ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El Castillo del Príncipe que desde el año 1926 se utilizó como Prisión de La Habana, fue desactivado oficialmente el 28 de junio de 1974, hace 40 años.

La historia de esta fortaleza se remonta al 1763. Luego de que las tropas inglesas abandonaran La Habana, la Corona española decidió construir varias fortificaciones con el objetivo de proteger la ciudad de ataques o desembarcos enemigos, y, además, fortalecer el primer sistema defensivo que comprendía los castillos de La Fuerza, el de San Salvador de la Punta y el de los Tres Reyes del Morro.

El Conde Ricla, Antonio Funes de Villapando, a la sazón Capitán General de la Isla aprueba el proyecto que le presenta el ingeniero Silvestre de Abarca del segundo sistema defensivo: las fortalezas San Carlos de La Cabaña, Santo Domingo de Atarés y el Castillo del Príncipe.

Para edificar este último se escogió la Loma de Aróstegui, y se le encargó al ingeniero Agustín Cramer Mañera, que con los diseños del ingeniero Abarca, comenzara las obras en 1767, no terminándose por completo hasta después de 1779, por el brigadier Luis Huet, quien modificó los planos originales.

Se le dio el nombre de Castillo del Príncipe, por el entonces heredero de la Corona Real de España, el príncipe Don Carlos, que después reinó con el nombre de Carlos IV.

La fortificación asemeja un pentágono irregular con dos baluartes, dos semibaluartes y un rediente. Tiene grandes fosos, las galerías de minas, almacenes, oficinas, aljibe y alojamiento para una guarnición de unos 900 hombres. Su artillería estaba dotada de 60 piezas de varios calibres.

La pesada verja de hierro y bronce que cerraba el paso intramuros en El Templete fue trasladada para este lugar. Además, con los años sufrió varios cambios constructivos y ampliaciones.

LA GUARNICIÓN MILITAR

Quizás algunos no conozcan que el prócer colombiano Antonio Nariño arribó a la Habana procedente de Cartagena, el 14 de enero de 1796 en calidad de detenido, a bordo del barco Floridablanca. Y que mientras esperaba que zarpara la nave San Gabriel rumbo a Cádiz, su destino final, fue recluido en el Castillo del Príncipe.

Se conoce que Rafael Maria de Mendive cuando fue inculpado por los sucesos del teatro Villanueva, estuvo preso cinco meses aquí, y que su joven alumno José Martí lo visitaba frecuentemente.

También en este recinto militar, nació el 19 de noviembre de 1888 José Raúl Capablanca, quien fuera el genio ajedrecístico más grande de nuestra historia. Su padre estaba destacado aquí como oficial del ejército.

En una de las galeras se encuentra una tarja que recuerda que en ese lugar estuvieron recluidos los prisioneros de la Guerrita de la Chambelona, durante el alzamiento armado de los liberales en 1917.

En 1926 cuando se demolió la cárcel y el presidio que se hallaban al comienzo del Paseo del Prado, pasaron todas sus dependencias para el Castillo del Príncipe, convirtiéndose oficialmente como Cárcel de La Habana.

En la planta alta se encontraba el Vivac, para los detenidos que esperaban ser juzgados, y en los bajos se alojaban los reclusos que cumplían condena.

Sus muros fueron testigos de plantes; fugas, tanto de presos comunes como políticos. De estas la más “increíble” fue la del ganster Policarpo Soler y cinco de sus compinches, ocurrida el 25 de noviembre de 1951. De la azotea tranquilamente descendieron, cruzaron los fosos y ganaron la calle sin que fueran detectados por los custodios, que dicen miraban para otro lugar.

Un grupo de diez combatientes clandestinos dirigidos por Sergio González (El Curita), el 22 de octubre de 1957, luego de un minucioso chequeo burló los controles de vigilancia y logró mezclarse con los familiares a la hora de terminar la visita, para de esta forma escapar.

Menos suerte tuvo Daniel Martín Labrandero, a quien el Directorio Revolucionario intentó rescatar junto con dos compañeros que pudieron fugarse, pero Daniel en la huida al saltar un muro se lesionó gravemente y no lo logró. Allí fue apresado y asesinado.

Un hecho sangriento conocido como la Masacre del Príncipe, ocurrió el 1 de agosto de 1958. En horas de la mañana de ese día los presos políticos se manifestaron en contra de las drásticas medidas de restricción de las visitas que estaba aplicando la dirección del penal. Ante esa situación, connotados esbirros de la policía se presentaron en el Vivac y comenzaron a ametrallar las galeras donde se encontraban hacinados los presos. Vicente Ponce Carrasco, Roberto de la Rosa y Reinaldo Gutiérrez, caen acribillados a balazos, mientras que otros fueron heridos.

Durante varios años estuvo destacado aquí el Batallón de Ceremonias del Estado Mayor de las FAR, en la actualidad es una dependencia del ministerio de Cultura.

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Francisco Porto dijo:

1

27 de junio de 2014

21:09:23


Muy interesante.

Armando Cardona dijo:

2

27 de junio de 2014

23:07:04


La pieza está muy interesante pero no le hace justicia al Castillo del Príncipe. Se trata de una estructura tan emblemática y llena de historia que hacen falta varios tomos para contar su historia toda. Supongo, sin embargo, que es tarea imposible, porque cada palmo de La Habana, cada calle, esquina, plaza, iglesia y fortificación encierra tanta historia --y tantas historias-- que centenaries de bibliotecas no bastan para contarlo todo. No obstante, no por ello vamos a dejar de intentarlo, porque a fin de cuentas esa historia no es patrimonio exclusivo de Cuba sino de la humanidad.

Santiago dijo:

3

28 de junio de 2014

09:18:22


Deberian convertirlo en museo. Muy interesante la historia pero me gustaria verlo personalmente.

Elba Vásquez dijo:

4

29 de junio de 2014

11:55:03


Sería excelente si se convierte en museo con su biblioteca, para ser visitado por las personas que viajamos a La Habana. Además preparar a sus guías para que conozcan muy bien la historia de este castillo y así trasmitirla a sus visitantes.

Juana dijo:

5

30 de junio de 2014

09:01:35


Qué edificio tan feo y tan lleno de horrores y crímenes, debían demolerlo y hacer algo que albergue lo superior del ser humano, un hospital, una escuela, una universidad...