ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Como resultado de la política social centrada en el ser humano como prioridad fundamental, Cuba enfrenta un marcado proceso de envejecimiento demográfico que la obliga a prestar especial atención a los mayores de 60 años.

Una modalidad para atender a los ancianos son las casas de abuelos, instituciones diurnas con un régimen de vida seminterno abiertas a partir de las 8:00 AM hasta las 5:00 PM, a las cuales ingresan aquellos cuyos familiares no pueden atenderlos durante el día. Ellos deben valerse por sí mismos y contar con habilidades para asumir actividades de la cotidianidad.

Hasta el momento funcionan 274 en todo el país, con capacidad para 9 393 personas, más otras 3 310 plazas de días que se otorgan en los hogares de ancianos. Con ello, la mayor isla del Caribe está en condiciones de atender a 12 703 personas de la tercera edad en el sistema diurno. Solo cuatro municipios carecen de este tipo de servicio (Mariel, Caimito, Alquízar y Madruga), pero se trabaja para crearlo.

Granma Internacional visitó en el municipio de Centro Habana la casa Sol de Otoño y allí su administradora Elizabeth Abreu Dixon explicó que el inmueble se encuentra situado muy cerca del mar y data de casi un siglo de existencia.

Abreu Dixon relató que los adultos mayores llegan captados por los consultorios comunitarios del médico de la familia. Estos especialistas en Medicina General Integral conocen a la población y detectan a los ancianos solos y desprotegidos. Igualmente se divulga el centro a través de las organizaciones barriales como los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas y otras que influyen en la persuasión a la población para atraer personas a la institución.

La trabajadora social de Sol de Otoño, la licenciada Inés María Angulo Domínguez explicó que la esencia de su trabajo radica en la recuperación de las funciones físicas, psicológicas y cognitivas de los ancianos para lograr una reincersión social a su hábitat.

La también terapista ocupacional dijo: «Nos valemos de las capacidades aún activas en el anciano y establecemos métodos de entrenamiento, apelando a nuestra paciencia y a su lento aprendizaje. Los cohesionamos en el grupo y le indicamos ciertas responsabilidades para obtener una mayor y mejor participación de ellos en las actividades de la casa».

Por tal motivo, ella los clasifica en tres grupos: A, B y C. En el primero el anciano debe socializarse, emprender actividades de aseo y limpieza colectiva como sacudir el polvo, organizar los muebles, ayudar a servir la mesa, y otras. Igualmente realizan terapias con música y practican destrezas de la vida diaria que dejaron de ejercitarse por algún tiempo.

Los del grupo B ejecutan acciones de orientación para trasladarse de un sitio a otro, reconocen el entorno, recuerdan hábitos de la cotidianidad en el uso del baño, las posturas en la mesa a la hora de la alimentación y otras tareas. Aquí se incluye el lavado de las manos y el cepillado de los dientes como una forma de rehabilitación social y ocupacional.

Mientras que los del grupo C mantienen activas todas las funciones vitales descritas con anterioridad y se les enseña el uso de los dispositivos electrónicos como manipular mandos, manejarse con teléfonos fijos y móviles; accionar con la caja decodificadoras de señales para la televisión y aspiran a que ellos manipulen las computadoras personales y la Internet, algo que no está al alcance por carecer de ese tipo de dispositivos en la actualidad.

Angulo Domínguez comentó: «Buscamos una mayor integración con los familiares más cercanos. Visitamos los domicilios y orientamos las actividades a realizar en el horario nocturno. También propiciamos un intercambio con otras instituciones como la Dirección Municipal de Cultura y con Deportes para concretar actividades con participación de artistas o para el disfrute deportivo.»

EL TRABAJO EMPIEZA EN LA COMUNIDAD

En la medida en que la persona va ganando en años aparecen en su vida nuevos fenómenos: los hijos se separan de la casa de los padres, la salud se deteriora, termina la vida laboral y finalmente el adulto mayor pierde protagonismo en la familia.

Aunque en el país se hace mucho desde la salud y la educación para incrementar la calidad de vida de nuestros ancianos, también a este esfuerzo se suma el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), desde donde se trazan importantes medidas encaminadas a prevenir y atender problemas que pudieran afectar a este segmento poblacional.

Yoel Majín Hernández Padilla, director de Prevención, Asistencia y Trabajo Social del MTSS, conversa con este semanario sobre las políticas que aplica la Isla para proteger a los que superan las seis décadas de vida.

«En Cuba funcionan sistemas de trabajo para la atención integral a los problemas asociados al adulto mayor, que generalmente los coordinan los ministerios de Salud Pública, Cultura, Educación, Educación Superior; la Cátedra del Adulto Mayor, los gobiernos locales y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación.

«Para eso contamos con un trabajador social cada 600 núcleos familiares, que ejerce su vida profesional en la comunidad y tiene la responsabilidad de atender esos núcleos donde viven los adultos mayores, previniendo problemas sociales que puedan estar asociados a violencia, desatención familiar, abandono, etc.

«El trabajador debe identificar las dificultades y a partir de ahí diagnosticar las causas, trazarse un plan de acción y evaluar la marcha de estas acciones. Solo no puede, tiene que hacerlo de conjunto con todos los factores de la comunidad.»

