ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Según los censos de población y viviendas, las principales corrientes migratorias identificadas parten desde Oriente hacia Occidente. Foto: Yaimí Ravelo

¡Que La Habana no aguanta más caballero! La frase, que ha pasado a integrar parte del acervo popular, es recurrente escucharla tanto por habaneros o ciudadanos de otras partes del país, en alusión directa al crecimiento demográfico de la urbe capitalina.

Se trata del reflejo de un fenómeno natural, que obedece a uno de los procesos demográficos de mayor ocurrencia e importancia de la población y que guarda una estrecha interrelación con las circunstancias económicas y sociales: la migración.

El 27,7 % de la población total nacida en Cuba reside en una provincia diferente a la de su nacimiento, según cifras del Censo de Población y Viviendas del año 2012. Foto: Juvenal Balán

Miles de personas en Cuba cambian cada año su lugar de residencia hacia otros territorios dentro del archipiélago por diversas causas. De ahí que el país no escape a las migraciones de naturaleza interna, además de la externa.

En el año 1972, Naciones Unidas definió el fenómeno como el traslado de la población de una zona o área definitoria a otra geográficamente delimitada, que se hace durante un intervalo de tiempo determinado y que ha implicado un cambio de residencia permanente o habitual.

¿PROBAR SUERTE?

Las migraciones internas, por sus causas e implicaciones para el desarrollo económico, político, social y cultural del país son un fenómeno constantemente estudiado. Pero, ¿por qué emigra la gente? Este equipo de reporteros salió a la calle en busca de opiniones.

“Las personas se trasladan de un lugar a otro en busca de la satisfacción de sus necesidades, ya sean sociales, económicas o de otro tipo, lo cual incluye vivienda, trabajo y mejor calidad de vida. El desarrollo que se genera en diferentes provincias, ciudades y municipios, acorde con sus potencialidades, constituye uno de los motivos que impulsan a las personas a acudir a uno u otro sitio. Hay quienes se mueven por cuestiones familiares”, opinó a Granma el artemiseño Raúl Blanco.

Para el joven pinareño Adonis Martínez, residente en La Habana, la gente busca más y mejores oportunidades en su vida:
“Oportunidades, sobre todo, económicas. Tiene que ver con la distribución desigual de la riqueza. Por eso emigran a los centros urbanos, por la descapitalización existente en el campo; y tal vez, también para cumplir con un ideal de modernidad (de vida) construido como paradigma por los medios de comunicación”.

Sus puntos de vista coinciden con los del investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM), Dr.C. Eduardo San Marful Orbis, quien explicó a este diario que la desigual ubicación geográfica que muestra la actividad productiva, la disponibilidad de los servicios de todo tipo, y las condiciones de trabajo y vida de la población, constituyen, entre otros, factores determinantes de la migración. Generalmente, son las áreas urbanas y en especial las metropolitanas y las capitales las que resultan más atractivas para el establecimiento de la población.

El también profesor titular agregó que otras causas de este fenómeno tienen una naturaleza socio-psicológica, muy vinculada a la estructura de los proyectos personales de vida.

Magalys Iznaga, de Artemisa, sostiene que “en el caso del movimiento laboral, una de las causas fundamentales más allá del salario, radica en que muchas personas de acuerdo con la carrera estudiada no tienen posibilidades de ejercerla en su territorio o prefieren hacerlo en lugares donde consideran puede ser mayor su desarrollo profesional”.

Es el caso de Alina Bonachea, espirituana graduada de Derecho en la Universidad Central de Las Villas, quien, una vez terminada su carrera decidió establecerse en esa provincia del centro del país. “Ciertamente no es lo mismo trabajar en Santa Clara que en Fomento, donde nací. En los pueblos conoces pocas cosas, mientras que en las ciudades el radio profesional es mucho más amplio, además del prestigio que a través de los años han ganado determinadas instituciones, y que te motivan a tomar esa decisión. Por otra parte están las metas personales que como ser humano uno se traza. Las personas emigran en aras de superación, desarrollo, de mejores condiciones que tributen a ello”, comentó.

