ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La vejez puede convertirse en una etapa enriquecedora si la combinamos con acertadas prácticas de esparcimiento. Foto: Anabel Díaz

Sus manos permanecen casi inertes, mientras su corazón espera un cambio de ritmo, o el regreso de la algarabía de los nietos que demoran en llegar. La vejez se convirtió en una etapa difícil, y los abuelos obviaron que la experiencia de los años pudo convertirse en un excelente aderezo para aprovecharla mejor.

Pero, ¿cómo llenar esa etapa de la vida con momentos de mayor esparcimiento y plenitud? ¿Cómo arrancar una sonrisa a esos labios apretados, y devolver la esencia al alma nunca envejecida? Puede resultar una compleja labor.

Hace unos meses este medio de prensa informaba que Cuba cuenta con un 18,3 % de su población mayor de 60 años, una cifra que le hace engrosar la lista de los países más envejecidos de América Latina, y que lo colocará para el 2050 en la de los más envejecidos del mundo. A tenor con estas cifras alarmantes, necesita pensarse en estrategias que permitan a la familia y la sociedad, enfrentar el fenómeno desde una perspectiva de esparcimiento y utilidad.

El coro de la Casa de Abuelos del Convento de Belén ameniza las actividades culturales que allí se realizan. Foto: Anabel Díaz

En entrevistas realizadas por un equipo de reporteros se conoció que existen experiencias positivas —unas salidas de la iniciativa personal, y otras de la institucional— que demuestran su validez en el ámbito individual y social. Sin embargo, las ofertas recreativas son aún escasas y no llegan a todas las personas de la tercera edad, los horarios no están pensados para sus posibilidades, y la divulgación carece de las herramientas para atrapar su atención. En definitiva, que deben reforzarse las estructuras destinadas a lograr ese fin.

UN CENTRO CULTURAL SUI GÉNERIS
Asumamos el concepto antropológico de cultura, el que no solo la circunscribe a la difusión de las bellas artes y las bellas letras, sino el que la entiende como todo lo que está a nuestro alrededor y nos enriquece espiritualmente, como todo modo de vida. De esa forma podremos entender a quienes, como Amparo Albear, encontramos el último octubre ascendiendo la escalinata de la Universidad de La Habana, en el inicio del curso escolar de la Universidad del Adulto Mayor.

Según los abuelos del círculo Desembarco del Granma, en San Miguel del Padrón, los ejercicios mejoran las funciones cognitivas y disminuyen la frecuencia cardiaca, la presión arterial, el estrés, la ansiedad, el insomnio y el consumo de medicamentos. Por su parte, el sedentarismo reduce la autonomía y la calidad de vida. Foto: Rodríguez Guerrero, Lissy

En aquel momento conocimos, por la máster Teresa Orosa, presidenta de la Cátedra del Adulto Mayor, que este año matricularon alrededor de mil estudiantes, y que suman 85 mil los graduados en todo el país desde su surgimiento en el año 2000.

Sobre el papel de la universidad como foco de esparcimiento donde pueden encontrarse personas de igual grupo etario, con similares intereses y gustos, que tienen la oportunidad de debatir sobre sus conflictos intergeneracionales, vuelve a hablarnos Teresa Orosa.

“En la Universidad del Adulto Mayor una persona, no importa la edad que tenga, se re-crea. Cuando ellos emplean su tiempo libre en acudir aquí establecen nuevas relaciones sociales, configuran proyectos de vida, realizan actividades colaterales que empiezan a formar parte de su entretenimiento”.

Amarilys Torrado, psicóloga y profesora de la Cátedra, menciona como un buen ejemplo la realización el pasado año del primer festival de artistas aficionados. “Pero recrearse para algunas personas puede ser el hábito de lectura —comenta— y la cátedra tiene como propósito incentivar la búsqueda de conocimientos científico-técnicos”.

