ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La subestación de 220 kV construida en la zona de Tuinucú representa una fortaleza para el desarrollo de la provincia espirituana. Foto: Vicente Brito

SANCTI SPÍRITUS.—Cuando la Revolución triunfó en 1959, solo el 56 % del país estaba electrificado, cifra que resultaba inferior en el territorio que ocupa la actual provincia espirituana, atendiendo a las complejidades de su geografía, con una extensa área montañosa y el predominio de lugares muy intrincados.

Genaro Molina, por ejemplo, residente en la zona de Limones Cantero, no recuerda que en su hogar hubiera otra cosa para alumbrarse que no fuera una chismosa, construida por su mamá a partir de un tubo de pasta, de cuya boca brotaba una mecha mojada con un poco de luz brillante.

“Oiga aquello era muy triste. No olvido cómo la familia se reunía cada noche alrededor de la lamparita para conversar un rato. Eso que usted ve ahora de que en cada casa hay televisor y refrigerador, vaya ni pensarlo entonces porque solo las familias más ricas y pudientes podían disfrutar de esas bondades”, señala Genaro, quien contrasta aquellas calamidades con la actual situación, muy diferente a la que le tocó vivir.

UNA COLOSAL OBRA

Una de las mayores conquistas de la Revolución en la provincia espirituana es el logro del 99,8 % de electrificación, éxito que ha beneficiado a la población del campo y de la ciudad, además de facilitar el impetuoso desarrollo económico y social del territorio.

Al impulso inicial, se sumó otro mayor al calor de la Re­volución Energética promovida por Fidel, una colosal obra que ha permitido extender las redes eléctricas hasta los lugares más recónditos de Sancti Spíritus, a la vez que mejoró la infraestructura que sostiene esa importante industria.

Jorge Armando Cepero Hernández, el director de la Empresa Eléctrica en la provincia, señala que en la actualidad, de las más de 186 000 viviendas existentes, solo 347 carecen de corriente, debido a lo aislado e intrincado de su ubicación, situación que trata de resolverse a pesar de lo difícil que resulta.

Añade, que como parte del esfuerzo de su entidad por mejorar la vida de los pobladores de la serranía espirituana, 61 familias reciben la electricidad mediante pequeñas minihidroeléctricas, mientras otras 53 lo hacen a través de plantas aisladas que funcionan a determinadas horas del día o de la noche.

Menciona asimismo, otras transformaciones acometidas en beneficio de la población en los últimos seis años, entre ellas la eliminación de 238 zonas de bajo voltaje, de las 249 registradas, a la par que se desarrolló un intenso trabajo para disminuir el número de viviendas abastecidas a través de tendederas.

Otro logro incuestionable ha sido, según el directivo, las más de 8 000 acciones concretadas en bien del perfeccionamiento de las redes eléctricas, lo cual incluyó mejoras en los circuitos primarios y secundarios y la colocación de nuevos transformadores, así como la electrificación de los bateyes Simón Bolívar y Aracelio Iglesias, los únicos que quedaban pendientes en la provincia.  

Un notable impulso recibió también el alumbrado público, señalamiento que constituía la principal queja de la población en las asambleas de rendición de cuenta, y que este año logró solucionar 696 inquietudes expresadas por los vecinos, aunque aclara que no todo está resuelto.

Según precisiones realizadas por el ingeniero Cepero Her­nández, entre los principales beneficios figuran igualmente, la sustitución de más de 10 700 postes eléctricos defectuosos por otros de mayor durabilidad; además de renovar 60 900 metrocontadores obsoletos por equipos de mayor calidad y fiabilidad y colocar un número importante de tecnología infrarroja en la zona de Trinidad, con lo cual se dio un nuevo paso en el enfrentamiento al fraude eléctrico, explicó el director de la Empresa Eléctrica en Sancti Spíritus.

Como parte de la labor de enfrentamiento a conductas deshonestas, que pretenden burlar los controles establecidos para el pago de la corriente eléctrica consumida, fueron detectados el pasado año más de mil fraudes eléctricos, a cuyos infractores se les impuso la multa correspondiente, dijo a Granma el directivo.

Muy importante resultó también la ejecución de una nueva subestación de 220 kV, inaugurada en el 2014, además de otras tres de 110 kV, con sus correspondientes líneas, inversión que facilitó el aumento de la estabilidad del voltaje, una mayor fiabilidad y confiabilidad del servicio, además de posibilitar la asimilación de una mayor capacidad de carga y reducir las pérdidas de transmisión.

Como una manera de garantizar la vitalidad de los principales servicios que se le prestan a la población, hoy están protegidos por grupos electrógenos un total de 416 objetivos económicos y sociales en la provincia, algo impensable hace un tiempo atrás, asegura José Armando.

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