La pinareña Marisleydis Lara, comunicadora social, decidió probar suerte en la capital, una vez concluidos sus estudios. “Vine de Pinar del Río a estudiar Comunicación Social. Al graduarme comencé a pensar en la posible ubicación laboral en mi provincia. No existían muy buenas opciones, yo sabía que allá me encontraría con varios obstáculos, por ejemplo, que la carrera aún es joven y si en la capital todavía no hay un total reconocimiento del papel del comunicador social, menos lo podría encontrar en mi provincia; cuyas instituciones, por lo que sé, no cuentan con esta plaza. Aquí podría superarme profesionalmente, aunque es válido decir que mi terquedad por no retornar, me ha costado mucho esfuerzo”.

Muchas veces las personas que emigran hacia otras ciudades, no cuentan con una residencia fija, lo que dificulta las opciones de empleo, y acceso a otros servicios sociales; debido a no tener un estatus legal dentro del territorio.

Otra de las entrevistadas, la doctora Patricia Alonso Galbán, considera en cambio que el sobrepoblamiento de las ciudades, la saturación de la capacidad de viviendas, la disminución de la fuerza de trabajo en la agricultura de las provincias, así como la descapitalización en diversos sectores laborales por la tendencia de “traer lo mejor para La Habana”, son algunas de las consecuencias de la migración interna hacia las ciudades.

TERMÓMETRO SOCIAL

La migración es un fenómeno complejo y multicausal, y una de las variables demográficas que puede explicar las desigualdades territoriales del crecimiento de la población.

Su influencia sobre la dinámica demográfica adquiere mayor relevancia, en tanto las inmigraciones y emigraciones constituyen, al igual que los nacimientos y las defunciones, los componentes del cambio demográfico o del tamaño de la población.

Se le llama inmigrante a la persona que llega a un área de inmigración, dígase destino o llegada; y emigrante a la persona que parte de su área de origen, área de emigración.

Estudiar este fenómeno constituye entonces una premisa esencial, en la confección e implementación de medidas y políticas que estimulen el desarrollo a escala local.

La migración guarda una estrecha interrelación con las circunstancias económicas y sociales. Foto: Archivo

Aunque desde los años 60 se diseñaron políticas con el fin de influir indirectamente sobre las causas de las migraciones internas, a partir de priorizar el desarrollo de los diferentes territorios, de modo que se atenuaran las diferencias entre el campo y la ciudad, hoy no puede hablarse de que estos contrastes hayan sido eliminados. Siguen siendo la principal causa de las migraciones internas.

Según cifras publicadas en el Anuario Estadístico de 2012, en ese año cambiaron de provincia de residencia 68 mil 407 personas en el país, cuyo destino principal fue la capital, con un total de 19 mil 399 personas arribantes.

Asimismo, entre el Censo del 2002 y del 2012 se han mantenido las mismas corrientes migratorias principales, que están orientadas desde Oriente hacia Occidente, con Santiago de Cuba y Granma como principales provincias emisoras y la capital como receptora; aunque también resultan emisoras Villa Clara, Holguín, Guantánamo y Pinar del Río.

Según el último censo, el municipio especial Isla de la Juventud y la provincia de La Habana presentan porcentajes de población nativa más bajos que el resto de los territorios, aunque también resultan relativamente bajos en Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Ciego de Ávila y Camagüey; mientras que las más altas proporciones de población nativa la presentan las provincias de Pinar del Río y Guantánamo, siguiéndoles de cerca Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Villa Clara y Las Tunas.

Los datos son ilustrativos: en el momento del Censo de 2012 el 27,7% de la población total nacida en Cuba residía en una provincia diferente a la de su nacimiento, es decir, unas 3 millones 92 mil 21 personas.

