ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Camilo personalmente conmina a los defensores del cuartel a la rendición. Foto: Perfecto Romero

YAGUAJAY, Sancti Spíritus.— Evelio Torres Morales perdió definitivamente su nombre y sus dos apellidos en octubre de 1958, cuando el Comandante Camilo Cienfuegos, recién llegado a los montes de Jobo Rosado, en el norte de Las Villas, lo bautizó como Per­sonita, un alias que lo identificaría desde entonces.

Cuentan que el jefe de las fuerzas revolucionarias en la región se encontraba indagando por el responsable de algún encargo de guerra que había recaído nada más y nada menos que en Evelio, un pintoresco guerrillero, fundador del Frente y hermano del Comandante Félix Torres, al que según sus más allegados le sobraba en arrojo lo que le faltaba en tamaño.

—Esta es la persona encargada, Co­man­dante, le dijo alguien a Camilo.

—Pero tú no eres una persona, eres una personita, bromeó el Comandante al reparar en la estatura del combatiente que se plantaba frente a él, quizá sin sospechar que allí mismo le estaba acuñando el mote que la tropa enseguida se encargaría de expandir.

Con guerreros como Personita, Félix Torres, William Gálvez, Orestes Guerra, Ser­gio del Valle, Nené López o Pinares, Camilo Cienfuegos, un muchacho de apenas 26 años, sembró el espíritu unitario en las filas rebeldes, arrinconó a las fuerzas batistianas que parecían imbatibles en aquella vasta geografía y en poco más de dos meses y medio de campaña cambió la historia de Yaguajay.

ENTRE LA GUERRA Y LA LEYENDA

Junto al histórico Dragón I, un blindado criollo construido en los días de la toma de Yaguajay. Foto: Perfecto Romero

La Columna 2 Antonio Maceo había recalado por puro milagro en el norte villareño, luego de una azarosa travesía desde Pro­videncia, en la Sierra Maestra, que conllevó 40 jornadas de marcha forzada y asedio permanente por parte del enemigo, la lluvia, los ciclones tropicales y sobre todo el hambre, que incluso en los llanos de Camagüey obligó a los caminantes a echar mano a una yegua medio cruda y sin sal, “la mejor de la ya nuestra pobre caballería”, le escribiría Camilo a Fidel en su primer informe desde el centro del país.

Los invasores habían cubierto toda la ruta bordeando la costa sur de la isla hasta que en las inmediaciones de la actual provincia de Ciego de Ávila, ante el peligro que representaba avanzar en una zona infestada de tropas enemigas, Camilo optó por la arriesgada decisión de cambiar radicalmente la dirección del recorrido y torcer hacia el norte, un rumbo no concebido en sus planes iniciales que por fortuna lo llevó hasta el oasis de Yaguajay.

“Nos han recibido a las mil maravillas”, relata tras un primer intercambio con las fuerzas del destacamento guerrillero Máxi­mo Gómez, del Partido Socialista Po­pular (PSP), ocurrido en la zona de Jobo Ro­sado, en un campamento rebelde “bien organizado y de elementos valiosos aunque deficientes de armas”.

Sin tiempo para regodeos, la columna rebelde con Camilo a la cabeza, además de Félix Torres y algunos de sus hombres atraviesan las lomas del Yigre y llegan hasta los montes de Alicante, más hacia el oeste, donde se encontraba el destacamento Mar­celo Salado, del Movimiento 26 de Julio, con cuya dirección se había contactado días atrás.

Para Jerónimo Besánguiz, historiador y director del Complejo Histórico Comandante Camilo Cienfuegos, de Yaguajay, el encuentro, ocurrido el 15 de octubre de 1958, sirvió para fraguar la unidad entre los grupos revolucionarios que operaban en la región, los que sorprendidos en medio del campamento guerrillero, casi sin conocerse, por primera vez lucharon juntos frente a un adversario común.

En el desbarajuste de la escaramuza, Camilo se percata de que uno de aquellos guerrilleros inexpertos estaba disparando a lo loco sin parapetarse como aconsejaban las circunstancias, se le acercó en la improvisada trinchera, le dio una palmada y le transmitió un consejo aprendido en los días iniciales de la Sierra Maestra: Oiga, combatiente —le dijo—, tenga cuidado, que las nalgas nunca deben quedar al alcance de las balas.

