ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Desde marzo de 2013 se han beneficiado en la capital más de 14 mil 850 personas gracias a la rehabilitación hidráulica. Foto: Ismael Batista

Despertar en la madrugada para almacenar agua es una cotidianidad en varios municipios del país. Cargar con cualquier recipiente disponible y hacer la cola de la pipa o caminar varias cuadras hasta la llave más cercana, son algunas de las consecuencias del mal estado de las redes hidráulicas en una parte de la Isla, aunque es válido aclarar que no es la única causa. Según datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), en el país, 8,4 millones de personas se abastecen por los servicios de acueducto y el resto por diferentes modalidades: servicio público (tomas de agua dispuestas en lugares de libre acceso), pipas o fuentes propias. El tema del agua es, para muchos, un problema más de la rutina diaria.

En diciembre del año 2012, y en consecuencia con lo establecido en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el Consejo de Ministros aprobó el Diag­nóstico y la Política Nacional del Agua, que prioriza el control y planificación del consumo estatal y particular del agua, además de contribuir a la actualización del modelo económico cubano y a la previsión y enfrentamiento al cambio climático, según el propio documento.

Una vez más, el tema de la calidad y el acabado de las obras afecta el desarrollo de la rehabilitación en varios territorios. Foto: Ismael Batista

Concretamente, se establecen cuatro prioridades: el uso racional y productivo del agua, el empleo eficiente de la infraestructura hidráulica, la prevención de riesgos asociados a la calidad del líquido, o los relacionados a eventos extremos del clima.

Según el documento de la Política del Agua, un estudio realizado indica que actualmente en el país se pierde alrededor de un 58 % del agua que se bombea, de ello, el 16 % en las conductoras, el 20 % en las redes y el 22 % en los domicilios. En términos de costo, estamos hablando, por ejemplo, como promedio por cada salidero en redes de 156. 70 pesos, de ellos 35. 20 CUC, mientras que en conductoras se pierden 466. 40 pesos, de los cuales 286. 84 en CUC, según el propio documento.

A partir de esa situación, explicó a Granma Antonio Rodrí­guez Rodríguez, vicepresidente del INRH, se concibió el Programa de Reducción de Pér­didas, cuya primera etapa abarca 12 ciudades: La Habana, Isla de la Juventud, Camagüey, Las Tunas, Bayamo, Manzanillo, Pal­ma Soriano, Santiago de Cuba, Guan­tána­mo, Baracoa, Holguín y Trinidad.

Este programa consiste en una intervención integral que comienza en la fuente de abasto, e incluye las plantas de tratamiento de agua, conductoras exteriores e interiores, redes, metraje, acciones en el interior de las viviendas y en el alcantarillado y drenajes pluviales en las zonas de mayor dificultad, apuntó.

Entre el 2011 y el 2013 se han iniciado acciones también fuera de esos 12 territorios. Por el estado tan crítico que presentaba la ciudad de Cárdenas, unido a la situación higiénico sanitaria, se decidió, junto con las obras de la Península de Hicacos, en Varadero, iniciar el acueducto y otras obras de drenaje en ese municipio. De igual forma se han tenido que iniciar trabajos en Villa Clara, en las conductoras de Cerro Calvo, por ser esta cabecera provincial una de las peores con el abasto a la población, y en diversas localidades de la provincia de Pinar del Río, explicó Antonio Rodríguez.

Para llevar a cabo este programa, el INRH cuenta con medios y equipos, además de las empresas constructoras del Ministerio de la Construcción y tres fábricas de producción de tuberías de distintos diámetros, piezas y accesorios, ubicadas en La Habana, Ciego de Ávila y Holguín. En la ejecución del proyecto intervienen cuatro empresas de mantenimiento y rehabilitación de obras hidráulicas que se mueven indistintamente por todo el país.

DESDE LAS OBRAS

Actualmente se pierde alrededor del 16 % del agua que se bombea en las conductoras, el 20 % en las redes y el 22 % en los domicilios. Foto: Eduardo Palomares

En el capitalino municipio de La Habana Vieja laboran dos brigadas de Aguas de La Habana, una en la Avenida del Puerto y otra al interior del territorio. Desde marzo del pasado año más de 14 mil 850 personas se han podido beneficiar con la ejecución de estas obras.