La diferencia entre las personas que emigran hacia otros territorios y los que llegan a estos mismos lugares de origen, se considera el saldo migratorio interno, que puede ser negativo o positivo, y explica cómo se ha comportado el fenómeno en los mismos.

El Anuario Demográfico de Cuba del año 2012, refiere que nueve provincias del país, más de la mitad, presentan un saldo migratorio interno negativo elevado, siendo las más representativas Santiago de Cuba, Granma, Guantánamo y Holguín.

De la misma manera, el saldo migratorio interno es positivo en la capital, con 14 mil 364 personas, seguida en importancia por Matanzas, Artemisa, Mayabeque y Ciego de Ávila, todas con saldos positivos entre los inmigrantes y los emigrantes.

En Guantánamo, por solo ejemplificar, el comportamiento de ese fenómeno social en los últimos tres años (se excluye el 2013 al no disponerse aún de las estadísticas), muestra que en el 2010 emigraron 6 132 personas, y pasaron a vivir a la provincia unas 1 860 que radicaban en otros lugares.

El movimiento migratorio en esta provincia del extremo oriental de Cuba, la más montañosa del país, continúa presentando un saldo marcadamente negativo, si bien en los últimos años decrece ligeramente el número de personas que se marchan a vivir a otros territorios.

Como se percibe en las estadísticas aportadas por Freddy Guzmán Lopeztegui, jefe del Departamento de Censo, Encuestas y Demografía de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en el territorio, el comportamiento negativo anual supera, como promedio, las 4 mil personas.

Pero, ¿por qué es tan significativa la diferencia entre los ciudadanos que parten de Guantánamo a radicarse en otras provincias, respecto a los que vienen a vivir al territorio?

Numerosas opiniones de ciudadanos coinciden en que las dificultades económicas de esta provincia se convierten en razones fundamentales para la migración. A ello añadieron limitaciones en el desarrollo industrial, escasez de transporte (sobre todo en la serranía), y de las fuentes de empleo.

“En esta zona de Viento Frío el éxodo ha sido grande, imagínate que entre este asentamiento y otros ocho de los alrededores, ahora totalizamos 195 habitantes, una población inferior en varios cientos a la existente en los años 80 del pasado siglo”, cuenta Idelmis Urgellés Hernández, trabajadora auxiliar en el consultorio médico de esa comunidad serrana.

“La mayoría de la gente se marcha por las dificultades con el transporte. Este sitio está montaña adentro separado 42 kilómetros de la cabecera de San Antonio del Sur y solo disponemos de transporte dos veces por semana. En los restantes cinco días es casi imposible salir de aquí. Otro problema es la electricidad, con la cual contamos unas cuatro horas diarias, en las primeras horas de la noche”, agrega.

La unión familiar, es decir, la convivencia o el acercamiento a padres, madres, esposos, hijos, hermanos, residentes en otras provincias, también emergió entre los entrevistados como otra causa de los movimientos poblacionales.

Relata Álvaro San Miguel Reyes, presidente del Consejo Popular de Bernardo, en el municipio de Yateras, que desde el 2005 hasta el 2013 emigraron de esa demarcación 837 personas y continúa el éxodo. Solo entre el 2013 y lo que va del 2014 se han marchado de allí 32 familias.

A partir de las principales preocupaciones de la población del Plan Turquino (el 75 % del territorio está enmarcado en ese programa), el Gobierno en la provincia realiza un estudio para determinar si la causa de los problemas obedecen a la política aplicada, a las limitaciones con las inversiones, o al mal funcionamiento de los organismos, informó Arnaldo Osoria Labañino, vicepresidente del Consejo de Administración Provincial.

Dicho estudio, argumentó el funcionario, se presentará entre abril-mayo al Consejo de Administración Provincial y posibilitará evaluar el tema con profundidad y encontrar las posibles soluciones a las dificultades.

No obstante —resaltó Osoria Labañino— la provincia trabaja en un grupo de acciones que favorecen la vida de los serranos, como el mejoramiento de algunos viales, la eliminación de zonas de silencio de las señales de radio y televisión, y la incorporación de nuevos asentamientos al Sistema Eléctrico Nacional.