PLAZA SITIADA

Antes de iniciar el cerco al Escuadrón 31 de la Guardia Rural, una especie de muralla infranqueable construida en las afueras de Yaguajay, Camilo y sus hombres habían desarticulado el poder de la tiranía pueblo a pueblo: el 31 de octubre, apenas 22 días después del arribo de la Columna 2 a tierra villareña, tomaron Venegas; luego llegaría su turno a Iguará, Meneses, Jarahueca, Zulueta por partida doble, General Carrillo, Ma­yajigua, Caibarién, Camajuaní y Placetas, estos tres últimos de manera cooperada con las fuerzas que comandaba Ernesto Che Guevara.

Mientras avanza en su campaña militar el jefe del Frente Norte no descuida la lucha política y simultáneamente traba contactos con los obreros y los sindicatos de la zona, en particular con los trabajadores azucareros; impulsa la Reforma Agraria; organiza plenarias y hasta un congreso con delegados de casi todo el país.

“Los poblados enteros nos reciben con pasión”, le relata a Fidel en un mensaje fechado el 19 de noviembre de 1958, texto en el que lamenta no poder continuar con la invasión hacia Occidente, tal y como se había previsto en un inicio, por la situación creada en Las Villas con el llamado Segundo Frente del Escambray.

Desde el 21 diciembre las fuerzas rebeldes estrechan el cerco a Yaguajay, ocupan los centrales Narcisa y Vitoria y a seguidas co­mienzan el hostigamiento a las posiciones enemigas dentro de la localidad —la jefatura de la Policía, el Hotel Plaza, el Gran Hotel y la Sociedad Colonia Española—, que resultan desalojadas el día 24, con casi una veintena de bajas por parte del régimen decadente entre muertos, heridos y prisioneros.

En el interior del cuartel, sin embargo, resistían unos 350 soldados bien armados y con suficiente parque bajo el mando del capitán Alfredo Abon Lee, quien había asumido la dirección de la plaza tras la partida de su jefe Roger Rojas Lavernia, que abandonó el escenario de guerra con el pretexto de una hernia estrangulada.

Ni el asedio de más de una semana, ni las exhortaciones sucesivas a la rendición, ni el fuego del mítico Dragón I ideado por Camilo o los intentos de volar el cuartel por la parte trasera hacían mella a la obstinada defensa planteada por Abon Lee en medio de una topografía  que en nada favorecía a los asaltantes.

El Che, que dominaba perfectamente la situación, viajó tres veces hasta Yaguajay pa­ra dar ánimo a su compañero y en una de ellas, quizá para relajar a quien ya identificaba como el más brillante de todos los guerrilleros, le hizo —a modo de broma— una propuesta inesperada a Camilo:

—Por qué no pruebas con mi boina para ver si por fin se rinde el cuartel.

—Mejor llévate tú mi sombrero para que puedas entrar a Santa Clara, le respondió.


AQUÍ EL ÚNICO SOLTERO SOY YO

Aunque al desaparecer hace 55 años ya Camilo Cienfuegos había ganado las simpatías de toda Cuba, quizá después de aquel vuelo fatídico ningún otro pueblo lo haya lo extrañado tanto como Yaguajay, cobija segura para los rebeldes y escenario de la batalla más larga de la campaña villareña.

David Rodríguez, un joven estudiante de preuniversitario, no concibe dejar de llevar flores hasta el arroyo del pueblo cada 28 de octubre y el viejo Troadio Camacho, colaborador en la guerra y amigo después del triunfo, que prometió no pelarse ni afeitarse hasta tanto regresara su héroe, se fue a la tumba con el pelo a media espalda y la barba por el pecho.

El escritor Julio M. Llanes lo puso al alcance de los niños con su libro Canción para una sonrisa; el arquitecto Pedro Pérez Ar­gudín y la escultora Thelvia Marín lo perpetuaron en mármol y bronce frente al antiguo cuartel —hoy Hospital Municipal Joaquín Paneca— y la joven artista de la plástica Adriana Herrera Pérez da las gracias a Yaguajay por la suerte de vivir para pintarlo en cada rincón.