La experiencia de la universidad del Adulto Mayor se encuentra hoy en alrededor de 560 aulas de todo el país. Esta, por ejemplo, en la provincia de Villa Clara, que sigue siendo la más envejecida de Cuba.
Allí la pareja integrada por Silvio Martínez y Dulce María Chaviano ven la vida con otro sentido. Integrarse a la Universidad del Adulto Mayor y a las iniciativas recreativas asociadas a ella, contribuyeron a cambiar la manera de llevar esa compleja etapa de la existencia de todo ser humano.

“Antes, nuestra cotidianidad se centraba solo en la familia, la cual, por suerte nos apoya y nos quiere; sin embargo, cuando nos integramos al grupo de jubilados del Sindicato de la Educación, en Santa Clara, todo fue diferente”, expresa Dulce.

Los miembros del Círculo de Abuelos Amigos del Deporte y la Cultura, en Matanzas, practican el taichí de forma asidua, lo que les permite tener más salud y calidad de vida. Foto: Ventura de Jesús García

Agrega que, de la mano de una persona tan especial como Sonia Wilma González, quien dirige al gremio, han podido conocer casi toda Cuba, desde el Yunque de Baracoa hasta la Cueva de los Portales, en Pinar del Río, algo impensable para ellos hace unos años.
Por su parte, Silvio, un apasionado de la Historia, recuerda la estancia en Santiago de Cuba, Trinidad, La Habana, Birán, en Holguín, y la Casa de Celia Sánchez, en Granma, entre otros lugares visitados, como lo mejor que le pudo haber pasado en la vida. “Si no hubiera sido por esa brillante idea, me hubiera muerto sin conocer a mi Patria”, asegura.

La maestra jubilada Sonia Wilma es la responsable del optimismo con que más de 200 exeducadores miran la vida en estos momentos. Su entusiasmo la ha llevado a convertirse en líder natural del grupo.
Al abordar la experiencia, reconoce que no es tan complejo como algunos pudieran pensar. “Lo que hay que tener es voluntad y deseos de emprender nuevos proyectos mientras estemos vivos. Nosotros lo mismo vamos a un baile de danzón que a una gira por otra provincia, y todo autofinanciado por el grupo. Usted sabe cuánto nos costó el viaje a Bayamo, incluyendo el transporte, 106 pesos por persona. Eso no es nada para lo que representa desde el punto de vista espiritual”.

En la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana supimos que no existe un estudio enfocado en las prácticas de consumo cultural del adulto mayor. Con ese propósito, explica Ivón Rodríguez, profesora de la Facultad de Psicología, que desde el año pasado comenzó el estudio de este tema, investigación que ahora se encuentra en el proceso de recogida de datos en el municipio del Cerro.

Hoy puede hablarse de resultados parciales por los arrojados en el barrio de San Agustín, del municipio de La Lisa, donde se constató que los programas diseñados a nivel comunitario no satisfacen la necesidad de los adultos mayores.

Una muy atinada propuesta, a consideración nuestra, hicieron los profesores de la facultad, al determinar la necesidad de una mayor vinculación entre las Casas de Cultura y la Cátedra; así como promover programas encaminados a satisfacer las necesidades de ese tipo de público, sobre todo si tenemos en cuenta lo difícil que resulta para las personas que viven en estos lugares llegar hasta los centros culturales de la ciudad.
De las aulas existentes en cada municipio pertenecientes a la Universidad egresan actores sociales y gestores que desempeñan en la sociedad un rol educativo, por tanto los vínculos entre ellos y los que intentan diseñar espacios para el adulto mayor son indispensables.

ACIERTOS Y DESACIERTOS
Si en un aspecto coincidieron los adultos mayores entrevistados es en que deben existir espacios con una programación destinada a sus gustos y preferencias. En este sentido, uno de los ejemplos positivos lo encontramos en Villa Clara, donde el adelantado Ramón Silverio pensó en las personas de la tercera edad cuando concibió el proyecto sociocultural Mejunje. Allí ellos pueden disfrutar de espacios como La Peña del Bolero, la Tarde del Filling o Bailar un buen danzón los domingos, todo al módico precio de dos pesos en moneda nacional.

