La amistad y la solidaridad entre personas de diferentes países son el principal resultado de la obra del Campamento Internacional Julio Antonio Mella (CIJAM), que celebra sus 45 años de fundado.
Ubicado en el municipio de Caimito, provincia cubana de Artemisa, el lugar recibe anualmente a miles de brigadistas extranjeros convocados por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) para conocer la realidad social, política y económica cubanas, visitar sitios vinculados a la historia y brindar su esfuerzo personal en labores agrícolas u otro tipo de actividades, necesarias para la economía del país.

Las primeras instalaciones del Campamento fueron barracas de madera, donde se alojaron jóvenes de 28 países, miembros de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas y de la Unión Internacional de Estudiantes, quienes participaron en la construcción de varios centros docentes para responder a la demanda de un nuevo plan de becas creadas por la Revolución.
Este tipo de escuelas en el campo surgieron bajo el principio de estudio-trabajo y albergaban a estudiantes de secundaria básica y preuniversitario, que en una sesión recibían sus estudios académicos y en la otra apoyaban las labores en la agricultura.
Los brigadistas, provenientes de países del entonces campo socialista, nombraron a su contingente Julio Antonio Mella, tras conocer la vida y lucha de ese líder universitario cubano, fundador del Partido Comunista y de la Federación Estudiantil Universitaria, entre otras hazañas, destacadas en la segunda década del pasado siglo.

En un compromiso con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, los brigadistas expresaron que concluirían antes de los seis meses, la escuela Ceiba Siete, nombrada con posterioridad Jorge Dimitrov y la comunidad agrícola Los Naranjos. Para completar el desafío, el líder cubano se comprometió a inaugurar la obra.
Los iniciadores concluyeron las labores en cinco meses y 28 días, por tanto en el discurso inaugural, el 24 de enero de 1972, Fidel señaló: «Si la brigada se hizo, la brigada se debe multiplicar y de la misma forma, la brigada Julio Antonio Mella debe seguir existiendo internacionalmente». Así surgió el Campamento.
Desde aquella fecha a la actualidad, los brigadistas alojados allí han contribuido también a mejorar las condiciones de vida de la instalación para recibir a una mayor cantidad de personas y ofrecer mejor confort, según explica a Granma Internacional Raúl Abreu Chávez, director del Campamento.

Hasta la fecha, más de 100 000 amigos se han alojado en el Campamento, que tiene una capacidad para más de 300 personas. Cuenta con servicios de cocina-comedor, cafetería, tienda, caja para cambio de moneda, áreas deportivas, alquiler de bicicletas, museo de historia y biblioteca. Además, ellos disponen de servicios médicos las 24 horas, que incluye atención estomatológica.
«Las brigadas – comenta Abreu Chávez- desarrollan un programa preparado por el ICAP de 15 a 21 días. En la primera semana brindan su aporte personal en jornadas de trabajo en la agricultura o en otra tarea, al unísono reciben conferencias sobre la realidad cubana y participan en actividades culturales. En la segunda semana visitan una provincia con intercambios en hospitales, centros laborales, barrios, escuelas, y otros lugares. Luego regresan a Caimito y concluyen las actividades con la Declaración Final, la cual contiene los compromisos políticos a desarrollar en cada país».

Los programas se divulgan un año antes por las 2045 organizaciones de solidaridad con Cuba en el mundo y tienen sus especificidades respondiendo a los intereses de los miembros del contingente solidario. Algunos desarrollan torneos deportivos y carrera de la amistad, otros escalan una cima para llevar un mensaje. Igualmente se participa en marchas, movilizaciones, congresos y foros, que sesionan en la nación caribeña.
En áreas aledañas a la instalación existe un bosque martiano y varias de las brigadas inician sus actividades plantando un árbol, también se le rinde homenaje a Julio Antonio Mella y a otros amigos de Cuba, quienes pidieron que al fallecer sus cenizas mortales reposaran en el lugar.

A partir del segundo semestre del año 2016, el colectivo laboral del centro concluyó un grupo de acciones constructivas para mejorar el estándar de vida del centro, entre las que figuran el techado del parqueo; un bar dentro del comedor para ofertar infusiones, jugos, y vinos, así como un pedestal con un libro abierto, que contiene la biografía de Julio Antonio Mella y varias pinturas murales.

Así lo atestigua la trabajadora Dinorah Pláceres Díaz, quien señala, que se deben completar este año 45 objetos de obra, dentro de los cuales se encuentran la ampliación de los servicios de agua potable y energía; la edificación de una cabina de audio; reparar varias calles y aceras; construir un parque con aparatos bio-saludables para la práctica de ejercicios físicos; y un huerto organopónico para el cultivo de condimentos y vegetales.
«Desde mi labor de secretaria de la Dirección, me relaciono con todos los brigadistas, -manifiesta Pláceres Díaz.- Ellos visitan cualquiera de nuestras áreas. Muchos solicitan hablar directamente con el director y yo planifico la hora y el día. Puedo mencionar ahora mismo a Honorio Delgado, un español que vive en Brasil y a Doménico, un italiano que vino muchas veces y pidió que sus cenizas fueran depositadas aquí».
El eje central es brindar mayor conocimiento de la realidad cubana y para ello intercambian primero con los trabajadores del lugar y luego con la población en las provincias visitadas. Igualmente en los ratos de ocio, caminan hasta El Guayabal, poblado cercano y dialogan con las familias.
De ello, testimonia Ernesto Córdoba López encargado de los almacenes. «Todos los trabajadores estamos convencidos y comprometidos con el Campamento, nos embarga un gran sentido de pertenencia y gozamos de una marcada estabilidad en la fuerza de trabajo», criterio que reafirma el también Secretario General del núcleo del Partido.

Puntualiza que cualquier miembro del colectivo laboral responde las dudas de los brigadistas, porque participan junto a ellos en las disertaciones brindadas por expertos en temas de economía, medicina, historia o sociología. También, los trabajadores son invitados a la fogata de la amistad, actividad en la que cada país muestra su arte culinario y su cultura. «Siempre respetamos sus criterios, buscamos la pluralidad de ideas y aceptamos la diversidad de pensamiento», acota.
Como bien señalara Kenia Serrano Puig, presidenta del ICAP, en una ocasión: «En el Campamento se gestan sueños, que luego se hacen realidad a partir del empeño y el alto compromiso, que se logra durante la permanencia de esos amigos y amigas, en esa instalación, donde se refleja de manera genuina lo que es la Revolución y nuestra gran vocación solidaria e internacionalista».













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Leo Max Rodríguez dijo:
1
28 de enero de 2017
14:12:38
Maudelio De la Riva Palacios dijo:
2
2 de febrero de 2017
16:04:56
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