ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Todavía está en pie la casa donde transcurrió la infancia de Julio Antonio Mella. Es un viejo edificio colonial de tres pisos con cuatro balcones rematados por barandas de hierro, que fue la residencia en Cuba de la irlandesa Cecilia Mac Partland, madre de Mella. El inmueble de Obispo 67, en La Habana Vieja, está marcado hoy con los números 311 y 313, pero ninguna tarja recuerda al transeúnte que en estas calles pasó casi toda su corta vida el fundador del Partido Comunista de Cuba y de la Federación Estudiantil Universitaria.

La calle Obispo que conoció Mella, era «magnífica, ya asfaltada, con grandes tiendas», como la recordó el político cubano Segundo Curti, contemporáneo del líder estudiantil, en el libro La Habana que va conmigo, selección del arquitecto y urbanista Mario Coyula.

Hoy la gente va y viene por el boulevard más transitado de la Habana colonial y la casa que vio nacer a Julio Antonio Mella pasa desapercibida. En la planta baja, dos pequeños negocios gastronómicos ocupan lo que habría sido la entrada principal del edificio. A la izquierda, una pizzería del sector cuentapropista; a la derecha, un puestecito estatal de venta de refrescos y otras bebidas.

A pocas cuadras de distancia, en la planta baja de Obispo número 463, su padre, Nicanor Mella Breá, dirigía a inicios del siglo XX una sastrería en la emblemática Casa Stein. «Cuentan que aquí pasó mucho tiempo Mella, cuando niño, junto a su padre. Se dice que jugaba con su hermano, escondido entre algunos de los muebles de madera que aún conservamos en este lugar», comenta a Granma Carlos Paret, trabajador de la antigua sastrería, hoy tienda de ropa masculina.

Al enfermar Cecilia Mac Partland de tuberculosis, y emigrar definitivamente a los Estados Unidos en 1910, Julio Antonio de siete años, y su hermano Cecilio, de cinco, quedaron al cuidado del padre, confirman AdysCupull y Froilán González, en su libro Julio Antonio Mella en medio del fuego. Por ello, el mundo del pequeño Nicanor, como fue registrado al nacer Julio Antonio, se circunscribía a la calle más vital de la capital cubana de entonces, que comenzaba en el puerto de La Habana y terminaba en la Manzana de Gómez.

En el negocio de su padre, descendiente de patriotas dominicanos, Mella adquirió su interés hacia la política, debido a que el local era «un punto de reunión, un centro de cultura, un lugar distinguido por el buen gusto y la buena educación… Allí se comentaban los aspectos más importantes del acontecer nacional e internacional», aseguran los investigadores AdysCupull y Froilán González.

La Casa Stein mantiene la elegancia de principios del siglo XX, gracias a la labor de restauración llevada a cabo por los especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad. De los días en que el joven frecuentaba la sastrería también se conservan «estantes, espejos y algunas máquinas de coser antiguas, marca Singer», aclara Paret.

Sin embargo, ninguna otra pista recuerda a Mella en aquel lugar. A la derecha de la entrada solo una discreta tarja señala que «en esta casa nació el pintor Servando Cabrera Moreno (1923-1981)», refiriéndose a uno de los apartamentos que se disponen en los altos de la sastrería y donde varios historiadores también ubican otro de los hogares habaneros de Mella.

En 1915 Julio Antonio y su hermano viajaron a Estados Unidos, donde vivieron con su madre, Cecilia. Al regreso, dos años después, Mella ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, ubicado también en Obispo (No. 8), esquina San Ignacio, el mismo al que asistió José Martí en 1866. Ya no hay rastro del edificio, demolido en los años 50 del siglo pasado, para levantar allí la sede de la que fuera Secretaría de Educación del gobierno de Fulgencio Batista. Hoy está en ese lugar el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana.