Al referirse al tema, Silverio explica que cuando comenzó a imaginar la idea, observaba que todos los espacios que había en la ciudad eran iguales y con precios muchas veces prohibitivos para ese segmento de la población, de ahí la propuesta de darles también un lugar a esas personas.

“No es que a esas actividades puedan asistir solo los de mayor edad, ellas están concebidas para todo el público, pero es muy bonito ver fundirse a la joven generación con sus padres, abuelos o amigos mientras disfrutan de un buen bolero de José Vizcaíno, una canción de Zaidita Castiñeiras o una tonada de Ernestina Trimiño”, expresa el director de la prestigiosa institución cultural.

“Desafortunadamente, no existen muchos lugares como este en la provincia, que yo conozca ninguno dedicado a las personas de la tercera edad”, reflexionó Ramón Silverio.

Otro de los espacios visitados por Granma fue la Dirección Municipal de Cultura en San Miguel del Padrón. Allí Alejandro Garay, jefe del departamento de programación, comenta que existen dos proyectos dedicados al adulto mayor: “Uno es Realizando un Sueño, vinculado a revitalizar las artes manuales, y el otro se denomina Sueños de vivir, dedicado a la literatura y la música, en el cual se promueven la cancionística cubana y la lectura”.

Sin embargo, al preguntarle sobre el alcance de ambos conocimos que se vinculan a cada uno alrededor de 50 o 60 adultos mayores, de los 26 mil 640 que tiene el municipio actualmente, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Lo anterior demuestra que son insuficientes las acciones comunitarias para llegar a la mayor cantidad posible de adultos mayores, afirmación en la que coinciden los entrevistados.

“Deberían hacerse más actividades, nunca es suficiente, sería importante que pudiéramos llegar a todos los lugares, pero desgraciadamente carecemos de muchas cosas”, explica Odalys Cruz, quien atiende a los promotores culturales.

Lázaro González Souza, del consejo número tres perteneciente al reparto Diezmero, añade que se dificulta el trabajo fundamentalmente por la falta de audio, y una carente comunicación, según explican, con las instituciones que sí cuentan con los recursos.

Al parecer, estos desaciertos materiales y administrativos sesgan la labor de la recreación para el adulto mayor en este municipio. Sin embargo, se reconoció que estas no podían ser razones suficientes para no esforzarse para llegar a la mayor cantidad posible de adultos mayores y brindarles opciones de recreación.
“Hay que buscar una estrategia para llegar a cada comunidad. Los promotores en cada consejo popular deben hacer actividades, buscar dentro de las comunidades, porque los abuelitos todas las mañanas hacen la gimnasia matutina. Nosotros debemos acercarnos al INDER y preguntarles. Yo estoy segura de que si un día uno va y les canta una canción, ellos lo agradecerán infinitamente”.

Alejandro Garay hizo referencia además a las peñas literarias, las tertulias de la Sociedad Cultural José Martí, y a lugares como la Casa de la Cultura, con una programación para todos los públicos. Mas, en consideración nuestra, se trata de realizar acciones culturales concebidas para y por ellos.

Una buena propuesta la hizo Lázaro González al gobierno de su municipio, y hoy espera por una respuesta: “Yo hablé con los compañeros del gobierno porque hay un local en la cuadra que era un cine y está desbaratado. Nosotros podemos, con los medios propios o la ayuda de la población, repararlo y utilizarlo en proyectos culturales para los adultos mayores”.

Se precisa comunicación entre las instituciones, para concertar estrategias dedicadas a promover en las personas de la tercera edad un crecimiento cultural.

ELECCIONES CORRECTAS
El proyecto sociocultural del Convento de Belén, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, es uno de esos sitios que cambia la vida de los que asisten. Ubicado en el céntrico municipio de La Habana Vieja, en ese lugar radica desde 1997 la Dirección de Asuntos Humanitarios de la oficina que dirige el doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad.