“En el 2013 se rehabilitaron 10,4 km de redes de agua potable y este año se aprobaron 11 km en La Habana Vieja, de los cuales ya se han terminado más de 2,4 km hasta la fecha”, manifestó Dania Durán Yanes, subdirectora de Inversiones de la entidad.

Los trabajos llegan hasta el límite de propiedad, concluyendo entre 200 y 250 metros semanales, aseguró la ingeniera. Durante la jornada se instalan las acometidas para tratar de que la población tenga el servicio el mismo día, pues en muchas de estas zonas, la gente recibía el agua mediante pipas desde hace muchos años.

Aleida Álvarez y Eduardo Castro, vecinos de la Avenida del Puerto señalaron a Granma que debido al mal estado de las redes, el principal problema de esa zona era la contaminación del agua destinada al consumo con los residuales albañales, pero al cambiar las tuberías esa situación no ha vuelto a perjudicarlos.

Por otra parte, muchos de los vecinos de esa zona, que no poseían cisternas en sus casas se veían obligados a almacenarla en tanques, por ejemplo, pues el agua rara vez llegaba a la llave. Roxana López García comenta que al menos puede contar ahora con buena presión de agua en su domicilio.

Ante la compleja situación presentada por el servicio en el litoral, en Santiago de Cuba, la rehabilitación de Campo de Tiro requiere un apoyo mayor. Foto: Eduardo Palomares

Otra de las ciudades inmersas en este proceso es Holguín. La rehabilitación del acueducto de este municipio, iniciada en el año 2007, es una obra de grandes dimensiones. Hasta ahora se han tendido 285 kilómetros de redes y 34 de conductoras, con tube­rías plásticas de diversos diámetros, que tienen por punto final las viviendas, tras unir plantas potabilizadoras y crear condiciones en general para llevar el agua a las zonas más críticas.

De acuerdo con los datos más recientes, hoy la obra beneficia a unas 252 mil personas, muchas de las cuales no recibían agua potable directamente en sus moradas, entre otras cosas porque el ritmo de crecimiento de la ciudad estuvo durante muchos años por encima del de las inversiones en el sector.

Tania del Toro Peña y Martha Guillén González, residentes en La Laguna, Holguín, están entre las miles de personas que experimentaron cambios sustanciales cuando el agua llegó directamente a sus casas hace poco más de dos años. Antes en la cuadra tenían un punto de abastecimiento común que no satisfacía las necesidades. Ahora, si bien es cierto que no tienen el servicio las 24 horas, les llega en ciclos regulares.

No lejos de allí, en el reparto Piedra Blanca, Jorge Octaviano Pérez, al igual que otros vecinos que gozaron de las bondades de las viejas redes, se queja porque después de instaladas las nuevas, el periodo de suministro de agua se ha alargado unos días. Asimismo, afirma que en ocasiones el líquido llega con una presión tan baja que no sube a la segunda planta de las viviendas.

El ingeniero hidráulico Jesús Guerra Labrada, delegado del INRH en la provincia holguinera, explica al respecto que “hoy un mayor número de personas tiene acceso al agua, pero la cantidad suministrada a la ciudad es esencialmente la misma que llegaba antes de emprender la rehabilitación de las redes”.

Aclara que el proyecto debió comenzar por la construcción de las conductoras principales, para traer el agua hasta los depósitos correspondientes y luego llevarla a las viviendas a través del inmenso tejido de tuberías plásticas, que debe sumar 335 kilómetros hacia el 2016.

“Sin embargo, iniciamos por lo último. La alteración de la secuencia constructiva fue impuesta porque el país adquirió primero el equipamiento necesario para construir las redes que exigen los interiores de las ciudades.

“Después nos percatamos de que debimos acometer inicialmente la recuperación de las conductoras que traen el agua a los núcleos urbanos. La experiencia de nuestra provincia dice que las viejas tienen pérdidas entre 15 y 20 %”.

También en la zona oriental —y aunque aún no se ha concluido— ya resulta visible el impacto generado por la reconstrucción del acueducto de Santiago de Cuba.

El ambicioso programa ha estado dirigido a revertir la crítica situación afrontada durante largos años, a causa del deterioro de las redes, en las cuales se perdía el 45 % del agua que entraba a la ciudad; el deficiente mantenimiento y explotación del acueducto, y la obsolescencia tecnológica del equipamiento.

