ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Imagen del carguero Sierra Aránzazu tomada el 16 de septiembre de 1964. Foto: Archivo

Alrededor de las 19:50 horas del 13 de septiembre de 1964 el buque mercante español Sierra Aránzazu (1) se encontraba a unas 15 millas al sudoeste de la isla Gran Inagua, en las Bahamas, a unas 60 millas al norte de la punta de Maisí y a unas 80 millas de Guan­tánamo. Sus tripulantes no imaginaban que iban a ser sorprendidos por un ataque terrorista.

Pasadas las ocho de la noche una lancha se acercó al buque con las luces apagadas. A unos quince metros de distancia, alguien encendió un reflector que iluminó el nombre del carguero. Acto seguido la extraña embarcación se perdió en la oscuridad. Unos minutos más tarde aparecieron dos lanchas piratas, desde donde comenzaron a disparar contra el buque.

El capitán Pedro Ibargurengoitia García, de 42 años, cayó mortalmente herido y una ráfaga impactó en el tanque de combustible del motor, iniciándose un incendio en la sala de máquinas.

Mientras el fuego alcanzaba grandes proporciones, el primer maquinista sufrió heridas graves y el segundo oficial Francisco Javier Cabello Fernández, de 30 años, resultó herido en un brazo. Como el incendio progresaba rápidamente, ante el peligro de una explosión la tripulación se vio obligada a abordar un bote salvavidas para alejarse del lugar. En ese intervalo de tiempo, los atacantes volvieron a disparar varias ráfagas contra el buque.

Afortunadamente el barco holandés P.G. Thulin, en viaje de Chile a Baltimore, con escala en Curazao, que transportaba un cargamento de mineral de hierro, pasaba relativamente cerca del lugar. El capitán Groendijk decidió comunicar al Servicio de Guarda­costas de Estados Unidos que acababa de observar un barco ardiendo.

Alrededor de las diez de la mañana del día 14, el P.G. Thulin se aproximó al bote salvavidas y comenzó el proceso de rescate. Ya el capitán y el primer maquinista habían muerto. El tercer maquinista, José Vaquero Igle­sias, de 23 años, que se encontraba sumamente grave, fallecería poco después. El capitán Groendijk decidió que era necesario poner proa hacia el punto más cercano, el puerto de Matthew Town, en la isla Gran Inagua.

Las torpederas cubanas LTK 141, 142, 143 y 144 de la Escuadrilla 26, con base en Banes, llegaron al lugar donde se encontraba el mercante agredido, y comunicaron su ubicación exacta: latitud 21º40’ norte y longitud 74º08’ oeste. Dos aviones caza MIG-17 de la Fuerza Aérea Revolucionaria sobrevolaron el carguero, picaron sobre las lanchas en señal de saludo y regresaron a su base en Holguín.

El oficial al mando de las lanchas contactó con el capitán del buque holandés para brindar ayuda a los tripulantes, pero dada la gravedad de algunos heridos decidieron continuar el rumbo. Una hora más tarde arribó al lugar el cazasubmarinos 356 de la Marina de Guerra cubana, lo que permitió que las lanchas se retiraran a su punto de partida. El 356 permaneció en el lugar hasta que llegaron los remolcadores.

A las cinco de la tarde el P.G. Thulin arribaba a Matthew Town. Un avión de la Marina de Guerra norteamericana trasladó a los seis heridos y los tres cadáveres hasta la Base Naval en Guantánamo.

Al amanecer del 15 de septiembre el remolcador 10 de Octubre, que había zarpado de Santiago de Cuba hacia la posición indicada, con la misión de apagar el incendio y remolcar el carguero hacia las costas cubanas, se acercó al Sierra Aránzazu que continuaba ardiendo. Desde el remolcador se pusieron en funcionamiento los cañones de agua para apagar las llamas. Se hizo todo lo posible para arrastrarlo hacia la costa, a la vez que se seguía combatiendo el fuego. Después se incorporó al rescate otro remolcador cubano, el Macabí. El intenso oleaje impedía las operaciones y en dos ocasiones se partieron los cables del remolque, pero los hombres encargados de la operación continuaron adelante.

Después de un azaroso viaje, el Sierra Aránzazu, con una escora a babor de unos 10 a 15 grados, quedó fondeado, a las diez de la mañana del día 16, a dos millas del cargadero de azúcar de Preston, a seis millas del puerto de Antilla, en Holguín, y muy cerca de la costa. Inmediatamente continuaron las labores de salvamento del barco y de la carga. La primera tarea consistió en sofocar definitivamente el incendio, trabajando en medio del humo y el calor. La batalla tomó largas jornadas, y fue tan difícil y riesgosa que varios hombres resultaron lesionados por quemaduras y otros sufrieron de asfixia.

El 19 de septiembre, por la tarde, un millar de personas se concentró frente a la em­bajada norteamericana en Madrid coreando “¡Asesi­nos!” y “¡Cuba sí, yanquis no!”.

Mientras tanto, en el buque, con la intervención de la grúa flotante Bohemia, de 30 toneladas, que llegó desde La Habana remolcada por el buque Cristino Naranjo, se abrieron las escotillas de las bodegas para extraer el agua y el cargamento que se pudiera rescatar. Fue posible recuperar una parte de las muñecas, de los tejidos y algunos víveres, y todo el material agrícola. En el casco y la superestructura del Sierra Aránzazu se apreciaron cientos de orificios de bala, algunos de hasta quince centímetros de diámetro. Los peritos determinaron que los terroristas habían utilizado ametralladoras calibre 30 y 50 y cañones. Varias agencias cablegráficas dieron a conocer el hecho y el Gobierno Revolucionario denunció lo ocurrido.

Los autores de este ataque pirata contra un buque de carga español que trasladaba mercancías hacia Cuba, eran los terroristas de origen cubano basificados en la Florida, que actuaban con el asesoramiento y el apoyo material y financiero de los servicios de inteligencia y subversión del Gobierno de los Estados Unidos.




*Investigador del Centro de Investiga­ciones Históricas de la Seguridad del Estado.

Notas
1. Cargaba mercadería general incluyendo bebidas, alimentos frescos y en conserva, discos de arados, cartones de corcho, mangueras, conexiones para tuberías, tejidos, mantas y 3 100 cajas de muñecas.

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Wilfredo Rivero Roldàn dijo:

1

16 de septiembre de 2014

13:38:23


Justamente, el que suscribe, reportero del diario HOY, cubrì desde Antilla, como enviado especial, la situaciòn en que quedaba el Sierra Aranzazu, y fue uno de los hechos que màs me impactaron, por lo criminal y emotivo dado que venìa con cargas de juguetes para los niños cubanos, entre otros productos. Allì en el barco resultò fallecido un marinero. Todavìa incendiado fue llevado al puerto de Antilla. Desde La Habana, acompañando al embajador de España y autoridades cubanas, cubrì todo el proceso de anàlisis in situ, còmo aun se inundaban de agua las bodegas para evitar daños mayores. Fue un hecho criminal de la contrarrevoluciòn al servicio del imperialismo.

Tomás Vaquero Iglesias dijo:

2

23 de septiembre de 2014

10:26:06


Estimado Wilfredo Rivero, he leído tu nota y me gustaría saber si tienes fotografías o más documentos sobre la situación del "Sierra Aránzazu" en la bahía de Nipe, después del ataque. Soy hermano del tercer maquinista asesinado en el vil ataque. Un saludo.