Alejandro Fernández, secretario de la Comisión Provincial del Plan Turquino, puntualizó que el pasado año se concluyó el policlínico de Maisí (lo que favorece la salud de miles de habitantes de ese municipio serrano), se incorporaron algunos medios a la transportación de pasajeros, se construyeron o renovaron cuatro acueductos y se entregó tierra a 1 345 usufructuarios para la producción de café, cacao y cultivos varios, entre otras acciones favorecedoras de la vida del montañés.

Según la ONEI del territorio, en 2012 los guantanameros emigraron más, por ese orden, hacia La Habana (1 633), Matanzas (682), Mayabeque (599), Artemisa (510), Holguín (444) y Santiago de Cuba (433). Mientras que la inmigración mayor la provincia la recibió desde Santiago de Cuba (359), Holguín (349), Camagüey (201), La Habana (176) y Matanzas (95).

DAR ORDEN AL MOVIMIENTO

La llegada de los años 90 y el Período Especial colocó al país en una compleja situación económica. La acción directa e indirecta sobre la migración interna comenzó a resultar inefectiva.

En ese sentido, y según refiere el libro Características Sociodemográficas de la Población Cubana, de un Colectivo de Autores del CEDEM, fue necesario acudir por primera vez en la historia del país a controles administrativos y legales de la migración interna, especialmente hacia la capital; que venía experimentando desde principios de aquella década un crecimiento vertiginoso de la cantidad de inmigrantes interprovinciales.

Se aprueba entonces en 1997 el Decreto Ley 217 (Contravenciones del Régimen de Regulaciones Migratorias para Ciudad de La Habana), aún vigente y encargado de regular el movimiento migratorio interno hacia la capital, atendiendo a la situación habitacional, de empleo, abastecimiento de agua, electricidad y otros servicios; agravada con el creciente flujo migratorio.

De ahí que hayan sido diferentes las modalidades de migración interna asociadas a la acción de la planificación del desarrollo, a lo largo de más de medio siglo.

Entre ellas, puntualizó el investigador Eduardo San Marful Orbis, se encuentra la migración dirigida, o sea, aquella que se refiere a la ubicación, mediante decisión estatal, de fuerza de trabajo calificada y/o especializada en determinado territorio. Además, la migración espontánea o controlada, inducida por los planes e inversiones estatales que generaban ofertas y servicios laborales más atractivos; y las netamente espontáneas, que son las no sujetas a la acción de la planificación.

Las tendencias demográficas más actuales indican que los hombres suelen desplazarse más frecuentemente entre áreas rurales, mientras que las mujeres prefieren migrar hacia zonas más urbanizadas en busca de una estructura más diversificada de las fuentes de trabajo y de la oferta de servicios.

Los jóvenes que se inician en la vida laboral, mayormente los graduados universitarios, también muestran mayor tendencia a emigrar.

BUSCAR ALTERNATIVAS

De la paulatina recuperación económica del país, dependerá que las diferentes acciones encaminadas al desarrollo local sean efectivas y sostenibles. En este escenario será precisamente el reordenamiento territorial quien emergerá como resorte “para influir nuevamente sobre el sentido e intensidad de las corrientes migratorias más favorables a los requerimientos del desarrollo”(1).

Los Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobados en el VI Congreso del Partido, otorgan prioridad al desarrollo territorial como iniciativa que potencie de manera sostenible su crecimiento económico.

Asimismo, promover la creación de planes especiales de desarrollo que permitan incrementar la exportación, la sustitución efectiva de importaciones, los proyectos de alta tecnología y desarrollo local; y que contribuyan con nuevas fuentes de empleo. Estos últimos, sin duda, incentivo para el traslado de ciudadanos hacia estas áreas.