Para ello, fuerzas de todo el país intervinieron durante unos seis años en la sustitución de 1102 kilómetros de redes, 118 kilómetros de maestras de distribución y 42 kilómetros de conductoras, con tubos de polietileno de entre 90 y 1 000 milímetros de diámetro, así como en la instalación de 116 mil acometidas en igual número de viviendas, y varios miles del sector estatal.

Además, fueron rehabilitadas las dos plantas de tratamiento de agua del sistema Quintero, que benefician por gravedad a más del 70 % de los santiagueros (386 mil personas), la de presa Parada y la del Cobre, poblado donde al igual que en El Caney, Boniato, El Cristo, Mar Verde y Siboney, se construyó el acue­ducto.

“Ahora —señala el ingeniero Gerardo Ginarte Sánchez, subdelegado de inversiones de la delegación provincial del INRH—, el mayor reto está en aprender a explotar eficientemente el sistema, en terminar su automatización y la instalación de los metrocontadores, para evitar que problemas como el sobreconsumo desestabilicen su funcionamiento”.

Pero para los 13 mil pobladores de la zona del litoral santiaguero, resulta un verdadero espejismo la amplia franja de mar que conforma la entrada de la bahía, frente a la compleja situación que afrontan para abastecer sus hogares de agua potable, a través del sistema de bombeo de los pozos de San Juan.

“El ciclo está hoy entre los cinco y seis días —afirma el delegado del Poder Popular en Ciudamar, Santiago Guach Manso—, pero lo peor es la poca presión con que llega el agua a este reparto, a Punta Gorda y Nuevo Santiago, así como al otro lado de la bahía, donde a veces se pasan más de 10 días sin recibirla en Júcaro y Caracoles”.

Según el ingeniero Marey Pérez, la solución definitiva radica en la terminación a finales de mayo de la rehabilitación de la estación de bombeo de Campo de Tiro, donde se instalan seis bombas nuevas de 60 litros por segundo cada una.

En una valoración general, el director de Aguas Santiago expuso que además de la estación que tributará para el litoral, actualmente los esfuerzos se concentran en la automatización del acueducto y el completamiento de los metrocontadores, procesos previstos para concluirse el próximo año.

Si bien la automatización posibilitará mantener la estabilidad del sistema desde una sala de control, la instalación de los 30 mil metrocontadores que permitirán cerrar el año con 90 mil, y culminar en el 2015 con los 116 mil previstos en igual número de clientes, resulta vital en el empleo racional del agua.

OBRAS ATRASADAS ¿CUESTIÓN DE RECURSOS?

Antonio Rodríguez, vicepresidente del INRH, señala que las principales problemáticas que surgen en la rehabilitación de las redes hidráulicas están relacionadas con la presentación en tiempo de la documentación técnica para poder realizar una correcta preparación de las obras, así como problemas con la importación de los recursos (piezas y accesorios plásticos y metálicos y componentes para las plantas potabilizadoras e impermeables).

No en todos los casos la ejecución de las obras ha tenido la secuencia necesaria, lo cual provoca que existan calles donde se rehabilitan las redes y no se tapan en el momento indicado, mayormente por falta de hormigón y de asfalto, indica el funcionario.

En algunos territorios también inciden factores como la coordinación entre los diferentes organismos que intervienen en la rehabilitación de las redes técnicas. En tal situación se encuentran lugares como el reparto Emilio Bárcenas, en Holguín, donde la instalación de las nuevas tube­rías afectó la superficie de las calles que habían recibido asfalto poco tiempo antes de llegar las máquinas encargadas de hacer las zanjas.

Lo adecuado es proceder como en La Habana Vieja, donde se ejecuta un plan integrado de inversiones para trabajar en las redes de agua, teléfono, gas y electricidad.

Según el vicepresidente del INRH, para poder verter el hormigón y cerrar las calles nuevamente, cada organismo debe haber concluido sus labores, que se realizan siguiendo una secuencia, pues no pueden trabajar al mismo tiempo. Entonces el asfaltado a veces demora, lo cual ocasiona molestias a la población debido al estado de las calles, propicio para que ocurran accidentes.

Precisamente este último aspecto preocupó (entre muchos otros) a los vecinos de la calle 33, entre 52 y 54, en el municipio capitalino de Playa, lo cual fue reflejado por medios como el Canal Habana.

