento logrado por la economía cubana en la actual década.

Felicia Ramos Martínez es una de las trabajadoras más eficientes, con el récord productivos de haber procesado más de mil latas al día en una jornada laboral. Foto: Nuria Barbosa León

Su directora, Fara María Pérez Hernández, explicó a Granma Internacional que en La Conchita se procesan las mermeladas, los trozos de fruta bomba, los cascos de toronjas y de guayaba (la afamada barra La Conchita), las tajadas de mango, los néctares, y las cremas de frutas. Otras producciones son las salsas derivadas del tomate como para cocinar pastas, sopas y puré, más la mayonesa en diversos formatos de envase.

En cuanto a la estrategia productiva para el año 2017, la también Ingeniera señaló: «Hemos arrancado un primer semestre con buenos resultados productivos, las campañas de vegetales se han sobrecumplido. Definimos un plan para procesar 14 000 toneladas de tomate y hoy alcanzamos las 15 300, lo cual favorece al cumplimiento de la producción anual. Tenemos contratada la materia prima para trabajar hasta enero del 2018».

Para este año acometen una inversión relacionada con la instalación de una planta de tratamientos de residuales. Además cumplirán los programas de mantenimientos generales en las diferentes áreas productivas. En el 2016 se completó la reparación de dos de ellas y para el actual año continúan modernizando otras dos, lo cual garantizará mejores condiciones de trabajo.

Todo ello responde a que La Conchita forma parte de la cartera de negocios del Ministerio de Comercio Exterior de Cuba y elabora la lista de productos de prefactibilidad a producir para satisfacer pedidos puntuales de compradores extranjeros.

A su vez, están interesados en negociar con inversionistas foráneos para mejorar las condiciones tecnológicas de la fábrica e incrementar los resultados productivos.

Pérez Hernández aseguró que la mayor fortaleza de La Conchita radica en su colectivo laboral con un alto sentido de pertenencia, garantizado por la estabilidad del personal con más de diez años vinculados al lugar. «Los trabajadores se enamoran del proceso productivo, de los resultados y se esfuerzan para cumplir con sus compromisos», significó.

Con ella coincide la obrera Felicia Ramos Martínez, con 34 años de labor en la entidad y productora en la línea de dulces en almíbar y conservas de vegetales. Ella relata que llegó en la década de los años 80 a la fábrica, porque a su esposo le otorgaron una vivienda en la comunidad aledaña.

Agregó Fela, como cariñosamente la nombran: «Entro a la fábrica antes de las seis de la mañana, preparo las condiciones de trabajo para acoger al personal, luego los ubico en cada una de las actividades a realizar en el día, para ello me auxilio del Jefe del Área. También entrego los instrumentos de trabajo y los medios de protección. Cuando se ausenta un trabajador ocupo su lugar para que la producción no se vea afectada. La faena del día concluye con la limpieza del área y la entrega al próximo turno de trabajo».

Para ella envasar, etiquetar o embalar los productos elaborados son las tareas que con mayor destreza realiza.

El jubilado Germán Rodríguez López elogia el sentido de pertenencia en el centro. Foto: Nuria Barbosa León

«Los trabajadores me siguen, porque me enfrento al trabajo con mucha energía. Soy dirigente sindical de mi área con más de 170 afiliados, de ellos 66 jubilados. Cumplo en mis actividades sindicales con la recogida de las finanzas y la atención directa a los trabajadores en la solución de sus problemas laborales», indicó.

Afirma que recibió diversos cursos y capacitaciones para adquirir habilidades en la operación de los equipos y siente orgullo al decir que alcanzó las más de mil latas producidas en solo una jornada de faena. Por tales hazañas recibió diplomas y reconocimientos como la medalla Pedro Marrero, otorgada por el sindicato del sector. Incluso participó en congresos y eventos nacionales.

Otro caso es la joven licenciada Yudith Montes Evora, que al concluir sus estudios de técnico medio la ubicaron en La Conchita y luego la estimularon a estudiar la Licenciatura en Derecho en un curso para trabajadores. En el 2013, al finalizar la universidad, ocupa una plaza de especialista en la oficina de Recursos Humanos de la institución.

Ella explica que existen dos vías de contratación de fuerza laboral, una por convocatorias abiertas hacia la comunidad y otra por la asignación de graduados de nivel medio y superior al finalizar carreras afines a la industria. Este personal realiza un periodo de adiestramiento laboral por dos años cumpliendo un plan para capacitarse en las diferentes actividades productivas de la fábrica para luego desempeñarse en una función específica.

«Para todos –explica la joven- es muy positivo trabajar aquí por la posibilidad de superación profesional y porque nuestros salarios están vinculados a los resultados productivos. Mientras más producimos más ganamos. Además se promueven eventos para generalizar las experiencias técnicas alcanzadas, pienso en los Foros de Ciencia y Técnica y en las Brigadas Técnicas Juveniles. En ambos movimientos se promueve el conocimiento para brindar soluciones a los obstáculos productivos. Esas propuestas se escriben y son presentadas a las diferentes industrias para ser compartidas con otras instituciones similares».

Con ella coincidió Germán Rodríguez López, obrero jubilado de la fábrica, quien se siente orgullo por haber laborado en la entidad por más de 30 años. A él se le invita a todas las actividades festivas, aún está afiliado al sindicato y participa en los eventos científicos y en las asambleas del centro porque su opinión se tiene en cuenta.

Argumentó que su casa fue construida por los obreros de La Conchita en una comunidad cercana, por lo cual expresa un profundo agradecimiento a la dirección de la fábrica y a la Revolución. Lo resume en: «Todos nos sentimos como una verdadera familia».

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Oscar Ramos Isla dijo:

1

19 de junio de 2017

10:21:38


Mantener los indices de productividad. La Conchita, exhortarla a que continué con los estándares de calidad.