ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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SANTA CLARA. —Querían ser médicos, ingenieros, artistas y quién sabe cuántas cosas más. Sin embargo, muchos de ellos decidieron no complacer a sus padres y eligieron un camino diferente.

El día que cambió el rumbo de sus vidas fue aquel 4 de abril de 1972, instante en que Fidel, durante la clausura del II Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), expresó la necesidad de iniciar un movimiento de captación de jóvenes de décimo grado para que marcharan a enseñar a las secundarias básicas en el campo.

Allí dijo, además, que para 1976 harían falta más de 18 mil maestros, y Cuba nos los tenía. ¿Qué hacer? Tal vez, por la premura del momento, la mayoría no interiorizó la idea en ese instante. Sin embargo, ya al otro día el tema central de los comentarios en pasillos, aulas y albergues giraba alrededor de aquella solicitud del Comandante en Jefe.

A pesar del dilema de la vocación y la presión de los padres, la mayoría coincidía en que con Fidel no se podía quedar mal, de ahí la masiva respuesta.

Cientos, miles de jóvenes de 16, 17 o 18 años dieron el paso al frente, y nació de esa manera el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech.

Fue una etapa preñada de sacrificios y dejaciones, pero también de muchas emociones: la primera clase, esa que nunca se olvida; el distintivo uniforme azul oscuro y el reto de compartir las aulas con alumnos casi de la misma edad que los profesores... Y así, poco a poco fue naciendo la vocación por el magisterio, y consolidándose una epopeya, sin la cual no hubiera sido posible dar continuidad a la Campaña de Alfabetización, y la obra misma de la Revolución.

Por razones como esas, este viernes fue conmemorado el aniversario 45 de la creación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech en acto celebrado en el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara de Santa Clara, al que asistieron integrantes de los primeros contingentes de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus, actividad que estuvo presidida por Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación.

En sus palabras a los presentes, la ministra, quien estuvo acompañada por Alberto López Díaz, presidente del Gobierno en Villa Clara, dijo que ellos representan la memoria, el orgullo y los retos de la educación cubana actual, y son depositarios de una valiosa herencia cultural para la nación por ser continuadores de la obra pedagógica de quienes les antecedieron.

Resaltó además, la manera en que aquellos jóvenes supieron cumplir la palabra empeñada y el compromiso contraído con Fidel, sin cuyo esfuerzo no hubiera sido posible la continuidad de la Revolución, e insistió en la necesidad de mantener vivo el espíritu del Destacamento y su voluntad trasformadora.

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