En agosto del año pasado se comenzaron a rehabilitar otras redes hidráulicas del tramo que abarca desde la calle 60 hasta 42, según indica Omaida Rodríguez, habitante de la zona; pero en el mes de octubre solo habían terminado cuatro cuadras.

Iván Ayala, otro de los vecinos, recuerda que “los trabajadores venían y se sentaban a conversar buena parte del tiempo y luego se iban”. Conclusiones: la obra quedó sin terminar y las calles parecían manantiales el día en que entraba el agua.

Luego de las quejas de varios moradores, funcionarios de la Empresa de Construcción y Mantenimiento de Rehabilitación de Occidente, de Recursos Hidráulicos—organismo encargado de la ejecución de la obra—, explicaron que la habían empezado pero no tenían los recursos necesarios para terminarla, manifiesta Omaida Rodríguez.

“A raíz de que saliera el primer reportaje en televisión —continúa—aparecieron los recursos que no existían, vinieron los compañeros que nunca habían venido y lo que era una brigada de tres personas se convirtió en una de 60 con camiones, buldóceres y excavadoras. Se comprometieron a que en febrero cerraban hasta la calle 50 y en junio terminaban”, alega Rodríguez.

Pero en la práctica, a los vecinos continúa preocupándoles que la obra no concluya en junio; persisten los salideros pues el agua sigue corriendo por las viejas tuberías —las nuevas no se pueden probar hasta que no se termine la zona—; los huecos de la esquina de 58 están camuflados con planchas de hierro y en 50 yacen varios tubos que forman parte de la conductora.

Los habitantes también señalan problemas con la calidad “se cerró aquí y a los pocos días se rompió un pedazo de la acera, se agrietaron las calles y acabaron con los contenes”, afirma Lourdes Negrete, vecina de la calle 33 entre 52 y 54, al señalar el área exterior de su casa.

Unas cuadras más adelante (33 entre 48 y 50), zona donde ya se ha abierto una zanja como parte del proceso de rehabilitación, los pobladores refieren que con respecto al tramo anterior “a no­sotros nos ha ido bastante bien, ellos han venido a trabajar con la frecuencia requerida, aunque no con la rapidez que debe ser”.

En el momento en el que Granma visitó el lugar, algunos vecinos comentaron que en esta parte la obra estaba paralizada hacía más de 15 días.

Alexei Linares técnico de la obra, asegura que “fueron 12 días. Estábamos trabajando en Cosculluela, en el municipio de Marianao en una obra que estaba paralizada por unas piezas que nos faltaban, cuando aparecieron se decidió con Aguas de La Habana hacer un paro general y hacer la conexión final.

“Estamos dentro del cronograma de ejecución, que dura siete meses. Ya hemos transcurrido una primera etapa con la tubería 630 y esta es la segunda con la tubería 500 que va hasta calle 42. Ha habido sus atrasos porque el terreno se decía por proyecto que era 50 % roca dura y 50 % roca blanda, pero es 80 % roca dura.

“También han salido acometidas y tuberías que no estaban por proyecto y hemos tenido que pasar por debajo de ellas; tenemos que trabajar un día sí y un día no, en dependencia de cuando entre el agua, además hace meses también nos atrasamos por las lluvias y cerca de 200 de metros de tuberías se levantaron, entonces tuvimos que volver para atrás. Debemos terminar en agosto más o menos, tal vez antes”.

Al referirse al estado de las calles comentó: “Después de romper e instalar las tuberías echamos el hormigón hasta el nivel de la calle, pero el asfalto y la pavimentación ya es cosa de Viales”.

De acuerdo con el inversionista del proyecto, Etiel Morales, el costo de la obra se eleva a 750 mil pesos y cuentan con los materiales necesarios para realizarla. Entre los recursos de los que disponen se encuentran tres camiones de volteo, una retroexcavadora y una zanjeadora. Solo resta esperar y ver si se cumple el plazo de ejecución, que como indican los responsables se ha extendido de junio a agosto.

Una vez más, el tema de la calidad y el acabado de las obras afectan a la población. Según asegura Antonio Rodríguez, vicepresidente del INRH, para supervisar la calidad existen en el país cuatro Empresas de Servicios Ingenieros que son las responsables además de administrar las inversiones, pero “no en todos los casos juegan el papel necesario, siendo en ocasiones débil el del supervisor en las obras”, añadió.

