ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Si las perspectivas biometeorológicas se cumplen, en el próximo verano serán frecuentes los ciclos de días con calor intenso. Foto: Juvenal Balán

Entre el lunes y el miércoles, el país recibió la influencia de la tercera irrupción de aire muy frío de origen ártico registrada en la presente temporada invernal 2025-2026, suceso que trajo consigo una mayor frecuencia de días consecutivos con marcadas condiciones invernales durante enero y febrero, principalmente en las regiones occidental y central.

Sobre el tema, el doctor en Ciencias Geográficas Luis Lecha Estela, Investigador de Mérito y experto consultante del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, enfatizó que lo sucedido responde a la marcada inestabilidad observada en la circulación del Vórtice Polar Ártico (VPA), provocada, a su vez, por la ocurrencia de sucesivos e intensos eventos de calentamientos estratosféricos súbitos (CES).

Como resultado de esos últimos procesos, grandes cantidades de calor fueron transportados desde los trópicos hasta la estratosfera polar, sobrepasando la capacidad del VPA para lograr el equilibrio térmico del sistema.

Ello provocó deformaciones y rupturas en su circulación, factores responsables de las invasiones del aire polar hacia latitudes medias y bajas, que en diferentes momentos llegaron al sur de Estados Unidos, el Caribe occidental y Cuba, aseveró el científico.

«Si bien la mayoría de las alteraciones en la circulación del vórtice polar suceden a mediados o finales del invierno, la primera del actual tuvo lugar en noviembre, justo antes de comenzar la referida estación».

Vale señalar que el denominado vórtice polar es una zona donde el viento circula a gran velocidad en sentido antihorario, confinando en la estratosfera de ambos polos una importante masa de aire muy frío y seco, que se extiende entre los 15 y 50 kilómetros de altura sobre la superficie.

Para el caso particular de nuestro país, el presente invierno quedará inscrito en los anales de la meteorología cubana, al establecerse un récord nacional absoluto de temperatura mínima de cero grados Celsius, en la madrugada del pasado 3 de febrero en la estación meteorológica de Indio Hatuey, en Perico, Matanzas.

Así, por primera vez de manera oficial se registra en el país un valor similar al punto de congelación, algo que presuntamente quizá pudo suceder en inviernos notables de épocas pasadas, como los de 1800, reseñado por el sabio alemán Alejandro de Humboldt, y el de 1845, por Andrés Poey y Aguirre, precursor de la meteorología científica en Cuba.

Más allá de la nueva primacía de frío, hemos tenido varios ciclos alternos de días consecutivos con temperaturas mínimas inferiores a los diez grados Celsius, comportamiento que hizo recordar a quienes peinan canas, a las temporadas de 1969-1970, 1970-1971 y 1976-1977.

¿QUÉ NOS PUEDE DEPARAR EL VERANO?

Según plantea el doctor Lecha Estela en las perspectivas biometeorológicas para el venidero periodo estival, las anomalías observadas en el VPA y la mayor dinámica de los procesos extratropicales acaecidos durante la etapa invernal, deben influir sobre las condiciones climáticas en Cuba en los próximos meses.

«En principio, para el trimestre marzo-mayo se vislumbra una probable tendencia a la ocurrencia de precipitaciones por debajo de lo normal en el extremo más occidental del país, mientras que en el resto del territorio nacional deben comportarse dentro de lo habitual.

«Los modelos consultados sugieren un comienzo tardío del periodo húmedo (habitualmente empieza en la segunda quincena de mayo), y el posterior establecimiento en la etapa junio-agosto, de condiciones de sequía meteorológica y estrés hídrico, fundamentalmente en las provincias orientales y zonas septentrionales de nuestro archipiélago.

«Tal panorama se correspondería con la presencia de cambios en los patrones de la circulación atmosférica en la región, en particular el previsto aumento significativo de la influencia del anticiclón oceánico sobre todo el Caribe y Cuba.

«Esta situación repercute, también, en el desplazamiento de las trayectorias de las ondas tropicales más al sur de lo habitual y la llegada de nubes de Polvo del Sahara, factores que favorecen la disminución de las lluvias.

«De cumplirse lo enunciado, podemos sufrir en los meses veraniegos periodos prolongados de calor intenso, en primer lugar, en el oriente del país. Por tanto, de manera oportuna deben diseñarse las acciones destinadas a mitigar los efectos de las altas temperaturas en la población más vulnerable y propiciar su divulgación».

Las proyecciones del modelo del Centro Europeo de Pronósticos a Plazo Medio, citadas por el profesor Lecha, indican una probabilidad estimada del 50 % al 60 %, de que en el próximo verano se desarrolle un nuevo evento ENOS (el Niño/Oscilación del Sur) en el océano Pacífico.

Se trata de un complejo proceso de interacción océano-atmósfera, ca­racterizado por un calentamiento anómalo masivo de las aguas superficiales del mar en una amplia franja del Pacífico ecuatorial que, al debilitarse los vientos alisios, avanza de manera progresiva desde la porción central de ese océano hasta las costas de Sudamérica.

La combinación de los componentes oceanográfico y atmosférico que lo conforman provoca severos impactos en el clima mundial y Cuba no queda libre de su influencia.

Puntualizó el experto que, la presencia del ENOS tiende a debilitar la actividad de lluvias en el Caribe occidental y en nuestro país en la etapa estival, además de incentivar la probabilidad de tener ciclos más recurrentes de días con calor muy intenso.

En cuanto a los ciclones tropicales, si bien disminuye la probabilidad de formación de estos sistemas en la cuenca del Atlántico norte al incrementar la cizalladura vertical del viento en la tropósfera, de ningún modo elimina totalmente el riesgo de que podamos sufrir los embates de algún organismo ciclónico notable, enfatizó el doctor Luis Lecha.

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