La adopción de medidas que incentiven la incorporación y permanencia de jóvenes en el sector agropecuario; en particular propiciar la entrega de tierras en usufructo como vía de empleo, es otra de las medidas que se relacionan con el tema y que mitigarían este fenómeno, si bien no constituyen la única salida.

Tanto la migración dirigida, la migración espontánea controlada, y la migración netamente espontánea, promueven —por la movilidad social a la que se asocian— cambios en la estructura de la fuerza de trabajo, o sea, muchos profesionales u obreros de algunas provincias son llamados a ocupar puestos de trabajo en otros territorios, y, a la larga, terminan residiendo en los mismos.

Por otra parte, ante el envejecimiento, la falta desde hace tres décadas de reemplazo poblacional, la baja natalidad y la carencia del relevo de las fuerzas productivas, como consecuencia de los procesos anteriores; las migraciones internas constituyen para muchos territorios una válida alternativa.

Probar suerte, mejorar. Aspiraciones. Movilidad. Un fenómeno originado en causas históricas y que es tan viejo como la humanidad. No obstante no pueden obviarse sus consecuencias, pues se trata de un proceso también cultural. Entiéndase que junto a la persona se trasladan también costumbres, tradiciones, uso del lenguaje y comportamientos sociales, que tienen también una implicación para el desarrollo de los territorios.

Su análisis continúa siendo obligatorio, más aún en un caso como el de Cuba, por la intensa movilidad de su población tanto al interior como al exterior del país.

Notas
(1) Características Sociodemográficas de la Población Cubana, Colectivo de Autores del CEDEM, año 2012

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la carta dijo:

6

4 de abril de 2014

08:14:02


las migraciones son tan viejas como el mismo hombre,solo podran regularce por que nunca se va a terminar,dandole mejor calidad de vida en las zonas mas afectadas de lo contrario el hombre como expecie, va a tratar de mejorar sus condiciones de vida

la carta dijo:

7

4 de abril de 2014

08:20:40


dilculpen,quiero aprovechar y felicitar a granma por este nuevo formato,mucho mas rapido y moderno,felicidades y que se mantenga la calidad

robier dijo:

8

4 de abril de 2014

08:24:20


En mi pueblo natal, Las Tunas, este fenómeno lo catalogo de gran envergadura. En las zonas de la periferia de la ciudad han surgido comunidades nuevas que se han instalado de forma deliberada y hoy se puede decir que ya se han constituido barrios enteros, por no llamarle aldeas por la carencia de infraestructuras que soporten el desarrollo humano en condiciones normales. En tales condiciones de acinamiento viven niños, ancianos, mujeres embarazadas, entre otros. Considero que es misión de las autoridades locales darle el tratamiento idóneo a estos asentamientos poblacionales surgidos "del crepúsculo al amanecer", hablo del partido, el gobierno, planificación física, el sistema de la vivienda, recursos hidráulicos, la empresa eléctrica, entre otros. Este fenómeno de la migración para lugares aledaños a ciudades se forman sin ningún criterio urbanístico, sin los proyectos más básicos que den curso a una futura comunidad. En resúmen, deben ser previamente identificadas estas zonas de acuerdo con un estudio de crecimiento urbano, luego crear las condiciones elementales para el comienzo de la construcción de una comunidad nueva.

Pedro García dijo:

9

4 de abril de 2014

08:33:51


Y la sección de Ediciones Anteriores, ¿para donde emigró? Favor de localizarla lo más pronto posible porque algunos estamos perdidos sin ella. Muchísimas gracias.

Ernesto dijo:

10

4 de abril de 2014

08:43:49


Las migraciones son parte inseparable de todas las naciones, cada quien se mueve buscando mejores condiciones de vida tanto economicas como materiales, muchos tambien buscan un acercamiento a sus familiares, pero hay quien sale de Guatemala para meterse en Guatapeor...yo los he visto que dejan su lugar de origen en estado regular para meterse en un chinchal en La habana u otra provincia del centro y occidente, con razon los barrios marginales...