Allí donde una vez estuvo el primer observatorio meteorológico en Cuba se halla hoy una Casa de Abuelos, sede de dicho proyecto comunitario. Dentro y alrededor de un patio claustral donde prevalece el color verde, están los pasillos en los que se reúnen diariamente cerca de 500 abuelos.

“Yo le tenía pánico a la vejez. Había quitado los espejos de mi casa. No tenía ilusión de lo que era la vida. Cuando llegué aquí el primer día estaban hablando de cómo la tercera edad tenía que arreglarse y tenía que sentir ansias de vivir… Fui a mi casa y saqué los espejos. Y ya usted ve, estoy completamente distinta...”. Ciertamente, Eliza Mirabal Bustamante ahora está lejos de ser una mujer sin deseos de vivir.

“Por el propio rol social de la familia hay unas ocho horas del día en que ellos están frente a un televisor o leyendo un periódico, y esa actividad monótona los aburre. Entonces, hay que buscar una alternativa para cambiarse la bata de casa y salir a la calle”, explica Lourdes Baldoquin, una de las coordinadoras de este proyecto.

Así sucedió con Margot Ruiz, quien después del fallecimiento de su esposo quedó sola en la casa. “Mis hijos trabajan, mis nietas estudian. Pero yo puedo levantarme por las mañanas, vestirme, ponerme mis collares, y venir a disfrutar con mis compañeras”.

Al llegar a esta casa de abuelos nos encontramos con la doctora Ivón Fernández, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, quien conversaba con ellos sobre la medicina natural tradicional. Baldoquin comenta que esta es una de las actividades que realizan los jueves: “Se le llama Día de Instrucción, Educación y Cultura. Un jueves puede hablar una doctora, pero otro hablan los propios abuelos o hacemos el taller de arte culinario”.

De esta forma durante toda la semana en el Convento de Belén se realizan actividades culturales y recreativas, en las cuales han asistido solistas, grupos musicales y humoristas.
En un total de 19 talleres destacan las actividades manuales, la confección de postales, muñecas, tejidos, y la creación de origamis. Además desarrollan peñas culturales, juegos de mesas, tienen un grupo de teatro, uno de baile y un coro.

Lino Cortina es uno de esos abuelitos que se mueven con facilidad entre diversas manifestaciones: “Yo llegué y no hablaba mucho, pero poco a poco he logrado socializarme. Me captaron para la danza, el modelaje...” —comenta entusiasmado quien antes no tenía otro remedio que permanecer en casa sin ninguna opción.

RECREACIÓN CON SALUD
Después de ser operado del corazón Alberto Puig entendió mejor que la ocupación placentera, sana y provechosa del tiempo libre es siempre más útil cuando se tiene salud. Por eso, desde entonces, se consagra a la recreación física al menos tres días a la semana. Admite que la práctica de ejercicios es un importante medio terapéutico y profiláctico para mantenerse en forma, como decimos los cubanos.

Sostiene que es un buen ejemplo al que se han sumado no pocas personas de la llamada tercera edad. “Ninguno de nosotros abraza la creencia ya antigua de que los abuelos son seres legendarios, que solo sirven para transmitir experiencias”, apunta.

Ese es más o menos el espíritu que alimenta a los centenares de abuelos que en el municipio cabecera de Matanzas dedican parte de su tiempo a la recreación y a la práctica de ejercicios físicos. Yarenis Zambrana Amézaga, licenciada en Cultura Física y jefa del programa de atención al adulto mayor, significa que las actividades recreativas son de suma importancia a esta edad, pues durante el envejecimiento el ser humano sufre cambios físicos, psíquicos y sociales, razones por las que la práctica de las mismas resulta fundamental en aras de mantener y mejorar la salud y la sensación de bienestar, elevando así la calidad de vida.

