ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Dos golpes emotivos llegando uno detrás de otro; primero la lectura del clásico de Primo Levi Si esto es un hombre (1947), escrito por el novelista y científico italiano inmediatamente después de salir del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, y luego la última entrega fílmica del maestro Andréi Konchalovski, titulada Paraíso (2016).

El libro de Levi es el testimonio de un joven italiano que pasa de la luz a las tinieblas (se gradúa de ingeniero químico, empieza a investigar en Milán, llega la invasión alemana,  se une a un grupo de la resistencia y, al caer prisionero, Auschwitz le permitirá conocer aplastamientos y horrores, y  también capacidades de resistencia frente al absurdo del exterminio.

El filme de Konchalovski será exhibido por la televisión y desde otra vertiente narrativa nos habla, igualmente, de una pérdida de identidad motivada por la sinrazón impuesta por los invasores germanos.

Tres personajes envueltos en un conflicto, cada uno de ellos sustentando un punto de vista diferente: un policía francés colaboracionista, una rusa aristócrata, que lucha en la Resistencia francesa–excepcional Yuliya Vysotskaya, premiada en varios festivales internacionales– y el de un oficial de las SS, proveniente por igual, de la aristocracia alemana. Hombre que sin renunciar a los buenos modales y excelsa educación viste el uniforme de oficial, convencido de la superioridad étnica y del destino dominador del que no cesa de hablar por radio su führer.

Enviado a supervisar la corrupción económica existente en los campos de concentración, el joven oficial se reencontrará con la rusa, ahora convertida en prisionera, un amor que en los dulces tiempos se le dio a la fuga y que pasará a convertirse en su criada, sustancias propias de cualquier melodrama a las que el director ruso le saca –conteniéndose en lo emotivo– muy buen provecho.     

Al tiempo que transcurre la historia localizada en Francia y Alemania, los tres personajes serán entrevistados por un «alguien» desconocido al que nunca se le ve. Entrevistas con una impronta de distanciamiento, filmadas en blanco y negro y en las que la sinceridad, y un cierto relativismo moral, salen a relucir de manera que el espectador se vea obligado a entrar de lleno en esas confesiones.

No es primera vez que se utiliza el recurso de las entrevistas, pero el director le impregna tal visualidad y complejidad dramática a las escenas que habrá que citarlo cada vez que se hable de esta práctica.

Los seguidores de la obra de Dostoievski «amantes de Dostoievski como el propio director Andréi Konchalovski» no perderán de vista cómo se respira en el filme los mundos interiores de aquel que  indagó como pocos en las complejidades y misterios de sus personajes.

Un filme nada efectista que viene a demostrar –como mismo lo hizo Primo Levi– que no hace falta mostrar el horror más extremo prevaleciente en los campos de concentración para comprender lo que fue el infierno.

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Janet dijo:

1

10 de noviembre de 2018

12:59:25


Gracias por su crónica que nos hace esperar un filme que una vez más recuerda una página terrible de la Historia Universal, que ojalá se mantenga así :como una historia sin posibilidades de repetirse. Saludossss