REHABILITACIÓN TAMBIÉN ES AHORRO

Del proceso de cambios por el que transita el país no queda exento un tema tan importante como el ahorro de las reservas acuíferas y su buena distribución. En ello intervienen una serie de factores que van desde la responsabilidad de algunas personas e instituciones hasta las condiciones de las redes y de los sistemas hidráulicos, afectados por la falta de herrajes, llaves y válvulas.

La disponibilidad de este recurso en el país proviene básicamente de las precipitaciones anuales, con un comportamiento medio, según el diagnóstico de diciembre de 2012, de 1 355 milímetros anuales, o sea, relativamente bajo. Esta lluvia, especifica el texto, “nos lleva a identificar como recursos hídricos potenciales un total de 38 mil 100 millones de metros cúbicos y de ellos son aprovechables 24 mil millones, alrededor del 63 %”.

Esto quiere decir que la rehabilitación de las redes hidráulicas a lo largo y ancho del país es una estrategia necesaria, unido al saneamiento o erradicación de las fuentes contaminantes del agua que utilizamos, para contribuir al máximo al ahorro y buen aprovechamiento del recurso.

Sin embargo, si no se controlan las diferentes obras que se realizan, los recursos destinados desde el punto de vista infraestructural de poco servirán. Ya se ha demostrado en muchas ocasiones que cuando se trabaja mal, a largo plazo, se trabaja doble.

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Antonio Vera Blanco dijo:

1

16 de mayo de 2014

09:39:55


No creo que el 22 % de las pérdidas sean en los domicilios. Elemental, si hay pérdidas exteriores de un 36 % y apenas llega el agua a los domicilios por falta de presión y otras causas. Esos porcentajes deben estar desbalanceados. De esos 22 % de pérdidas hay un porcentaje grande que es dentro de las entidades y no en los hogares. La mayor parte debe ser en acometidas y cisternas. Si aplicáramos Pareto debemos hacer una ofensiva a las acometidas y cisternas con grietas, cisternas además con ineficientes o inexistentes válvulas. Más adelante habrá que poner dispositivos de control de bombeo. Es común en hogares, consultorios médicos y entidades, ver como se desbordan los tanques elevados.

Antonio Vera Blanco dijo:

2

16 de mayo de 2014

10:53:10


De esos 22 % de pérdidas hay un porcentaje grande que es dentro de las entidades y no en los hogares. La mayor parte debe ser en acometidas y cisternas. Si aplicáramos Pareto debemos hacer una ofensiva a las acometidas y cisternas con grietas, cisternas además con ineficiente o inexistentes válvulas. Más adelante habrá que poner dispositivos de control de bombeo. Es común en hogares, consultorios médicos y entidades ver como se desbordan los tanque elevados.

Canario. dijo:

3

16 de mayo de 2014

12:44:15


¡ qué pena, tanta pérdida de agua, uno de los mayores dones de la naturaleza! Y también, cuántos problemas en las infraestructuras por las que transcurre y se distribuye, en Cuba. Sé, por experiencia propia, lo importantísimo que es disponer de ese líquido, pues recuerdo que de niño y jovencillo, tenía que salir de mi casa con carretilla y garrafón para ir a buscarlo por los pozos de mi zona; a 200, 400, 500 metros, adónde lo hubiera. ¡QUÉ TRABAJOS para conseguirlo y traerlo a casa! Así es cómo se valoran las cosas.

yusniel dijo:

4

16 de mayo de 2014

15:09:51


En Jaruco mayabeque llevamos un mes aproximadamente sin el servicio del agua, con el poco alivio que dan la pipas que pone el gobierno, cuando no es el motor, son las tuberías con sus salideros, cuando no es la pizarra, cuando no es el transformador y así nos mantienen entretenidos, como si la cotidianidad no fuera ya lo bastante estresante, el pais necesita de dinero para acometer las grandes obras, pero hay obras que por falta de gestión oportuna, causan descontento en la población.

Marta dijo:

5

17 de mayo de 2014

18:26:35


En Chile, tenemos graves problemas con el agua domiciliaria, en territorios del sur...es admirable que Cuba, a pesar del cruel e inhumano bloqueo economico por parte de EEUU, tenga la capacidad el Gobierno por Ocuparse de un mayor bienestar para su pueblo.