ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las campañas de captura en Camagüey se deciden en la presa Jimaguayú, la más fértil de Cuba. Foto: Miguel Febles Hernández

CAMAGÜEY.–«A mal tiempo, buena cara», reza el viejo proverbio popular, asumido como principio por los directivos y trabajadores de la empresa pesquera de esta provincia, ante los avatares de la naturaleza y su impredecible incidencia en los niveles de captura de especies acuícolas.

«Nadie puede negar que ha llovido; sin embargo, el 2016 comenzó con apenas un 37 % de llenado de los embalses del territorio, algunos de los cuales, sobre todo los más productivos, estuvieron en volumen muerto», asegura Jesús García Collazo, director general de la entidad.

Si bien tal situación favoreció las pesquerías durante el 2015, al punto de cerrar esa campaña con 4 730 toneladas de pescado (ciprínidos, clarias y tilapias), la biomasa disponible se redujo considerablemente, hecho que comprometió los propósitos productivos del año recién concluido.

«La actividad pesquera, explica García Collazo, se calcula y planifica según la siembra de alevines en las presas, por lo que los niveles de extracción se regulan y dosifican. Si ello no ocurre, entonces un año puedes excederte en la captura y en los siguientes no tienes para cumplir el plan previsto».

Así ha ocurrido esta vez: ante la emergencia provocada por el deterioro en los volúmenes de llenado de los embalses, se ha acudido a los llamados «bastiones pesqueros», variante de maratón que, amén de sus fines productivos, origina una sobreexplotación y rompe el equilibrio lógico del crecimiento de la masa.

TODO EMPIEZA POR EL ALEVÍN

Camagüey dispone de cuatro centros para la producción de alevines: Alevicuba, el principal, ubicado en el municipio de Minas, y otros tres más pequeños (Atómica, Misión y La Jía), con una superficie en estanques de 120 hectáreas, suficientes para respaldar el programa de la acuicultura en la provincia.

«Sin embargo, refiere García Collazo, el 64 % de esa infraestructura está hoy fuera de servicio, como consecuencia del deterioro acumulado por los años de uso continuo, sin el mantenimiento oportuno, por lo que su recuperación requiere ahora de inversiones no aprobadas hasta el momento».

Para acercarse a los 30 millones de alevines a «sembrar» anualmente solo en los embalses en explotación y mantener los ritmos productivos, se ha tenido que acudir a la variante de emplear crías de menor peso (3-5 gramos), cuando los niveles adecuados de vitalidad y supervivencia se logran con tallas superiores.

Si se tiene en cuenta que hoy solo se trabaja en una veintena de las 54 presas existentes en la provincia, la de mayor espejo de agua del país, es fácil percatarse de que se está lejos aún del potencial del territorio en la acuicultura, una fuente importantísima de alimentos para el pueblo.

«Esta es una actividad, comenta el directivo, que fue concebida por Fidel como parte del desarrollo local, cercana a las ciudades y poblados, pero hay que crear las condiciones y lo primero es producir, como mínimo, 50 millones de alevines cada año, única manera de fomentar la biomasa en todos los embalses».

El desarrollo de una capacidad industrial ha permitido sortear los altibajos en los niveles de captura e incrementar la oferta a la población. Foto: Miguel Febles Hernández

INDUSTRIA: TABLA SALVADORA

No cruzados de brazos ante la contracción en los niveles de captura, los trabajadores de la Empresa Pesquera de Camagüey (Pescacam) han dedicado en los últimos años esfuerzos y recursos al desarrollo de una capacidad industrial que, aunque casi artesanal, ha permitido incrementar la oferta a la población.

«Ante los contratiempos surgidos, expresa García Collazo, la estrategia de la entidad ha sido siempre buscar variantes, abrirse a nuevas opciones, diversificarse, pero no bajar por ningún motivo la presencia de sus productos en la red de 21 pescaderías ni incumplir los compromisos con la canasta básica y el consumo social».

Cuentan para ello con tres industrias en igual cantidad de polos productivos, Florida, Sibanicú y Estrella Roja, en la ciudad cabecera provincial; esta última, la de mayor alcance por el variado surtido de elementos frescos o industrializados que salen de sus salones directo a la comercialización.

«Para compensar el déficit de pescado, nuestra principal materia prima, se ha trabajado en la formulación y elaboración de productos de mayor valor agregado, calidad y aceptación de los clientes, aunque en cuanto a volumen no satisface la demanda», señala Armando Trabas Suárez, tecnólogo del centro.

Más de dos millones de pesos por encima de lo vendido en el 2015, hablan por sí solos de la favorable acogida que han tenido en el mercado las croquetas, hamburguesas, albóndigas, perros calientes, filetes en adobo, picadillo condimentado y ruedas de pescado, productos todos procesados en las industrias del territorio.

MINIMIZAR CON INTELIGENCIA LAS AFECTACIONES
Directivos y pescadores coinciden en que las campañas de captura en Camagüey se deciden en la presa Jimaguayú, la más fértil de Cuba, pero sujeta a la creciente competencia del arroz, actividad que demanda cada año para el riego de grandes volúmenes de agua provenientes de ese importante embalse.  

«Ello obliga, argumenta García Collazo, a concebir una correcta estrategia que permita hacer un manejo integral de la presa con un esquema distinto de explotación, a través del empleo combinado de diferentes artes de pesca, en busca tanto de productividad como de preservación de la masa».

Según el director general de Pescacam, lo peor que le puede ocurrir a una empresa es que su nivel principal de actividad baje por algún motivo, sobre todo en las producciones propias, que son las que generan valores e inciden en la eficiencia y en el salario a redistribuir, pues el pago es por resultados.

«Pese a todo ello, reconoce, hemos logrado sortear esa situación: terminamos un año sin endeudamiento, con liquidez, el plan de utilidades cumplido y los principales indicadores de la economía sanos, lo que nos permite avizorar que el 2017 será un año de resultados superiores para la empresa».

De concretarse tal propósito, incluida una importante inversión industrial en la unidad Estrella Roja, sería una excelente y agradable noticia, dado el peso histórico y las potencialidades de la entidad camagüeyana en el desarrollo perspectivo de la producción acuícola del país.

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John Thompson dijo:

1

12 de enero de 2017

05:33:03


Realmente no entiendo el por qué se empeñan en empujarle a la gente pescado de agua dulce con sabor a fango, si están rodeados de mares y océanos por todos lados. Es como decir que en casa del herrero, cuchillo de palo.

Miguel Angel dijo:

2

12 de enero de 2017

06:33:51


Se han buscado alternativas y soluciones eficaces, en primer lugar mantener la producción de alimentos para la población, así como el salario por resultados de los trabajadores, los resultados económicos. Buenas iniciativas ante las adversidades climatológicas. Todo versa alrededor del líquido vital. La ciencia y la tecnología deben continuar su labor en función de la producción y los servicios.

voricua dijo:

3

12 de enero de 2017

12:33:35


No mas números..y mas resultádos