Explica que el personal calificado del Combinado Deportivo René Fraga de esta provincia atiende a tres consejos populares donde están constituidos 12 círculos de abuelos. “Para su atención contamos con 10 profesores de Cultura Física. Nuestro objetivo es fomentar un estilo de vida saludable por medio de la recreación física”.

Considera que pese a que se realizan contactos en pleno con la naturaleza, viajes a la playa y al campismo, entre otras actividades, deben incrementarse las actividades recreativas principalmente los juegos de mesa, encaminadas a lograr una mayor integración, sociabilidad y autonomía en los adultos. Comenta que aún es insuficiente la disposición de los abuelos, hay poca disponibilidad de base material e insumos deportivos, y limitado el número de profesores especializados para cubrir la demanda recreativa a nivel de todas las circunscripciones.

La agrupación más numerosa de adultos mayores es el Círculo de Abuelos Amigos del Deporte y la Cultura, fundado hace 29 años en el parque René Fraga. Elsa Lázara Jiménez, licenciada en Cultura Física, lleva 18 años al frente del grupo. “Aquí las actividades recreativas son imprescindibles. Nada hay mejor para eliminar la obesidad, asma, hipertensión arterial y el incremento de la artrosis y la artritis que suelen aparecer a esta edad”.

Liduvina Variz Roldán, de 75 años de edad y presidenta del Círculo, tiene la certidumbre de que esta experiencia les ha traído alegría, salud, bienestar físico y espiritual: “Nos reunimos tres veces a la semana y realizamos ejercicios físicos al compás de la música con el fin de conseguir una total diversión. El instructor nos guía con respecto a los diversos movimientos corporales”.

Cuenta que los anima esa máxima de Martí: “Qué luz la que emana de un rostro de años”. “Esto nos ha llevado a la amistad íntima con muchas personas, con el tiempo hemos formado una especie de club para disfrutar de otras actividades como excursiones, visitas a museos y otros lugares de interés, fiestas y encuentros culturales e intercambios con círculos de abuelos de otras regiones”.

También en el Círculo de Abuelos Desembarco del Granma, de San Miguel del Padrón, la práctica del deporte constituye una de las formas de recreación explotada por los adultos mayores. María Galardi Arjona, monitora de deportes, comenta que aun cuando han tenido problemas con la estabilidad de la instructora, quien asiste una vez a la semana para explicar los ejercicios, ella se hace cargo de las rutinas los lunes, miércoles y viernes.

“Hacer ejercicios nos da la oportunidad de desarrollarnos dentro de la casa y la comunidad” —comenta. Para ilustrar cómo ha incidido en su salud el tiempo que lleva practicándolos, explica que ha podido reducir la dosis de su insulina y sus medicamentos para la diabetes.

Pero además los miembros de este círculo visitan sitios históricos de la ciudad: “Hemos ido a San Antonio de los Baños, al Rincón, al Museo del Humor, la Quintica, a la Casa de Polo Montañez, a Soroa, al Acuario Nacional. Tenemos previsto ir al Memorial José Martí. Todo es por cuenta propia, buscamos el transporte y nos organizamos”.

Próximamente un nuevo proyecto cultural será lanzado en este municipio, para suerte de los abuelos, y sus promotores son los miembros de Desembarco del Granma. Clases de guitarra, talleres de costura y una tertulia martiana, son algunas de las actividades que inaugurarán con la anuencia de las instituciones de la comunidad, que brindarán sus locales.

COHESIONAR INICIATIVAS Y FUERZAS
Para hacer frente al fenómeno del envejecimiento poblacional, se precisa cohesionar todas las fuerzas del país —MINCULT, el INDER, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión de Jóvenes Comunistas, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana…— en aras de brindar una recreación culta y útil.

Urge crear las condiciones y si es preciso reducir tarifas y ajustar horarios como bien propone Miriam Marañón, de la Universidad del Adulto Mayor: “Antes también habían tandas en los centros culturales, dígase cines y teatros, a las dos de la tarde. A los adultos les cuesta trasladarse hasta el centro de la ciudad, y se necesitan más propuestas desde la comunidad”.

