
Dicen que Iván Máximo Pérez nació bajo una planta de tabaco. También dicen que conoce a la perfección la mejor tierra donde se siembra ese aromático cultivo, allá por San Juan y Martínez. Hay quienes dicen –enorme admiración mediante-, que es una especie de todoterreno del campo.
Acompañado de un puro robusto y una tímida sonrisa, acostumbra Máximo a recibir a los que, como los participantes del XVIII Festival del Habano, llegan a su finca de casi seis hectáreas que heredó de su abuelo, para conocer los secretos de una de las más distintivas tradiciones cubanas.
Tras tres décadas destinadas a la producción, este vueltabajero cosecha alrededor de 13 toneladas anuales de tabaco (a razón de un rendimiento agrícola de más de dos toneladas por hectárea), en el mismo suelo, donde creció jugando. Asegura que “conozco a muchos que, como yo, crecieron entre el tabaco, pero las plantaciones se les caen arriba, porque no se dedican a cuidar lo que cultivan”.
LA MAGIA VIVE EN LA HOJA
No se cansa de decir Máximo a los visitantes, que Pinar del Río tiene el mejor tabaco del mundo, debido a cuatro factores fundamentales: clima, suelo, variedad y la persona. “La planta que existía hace medio siglo no es la que se obtiene hoy, porque la naturaleza ha ido cambiando. Para optimizar el cultivo, hay que lograr una amplitud térmica (diferencia entre los valores máximos y mínimos de temperatura), que ronde los diez grados centígrados y, por tanto, los frentes fríos ayudan enormemente”, puntualiza el experto agricultor.

De acuerdo con Máximo, los suelos que dan las hojas de los preciados Habanos, no son ricos en materia orgánica y tienen mucha acidez. Por eso, proporcionan un estrés a la planta, que le imprime condiciones singulares.
Asimismo, se pueden encontrar en el territorio más occidental de Cuba buenas y resistentes variedades de tabaco, que permiten, en opinión del especialista, trazar una estrategia para la siembra en distintas etapas del año. “Como es corto el ciclo de cultivo del tabaco, se avizoran las épocas y, por ejemplo, en los meses menos lluviosos, se planta la mayor cantidad de tabaco”.
A cargo de diez obreros y casi igual cantidad de mujeres ensartadoras, el dueño de la vega El Rosario trabaja desde hace un lustro con la Estación Experimental del Tabaco en la investigación científica. “Hay excelentes genetistas que desarrollan tipos de tabaco que se resisten a los daños de la lluvia excesiva o las enfermedades”.
Para Máximo resulta esencial la labor del hombre, que debe mostrar pasión y amor por lo que hace. “Como mismo se cultiva el tabaco se cultivan las personas: con buen trato, buenas prácticas, buenos valores. Hay que ser recto y honesto con los trabajadores. Mi sed de conocimiento me ha permitido aprender de aquí y de allá y mirar los buenos ejemplos para imitarlos”.
Ya entrado en los cuarenta, el pequeño agricultor afirma que se levanta con el amanecer para atender los problemas, “porque un día aquí es una locura. Sin embargo, somos muy cuidadosos para no romper ni una hoja sembrada, amén de que se llevan a cabo en las plantaciones aproximadamente 200 actividades. Hay que tener mucha habilidad. Con un productor con el esmero y la motivación alta, que sepa trasmitir el know how (conocimientos), no debe fallar nada”, afirma.
RADIOGRAFIA A LA PLANTA

De cualquier hoja de San Juan y Martínez, San Luis e incluso Pinar del Río, explica el campesino, se puede hacer un Habano. “El tabaco es mi vida, mas no se debe maltratar, al contrario, exige inteligencia y perseverancia”.
En dependencia del tamaño de la hoja, continúa Máximo, se registra el producto. “Mientras más grande es la hoja, menor la denominación. Lo normal es obtener de 16 a 18 hojas por planta. Además, el tiempo de secado se relaciona con la posición del cultivo. Abajo, se seca entre 20 y 30 días; arriba, hasta 40.
“Teniendo en cuenta la variedad, entre 70 y 80 días debe recolectarse totalmente. En ese período, hay que andar a la velocidad de un rayo”, especifica el entendido en el tema.
A eso agrega que, si se siembra bien la planta, muestra en su estructura cuatro fortalezas. Es así como la primera, aparece en la parte más inferior de la planta y se le dice volado. Segundo, en el medio, vienen los secos. Luego, en el nivel superior, se encuentran los ligeros y medios tiempos.
Lo mejor para evitar afectaciones es la predicción. De igual forma, hay que preparar los suelos, hacerles un drenaje adecuado para que el agua entre y salga sin dificultades. Después de cada cosecha, se mejoran con abono verde, informa el experimentado productor.
El campo solo da la hoja y una primera fermentación, antes de ser vendida al Grupo empresarial de Tabaco Tabacuba, que se encarga de encaminar un proceso de mayor fermentación y añejamiento, previo a la comercialización nacional e internacional.
















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olamar dijo:
1
10 de marzo de 2016
18:21:16
Aniel dijo:
2
11 de marzo de 2016
14:58:03
Aniel dijo:
3
11 de marzo de 2016
15:00:31
Aniel dijo:
4
11 de marzo de 2016
15:00:50
Laura Hernandez dijo:
5
29 de marzo de 2016
09:59:45
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