Sin rubor alguno, Rosalba Álvarez, la guajira que Camilo descubrió en Juan Francisco bajo el ruido de las balas, ha confesado que todavía sueña con su novio y hasta le parece escuchar lo que el guerrillero, hablándole con los ojos,  le dijo aquel 11 de octubre de 1958 cuando ya ella se sabía conquistada para siempre: “No te fijes en más nadie que aquí el único soltero soy yo”.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Remberto dijo:

1

25 de octubre de 2014

08:32:26


Camilo junto al Che demostraron con su ejemplo que fueron lideres del pueblo y para el pueblo, con la desaparacion de estos valientes revolucionarios Cuba se quedo sin lideres honestos y servidores del pueblo. Gracias Remberto Lopez

yennis dijo:

2

25 de octubre de 2014

08:42:56


muchas gracias al pueblo de yaguajay por recordar a su Camilo querido, no solo lo fue para ellos sino para toda Cuba, tomamos de él su ejemplo de hombre de grandeza revolucionaria, de espiritu de lucha por las causas justas, de hombre dulce,firme, tierno, su sonrisa esta grabada en cada uno de los que sentimos su amor por esta patria y que se perdio sin darnos una razón que nos convenciera. para Camilo todo el respecto y amor del mundo. vivimos con su pensamiento e ideas siempre presente.

israele zarzabal dijo:

3

25 de octubre de 2014

10:51:26


Pasajes de nuestra historia revolucionaria que nunca se olvidaran. Que grande fueron Camilio y Che, seran recordados por siempre. Guerrilleros invensibles.

rfs dijo:

4

25 de octubre de 2014

12:26:54


Se olvidó mencionar al relator de estas luchas guerrilleras, por lo menos a algunos de los combatientes del Frente Norte de las Villas “Marcelo Salado”, su Capitán Machado, los Tenientes, hermanos Parra, uno de ellos lisiado de una pierna, fueron fundadores de este frente y combatieron hasta el triunfo. Este Frente guerrillero, el 12 de diciembre 1958, entraron en Caibarién, atemorizando a las fuerzas de la Tiranía y sus “chivatos”, permanecieron recorriendo el Pueblo una media hora. Las soldadesca batistiana corrieron a esconderse en el Cuartel de la G.Rural, sin salir a enfrentarlos. Luego de la retirada, ya en la Carretera a Yaguajay, al chocar el auto donde iba el combatiente Arcos Bernés, este murió, al caer desde el capo a la carretera. Debido a tener que moverse con las luces apagadas, no vieron una palma que servía de barricada para el paso de camiones del ejército. Su otro hermano Luis, murió en la emboscada del rio Toro, después del desembarco del Granma. Otro hermano, Gustavo, fue herido en el ataque al Cuartel Moncada, junto al auto donde iba Fidel. Los combatientes del Frente Norte M.Salado, junto a las tropas de CHE, atacaron el 26 de diciembre de 1958, el cuartel de Caibarién y liberaron la Ciudad, donde participaron también, el Vaquerito, Olo, el Capitán San Luis-Eliseo-.TODOS junto a sus dos destacados jefes guerrilleros Camilo-Che, físicamente desaparecidos, DEBEN ser, recordados eternamente.

Makuso dijo:

5

25 de octubre de 2014

12:29:05


Hace varios años vi por la televisión un testimonio de una mujer, creo que fue secretaria de Camilo, del día que este se apareció a su despacho, ya sin barba, entró como pedro por su casa y la seguridad lo intercepta como si fuera un extraño porque no lo reconocieron. El hombre jocoso y ocurrente había provocado una alarma por su nuevo físico. El pueblo lo recuerda con rasgos de guerrillero, barba, pelo largo y sombrero de paño. No se si existen fotos de Camilo despues de aquel día. Por lo que hace creer que su misión a Camaguey ya no llevaba ese físico que en nuestras mentes quedó de él.