ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Archivo

Martí convoca. La historia convoca. La nuestra. Y la cultura. Y el hecho de poder de­batir sobre estos temas sin el temor a la palabra abierta. Por eso el patio de la sede habanera de la Sociedad Cultural José Martí (SCJM) se hizo un espacio físicamente mínimo (culturalmente vasto) en la tarde de ayer, mientras el intelectual Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, dejaba inaugurado el espacio Cul­tura y Nación: el misterio de Cuba.

En la mesa, frente al público, Miguel Bar­net, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; René González Barrios, presidente del Instituto Cubano de Historia; el abogado e historiador Ernesto Limia Díaz; el propio Abel. En el público, Armando Hart Dávalos, presidente de la SCJM; Graziella Pogollotti, presidenta de la Fundación Alejo Carpentier; el escritor Eduardo Heras León. Y gente. Mucha gente. “Un auditorio al cual uno debería sentarse a escuchar”, según Prieto Jiménez.

Estos debates son necesarios, dijo. Y es necesario que se sistematicen, y que se hagan en espacios de la Revolución, sobre todo en momentos como este, en que el clima cultural nos tiene sometidos a una lluvia de información dispersa, que no permite a los jóvenes discernir entre lo desechable y lo fundamental; entre lo olvidable y lo retenible, lo indispensable, eso que debemos asumir como nuestro. De ahí la importancia de que la juventud se acerque a nuestra historia.

Pero la historia no puede ser confundida con la propaganda política, expresó, en ese sentido, Ernesto Limia Díaz. Hay que bajar a los héroes de los pedestales; presentarlos con humildad, como las personas que fueron. Hay que cultivar la memoria sin saturar, con ella, a las personas; y contar una historia que atrape desde el corazón, señaló además.

Quienes enseñan la historia tienen que desmontar los procesos con todos los factores que intervienen en ellos; sobre todo un proceso tan complejo como el nuestro, con sus virtudes y sus contradicciones, afirmó, asimismo, Gra­ziella Pogollotti, quien será la invitada para el próximo espacio. Añadió que es imprescindible, ahora más que nunca, “recuperar el pensamiento vivo de Fidel. No solamente homenajearlo, sino estudiarlo desde la perspectiva actual”, porque “la seguridad de nuestra cultura depende de nuestro pueblo”.

Hay que saber, además, orientar a aquellos que tengan dudas totalmente legítimas acerca del proceso revolucionario cubano, y combatir contra la visión distorsionada de la Cuba previa a 1959 que promueve la derecha, pues aquella colonia envilecida y corrupta la presentan como un paraíso que nunca existió, y mucha gente puede confundirse, apuntó Abel Prieto.

No podemos cerrar los ojos ante eso, y tenemos que combatirlo sin dejar de reconocer lo positivo de aquellos años, agregó, al tiempo que entre el público asistente, el intercambio hizo de la jornada lo que Prieto Jiménez calificó de “caos productivo”; esos que son fundamentales, siempre, para aprender.

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