No pueden estar ajenos a este asunto los medios de comunicación: “Hay espacios que se crean con mucha iniciativa pero carecen de una adecuada divulgación y se apagan”, comenta Amarilys Torrado.

Iván Hernández, director del policlínico José Jacinto Milanés, y el doctor Adolfo Valhuerdi, presidente de la filial provincial matancera de la Sección Cubana de Alzheimer de la Sociedad Cubana de Neurociencias de Cuba, coinciden en que el objetivo del envejecimiento activo es agrandar la expectativa y calidad de vida saludable, para todas las personas que están envejeciendo, inclusive las que son frágiles, incapacitadas físicamente, y que requieren cuidados de otros.

Están conscientes de que promover una vejez sana, no es tan solo asegurar la alimentación, servicios de salud, confort habitacional e higiene. Tanto o más importante, dice Valhuerdi, es una vida útil, productiva e independiente. La vida en sociedad evita la depresión y el aislamiento tan propio en estas edades, cuyos problemas más frecuentes no solo se deben al envejecimiento biológico, sino también a la inactividad.

Por medio de la recreación, dígase juego entre otras opciones, el adulto mayor tiene la posibilidad de romper con la rutina, reducir el estrés, integrarse socialmente, descubrir sus aptitudes, ejercitar sus habilidades, desarrollar su capacidad creadora, contrarrestar hábitos antisociales y nocivos para su salud física y mental.

De esta forma el longevo podrá salir del reposo absoluto en que lo sumieron los años, encarar esta etapa difícil, y llenarla con un arsenal de experiencias enriquecedoras propiciadas por la familia y la comunidad en que vive.

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Nébuc dijo:

1

14 de marzo de 2014

12:29:59


El envejecimiento es una cuota que nos va llegando día a día, conocemos sus cifras actuales y futuras hasta el 2050, entonces dónde están las medidas para incrementar la población joven?, qué se propone el Estado y sus instituciones?, qué estudio han hecho que incluya el consenso con la cuna natural que trae al mundo un nuevo ser humano?. Por espontaneidad o fervor femenino no se logrará elevar el índice poblacional y esto es lo más importante, los ancianos seguirán envejeciendo biológicamente años más y habrá quien logre alcanzar los 120, pero repito, eso no es lo impostergable del momento.

orlando dijo:

2

14 de marzo de 2014

15:30:22


Esa abuelita de la izquierda esta comprometida?

adela bolivar dijo:

3

17 de marzo de 2014

20:01:23


Son ideas geniales. Porque no se puede llegar a mayor para esperar la muerte

xiomara inerarity ariosa dijo:

4

18 de marzo de 2014

21:15:20


Trabajo de divulgaciòn necesario el de ustedes.Tengo experiencia en el trabajo del adulto mayor, (soy un adulto mayor, bastante mayor). En la Casa Central de las FAR tenia una tertulia donde participaban cìrculos de abuelos.Lo que el arte, la musica y la literatura pueden hacer por el ser humano es innojetable.Màs considero que esta atenciòn al aduto mayor debe reflejarse tambièn en la atenciòn diferenciada a su salud. Ahora vivo en Chile y participo de esta atenciòn en el consultorio (policlìnico). Tomè el correo de Ventura. Le escribirè y le darè detalles. Buen trabajo Xiomara

mara dijo:

5

20 de marzo de 2014

13:07:20


Pregunto proyectos como el del Conento de Belen , tenemos en otros territorios , pueden asistir abuelitos de otros municipios?????'El trabajo de los circulos de Abuelos se ha quedado en Ejercicios Ó Excursiones ...., las casas del abuelo deben crecer en los consejos populares, barrios , tenemos la FMC , CDR, ACRC , Medico de la Familia , Que pueden ayudar mucho.Los longevos aumentan en nuestra sociedad el intercambio, la recreacion , ejercitar habilidades en ocasiones perdidas,