Al concluir sus estudios en el Instituto, Mella matriculó en la Academia Newton, ubicada en San Lázaro casi esquina a Águila. No es difícil imaginarlo, viajando en tranvía desde Obispo hasta su nueva escuela para recibir clases de Literatura e Historia del poeta mexicano Salvador Díaz Mirón, quien contribuyó a la formación política del joven líder, y a desatar su pasión por el pensamiento y la obra de José Martí. Lo marcó tan profundamente que, inspirado en sus clases de Derecho Romano, Mella cambió su nombre de Nicanor por Julio Antonio, conjunción del de Julio César —estadista, guerrero e historiador—, y el de Marco Antonio —militar y político—.

No existe tampoco en este lugar ninguna referencia a que ese instituto estuvo ahí, ni que Mella fue el más ilustre de sus discípulos.

A partir de 1921, fecha en la que Mella ingresa a la Universidad de La Habana, la historia del joven líder es más conocida: sus luchas estudiantiles, su militancia comunista, su proyección intelectual y periodística, el asesinato en México en 1929 por sicarios a la orden del dictador Gerardo Machado. Pero siendo un ídolo de la juventud cubana, estando en pie todavía muchos de los lugares donde fraguó su sentido de pertenencia a esta Isla, ¿no debería al menos recordarse con una tarja en estos lugares donde transcurrió la infancia y la primera juventud de Julio Antonio?

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Miguel Angel dijo:

1

25 de marzo de 2017

06:34:17


Muy bonito el trabajo de la periodista Alejandra García, nos lleva de la mano en un recorrido por la histórica e importante calle Obispo, hasta nos imaginamos sus travesuras junto al hermano en la sastrería, subimos al vetusto tranvía para trasladarnos hasta la Academia Newton y otros recorridos. Su reclamo es justo, debemos hacer algo para evocar la presencia de este insigne patriota, si no es posible en estos momentos de carencias la reconstrucción de su casa natal y crear un lindo museo, al menos embellecerlo un poco y colocar una tarja de recordación, claro q lo merece, muchos iremos al lugar para rendirle tributo.

Aristides Rondón Velazquez dijo:

2

25 de marzo de 2017

07:46:51


Julio Antonio Mella, Félix Varela, José Martí y Fidel Castro son lo más alto del pensamiento político cubano. Aun así no ha habido alguien que se preocupe por construir una placa que identifique el lugar donde el niño Mella con su otra familia y Longina (la del famoso danzón inmortalizado por Barbarito Diez) vivió una infancia difícil por el hecho de ser hijo extramatrimonial. Nuestra historia es ignorada por las grandes mayorías y eso es muy grave en cuanto al futuro de cualquier país. Cuando se hizo el emblema de la Unión de Jóvenes Comunistas el Che solo aceptó en el mismo a Mella y Camilo y orientó que en el mismo no hubiera nadie más. Luego se le incluyó a él lo que es una gran justicia. El rescate de nuestra historia es un problema de supervivencia de la nación cubana. Los que viven allí y los que pasan por allí tienen que saber la trascendencia de ese lugar que por fortuna se puede rescatar…aun.

Leonardo avila dijo:

3

25 de marzo de 2017

07:49:15


El apellido es MC parkland o MC Farland,favor de remitirse a los originales escritos .

Miguel Angel Respondió:


26 de marzo de 2017

05:13:55

Aparece inscrito en el Registro Civil como Nicanor McPartland y Diez, los apellidos de la madre, Cecilia Magdalena Mc Partland y Diez. Saludos

vfaifeperez dijo:

4

26 de marzo de 2017

10:35:39


? Y el busto de Mella de la Manzana de Gomez.....que diga de la Manzana KEpinski ?????

anaisa dijo:

5

26 de marzo de 2017

17:03:41


Los jovenes de esta epoca, no se documentan; a veces el egoismo de los gobernantes opaca la historia. Los padres de ahora no le leen ni documentan sus hijos para conocer su pais primero para diferencial el ajeno.