ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

No es solo lo que la gente dice, sino lo que el campo exhibe. Nada más pertinente entonces para corroborar in situ el esfuerzo cubano en materia de Agricultura de Conservación, cuando la jornada de este jueves desvió el escenario de atenciones del hotel Comodoro hacia áreas demostrativas en las occidentales provincias de Artemisa y Pinar del Río.

Así, el cuarto día de la Consulta de expertos internacionales sobre Agricultura de Conservación para el desarrollo sostenible trazó su mapa de prioridades en torno a una visita de campo que incluyó dos destinos: la estación experimental del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Agrícola (Alquízar, Artemisa) y la finca integral Tierra Brava, de la Cooperativa de Crédito y Servicios Niceto Pérez, ubicada en el pinareño municipio de Los Palacios.

Leonardo Flores Valdés, especialista del Programa de Asociación de País, OP 15, valoró a Granma por qué Cuba debe apostar por la Agricultura de Conservación. Entre la vasta lista de beneficios de esa práctica, refirió la reducción de la mano de obra entre un 25 y un 30 %, y la disminución también del consumo de combustibles y de agua. Cuando un suelo se prepara para esta metodología —enfatizó— puede estar 20 años sin necesidad de hacerle laboreo, mientras se trabaja y se siembra en él. Y reflexionó que el país debe abrirse para aplicar progresivamente estos resultados.

El recorrido en cuestión permitió visualizar a los participantes en la cita internacional —convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de la Agricultura de Cuba—, los pasos y potencialidades de la nación antillana, en función de promover sistemas agroproductivos resilientes, educados en el manejo sostenible y la convivencia armónica con el entorno.

Productores de ambos enclaves coincidieron en que la sostenibilidad no puede entenderse como preocupación del futuro, sino como desvelo permanente del presente. Máxime cuando al portafolio de retos propios de la agricultura, se endosan otros asociados a las modificaciones del clima y sus efectos.

La capacidad de anticiparse al problema con soluciones o propuestas razonables pasa por el prisma de la integración, concepto neurálgico para el salto de paradigma —el cambio de enfoque y de gestión— que promueve la FAO: la Intensificación Sostenible de la Producción Agrícola.

El fértil intercambio entre expertos, investigadores y agricultores sirvió de antesala oportuna para el cierre del significativo evento, previsto para la tarde de este viernes en el hotel sede de una Consulta que ha reunido, del 17 al 21 del mes en curso, a delegados de una decena de países.

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