ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El BPA agrupa más del 65% de los créditos otorgados a los trabajadores por cuenta propia Foto: Freddy Pérez Cabrera

Aunque el número de trabajadores por cuenta propia que ha accedido a líneas de crédito aún no es representativo del total inscrito en el país, ya desde el 2014 se vislumbra un “despegue” en la entrega de fi­nan­ciamientos a ese sector.

La apreciación, sostenida por Francisco Mayobre Lence, vicepresidente del Banco Central de Cuba (BCC), en diálogo reciente con Granma, convida a poner la mira en las estadísticas: “durante el calendario anterior fueron otorgados más de 31 millones de pesos a ciudadanos acogidos a dicha forma de gestión, mientras que en los primeros siete meses del 2015 ya se ha cuadruplicado esa cifra, ascendente a más de 129 millones”.

A su juicio, este incremento responde, en buena medida, a las flexibilizaciones introducidas a partir de la norma inicial, a las acciones organizativas llevadas a cabo por las sucursales bancarias, las cuales de­ben continuar perfeccionando su labor, y al desarrollo de la cultura financiera de este segmento de la población.

De igual forma, ya suman más de 5 100 millones de pesos los financiamientos entregados a los ciudadanos, desde que en el 2012 comenzara la aplicación del Decreto-Ley 289, de los créditos a las personas naturales y otros servicios bancarios.

Foto: Guerrero Ocaña, Maylin

Como tendencia, explicó Mayo­bre Lence, continúa el predominio de los préstamos asociados a la realización de acciones constructivas en las viviendas, compra de materiales y pago de mano de obra, los cuales abarcan el 60 %.

Otro volumen importante está concentrado en los agricultores pe­queños, incluidos los usufructuarios de tierra, y después aparecen los trabajadores por cuenta propia (TCP), cuya presencia, si bien creciente, todavía no satisface las ex­pectativas.

Respecto a los créditos concedidos para la adquisición de equipos de cocción, los cuales comenzaron a otorgarse en el 2014, dijo que ya suman 19,3 millones de pesos.

“Las devoluciones, en general, marchan de manera positiva pese a los montos aprobados”, agregó. “El índice de morosidad (créditos que no se han recuperado en los términos pactados) está por debajo del 2 %”.

FLEXIBILIZACIONES QUE RINDEN FRUTOS

La entrada en vigor del Decreto-Ley 289 supuso un reto para las instituciones financieras pues aumentó la demanda de sus servicios y dio paso a una relación hasta entonces desconocida con los trabajadores por cuenta propia.

Los contratiempos iniciales surgidos luego de su implementación alertaron sobre la necesidad de ha­cer algunas adecuaciones, con el propósito de incentivar la participación de ese sector en las líneas crediticias y favorecer su acceso a otros servicios bancarios.

Desde el punto de vista instrumental y normativo sobresalió, en opinión de Francisco Mayobre, “la simplificación de los requisitos de documentación, análisis y aprobación de los créditos de acuerdo con el tipo de actividad que se realice, así como la disminución del importe mínimo de los financiamientos, de 3 000 a 1 000 pesos”.

Además, “se facultó a los presidentes de los bancos a conceder importes inferiores y plazos superiores a los diez años para la vigencia de los préstamos destinados a inversiones”.

Formaron parte también de los ajustes la aplicación de las tasas de interés mínimas establecidas, el otorgamiento de periodos de gracia de hasta 12 meses para principal e intereses y la reducción de los requisitos de garantía.

Sobre este último acápite vale aclarar, según el vicepresidente del BCC, que “la solicitud de garantías para la concesión de los créditos no se ha eliminado sino simplificado”.

Añadió que “los bancos han in­corporado opciones que permiten otorgar financiamientos a los TCP, que van desde 10 000 hasta 20 000 pesos, sin la presentación de garantías reales o prendas, sustituyéndolas por otras utilizadas en la práctica bancaria”.

A modo de ejemplo, mencionó el reciente anuncio hecho por el Banco Popular de Ahorro (BPA) sobre la entrega a los trabajadores por cuenta propia de hasta 10 000 pesos de crédito, asociados a una cuenta  de ahorro en formación, donde la ga­rantía son los ingresos generados por el propio negocio y la referida cuenta.

Acceder a las líneas crediticias sin ofrecer una garantía real o prendaria, incentivar la cultura del ahorro en los clientes, y una vez amortizado el préstamo inicial, poder utilizar la cuenta como respaldo para futuros financiamientos, son algunas de las ventajas ofrecidas por esta mo­dalidad.

Respecto a las medidas organizativas, Mayobre Lence enfatizó en las llevadas a cabo por los Bancos Metropolitano y Popular de Ahorro. Este último, subrayó, es el que más opera con los trabajadores por cuenta propia pues agrupa más del 65 % de los créditos otorgados a ese sector.

Entre las principales acciones, destacó, la habilitación de oficinas y áreas especializadas para recibir a la población, incluidos los clientes adscritos al modelo de gestión no estatal, así como la ampliación del horario de atención al público en un grupo significativo de sucursales.

“Ya hoy disponemos de 85 oficinas con esas características. En La Habana hay una en cada municipio y en el resto del país están ubicadas en las cabeceras provinciales y en otros territorios importantes”.

No obstante, “el proceso inversionista que desarrolla el sistema ban­cario contempla la apertura de nuevos locales para la prestación de servicios”, aseguró.

AGILIZAR LOS TRÁMITES: PASOS HACIA DELANTE Y EN EL LUGAR

El perfeccionamiento de las entidades financieras prevé viabilizar la prestación de los servicios en correspondencia con la introducción de las nuevas tecnologías y la consecución gradual de un grupo de inversiones.

No obstante, aún persisten de­masiadas inquietudes sobre la posibilidad de hacer más ágiles y óptimos los trámites financieros, y así evitar las aglomeraciones en las oficinas. Es por ello que, de acuerdo con Francisco Mayobre, “se continúan buscando alternativas en aras de satisfacer los requerimientos de los clientes.

En ese sentido, mencionó la im­plementación, por parte del BPA, de la banca remota para los trabajadores por cuenta propia, opción su­mamente atractiva pues le imprime rapidez al servicio e impide la concurrencia al banco.

Aunque todavía incipiente, esta prestación electrónica, ofertada an­teriormente solo a las personas jurídicas, les permite a los clientes consultar su estado de cuenta y hacer algunas operaciones desde un sitio web, al cual solo pueden acceder mediante una clave personalizada que les asignará la sucursal bancaria donde tienen sus depósitos.

Según el vicepresidente del BCC, “se estima que esta prestación incorpore otras facilidades y en el futuro también podría extenderse a la po­blación, teniendo en cuenta la bancarización de la sociedad (que se pueda realizar la mayor cantidad de trámites a través de los servicios bancarios). Pero ello demanda la creación de con­diciones y soportes tecnológicos que hoy no disponemos”.

También adelantó que “en los meses venideros el servicio de banca telefónica, que solamente se presta en La Habana, debe llegar a  todo el país, gracias a  la incorporación del BPA y el Banco de Crédito y Co­mercio”.

De igual forma, “está previsto el desarrollo de la red de cajeros automáticos, la cual debe expandirse a todos los municipios en los próximos tres años.

Hoy operan 747 cajeros en el país”.
Acompañar estas transformaciones con la necesaria y sistemática revisión de los procedimientos para hacerlos más ágiles y accesibles a la población es otra de las prioridades del Banco, cuyo desempeño permanece bajo la mirada inquisidora o complaciente de cuantos concurren a diario a sus oficinas.

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