ASISTIR A LA FAMILIA, AYUDAR AL ANCIANO

Durante los últimos 50 la estructura de la familia cubana se ha ido modificando y de un matrimonio con muchos hijos progresivamente ha evolucionado hacia menos vástagos y grupos monoparentales.

Esta situación en no pocas ocasiones se traduce en ancianos que viven solos, o con familiares que no los pueden atender a tiempo completo o que no disponen de todos los recursos para satisfacer las necesidades del adulto mayor.

Para casos como estos la Asistencia Social — aunque no está dirigida específicamente a la tercera edad, pero es el grupo poblacional que más se beneficia— brinda prestaciones monetarias, en especie y de servicios.

«En el caso de la primera — afirma Hernández Padilla— se entrega la chequera. Para ello se analizan los convivientes, los familiares obligados en condiciones de prestar ayuda, los ingresos y gastos, y a partir de ahí se aprueba o no la chequera.»

En materia de servicio se cuenta con la asistente social a domicilio, modalidad pensada para a ancianos que viven solos, como comenta nuestro entrevistado: «La Asistencia Social le paga a una persona para que acompañe en los quehaceres o en la vida cotidiana del adulto mayor durante cuatro u ocho horas, depende de la necesidad, la movilidad y el estado individual, así como de la posibilidad de valerse por sí mismo.»

También entre las prestaciones están el servicio de alimentación que brinda el Ministerio de Comercio a través de las unidades del Sistema de Atención a la Familia, la exoneración del pago de medicamentos y el pago de la transportación en el caso de los que necesiten moverse de una provincia a otra a recibir tratamiento médico.

En Cuba como política la Asistencia Social no protege a una persona, sino a grupos familiares que lo necesiten. Tanto la disposición de los organismos e instituciones de trabajar integrados en la atención a los problemas del adulto mayor como la voluntad política del estado de poner a este grupo etario en el centro de los análisis, son muestras del espíritu humanista de la Revolución.

VOLVIENDO A LA CASA

Poco antes de concluir nuestra visita a Sol de Otoño dialogamos con algunos de los abuelos beneficiados, quienes se sienten a gusto en la institución porque realizan ejercicios físicos, practican juegos de mesa, reciben atención médica y cuentan con alimentación garantizada.

En ellos se refleja la sonrisa del agradecimiento, la sabiduría acumulada del anciano y el deseo de llegar a los 120 años. Todos coinciden en catalogar a la Casa de Abuelos como una gran familia, en la cual se comparten los intereses y que es muy instructiva, pues los adultos mayores aprenden a mantener las aspiraciones de vivir plenamente. La fórmula radica en el amor para brindar y recibir.

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Miguel Angel dijo:

1

13 de enero de 2017

08:15:18


Muy oportuno e interesante trabajo de las periodistas Nuria Barbosa León y Yenia Silva Correa. Nuestra población envejece, los adultos mayores de 60 años representan un grupo etáreo muy importante en la población del país. La sociedad toda está en el deber de ofrecerles amor, respeto, consideración y sobre todo, atención adecuada, lo merece. A la familia y al Estado cubanos les corresponde la mayor obligación. El proyecto del Estado cubano al respecto es considerable, encomiable, pero aún distante de satisfacer la crecientes necesidades, eso es innegable, el reto es enorme, las cifras aquí expresadas así lo atestiguan. El trabajo mancomunado de todos los elementos estatales y sociales es fundamental, desde la labor de intensificación de los casos mas necesitados por parte del médico y la enfermera de la familia, del trabajador social, su atención en la APS, hasta lu incorporación del adulto mayor en la casa u hogar de abuelos, según el caso, elevar la calidad del servicio q allí se presta, independientemente de las carencias materiales q sufrimos, lo q no puede aparecer es el desamor, el maltrato, las negligencias, el desinterés, la deshumanización y la falta de profesionalidad. La atención al adulto mayor no posee aún el nivel de excelencia q se reclama, es una realidad tangible, en este sentido debemos trabajar para enfrentar los desafíos q existen y los q se avecinan. Los datos ofrecidos en el presente trabajo indica q se trabaja, aparecen algunos resultados, pero lo q nos falta por hacer es mucho mas de lo realizado. Gracias.

eileen dijo:

2

13 de enero de 2017

11:31:23


Muy buena información. Necesitaría conocer las casas de abuelo que radican en el mpio Playa, a fin de insertar a mi madre, de 88 años, a una de ellas, pues vive sola y necesitaría compartir con personas de su edad, e integrarse a actividades colectivas, preferiblemente de tipo intelectual. Estará disponible esta información ? Nunca ha sido atendida por ninguna asistente social, ni captada para una casa de abuelos, tampoco conocemos dónde radica la Universidad del Adulto mayor. Gracias

Lucel Fajardo Izquierdo dijo:

3

13 de enero de 2017

12:30:22


Es importante crear politicas publicas dirigidas a la protección del adulto mayor,esta muy bien todos llegaremos ahí,magnifica la preocupación de nuestro pais al respecto,necesario,bien concebido y todos lo agradecemos, mi madre formó parte de la catedra del adulto mayor estaba bien emocionada, se sentia util,incluida fue bueno gracias atodos los que desde su trabajo ayudan a elevar la calidad de vida de cada anciano o adulto mayor