ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Lo ocurrido en Santa Clara el domingo 28 de abril fue una tormenta local severa acompañada de fuertes vientos, caída de granizos y descargas eléctricas, y no un tornado como suponían algunos. Foto: Tomada de Facebook

La caída de granizos en varias localidades de las regiones occidental y central afectadas por el brote de tiempo severo del último domingo (en el aeropuerto Abel Santamaría, de Villa Clara, alcanzaron el tamaño de una moneda de 20 centavos), deviene ocasión propicia para abordar algunas aristas de tan llamativo suceso.

Como planteó el fallecido meteorólogo cubano Arnaldo Alfonso en su libro Climatología de las tormentas locales severas en Cuba. Cronología, las granizadas constituyen uno de los fenómenos que definen la ocurrencia de un evento de ese tipo, junto a la presencia de tornados, vientos lineales fuertes y trombas marinas.

En el caso particular de Cuba pueden aparecer en cualquier época del año asociadas a condiciones de gran inestabilidad atmosférica generadoras de tormentas eléctricas intensas, pero la mayor incidencia tiene lugar de marzo a septiembre. De acuerdo con lo expresado por el profesor Alfonso en la mencionada publicación, los picos de máxima actividad se localizan en mayo y julio.

Si bien los distintos reportes de granizos notificados por el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología el pasado 28 de abril asombraron a no pocas personas, es oportuno recordar que en épocas anteriores se han registrado en nuestro país granizadas de significativa magnitud, algunas de ellas causantes de daños materiales considerables.

NEVADA PARECE, GRANIZO ES

Una de las más relevantes tuvo lugar el 11 de mayo de 1913, al oeste del poblado de Placetas. De acuerdo con los testimonios aparecidos en el periódico El Mundo, alrededor de las tres de la tarde los residentes en los caseríos de Falcón, Oliver y Caicaje, en la zona conocida por Los Jagüeyes, fueron sorprendidos por una violenta tormenta eléctrica.

Tras el comienzo de un torrencial aguacero acompañado de vientos fuertes, se produjo una impresionante granizada que en pocos minutos formó una capa de «media vara de altura» (así lo reseñó el citado diario en la edición del 14 de mayo) sobre un terreno llano de unas cinco caballerías.

La mayoría de las aves de corral y otras en pleno vuelo perecieron al ser golpeadas de manera directa por los fragmentos de granizo, mientras el ganado vacuno, equino y porcino sufrió severas lesiones.

El efecto combinado de la lluvia, el viento y el granizo averió buena parte de los bohíos de la zona (en uno de los caseríos solo quedaron tres viviendas en pie), derribó 18 casas de tabaco y causó la pérdida casi total de los cultivos, no pocos de ellos destrozados por los pedriscos, que de acuerdo con los testimonios de los habitantes del lugar, sobrepasaron los cinco centímetros de diámetro.

Para tener una idea más precisa de lo sucedido, baste añadir que en un momento determinado el arroyo Los Jagüeyes quedó cubierto de hielo en su totalidad. Cuando el granizo comenzó a derretirse, los atónitos vecinos pudieron ver cómo pequeños «témpanos» se desplazaban arrastrados por la corriente de agua, en una escena completamente insólita en el campo cubano.

Dicho suceso dio lugar a que se especulara si lo ocurrido se trató de una nevada. Solo la intervención convincente de un notable meteorólogo de Santa Clara, nombrado Julio Jover, deshizo las fantasías tejidas alrededor de aquella tormenta y demostró que había sido una fuerte granizada.

OTROS EVENTOS

Otros eventos notables de caída de granizos acaecieron el 17 de agosto de 1982, en la comunidad Las 21, en la provincia de Ciego de Ávila (los pedazos mayores tenían un tamaño superior a los ocho centímetros), y el 5 de agosto de 1986, en Playa Girón, que duró alrededor de 40 minutos.

También figuran en la relación las registradas en Las Tunas el 29 de marzo de 1963 (más de 20  personas quedaron lesionadas y en algunos puntos de la ciudad la capa de hielo se elevó hasta 80 centímetros), y la del 10 de mayo de 1999, en la localidad de El Sigual, donde tres días después todavía quedaban vestigios del hielo.

Resulta curioso mencionar que la primera referencia conocida sobre la presencia de ese fenómeno en la mayor de las Antillas data del 8 de marzo de 1784 y tuvo lugar en La Habana, fecha en la que igualmente parece haber ocurrido el primer tornado reportado en el país.

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Blanquita dijo:

1

4 de mayo de 2019

15:13:15


Todo mi respeto hacia el profesor Peláez por su constancia en el tratamiento de temas científicos, en particular los vinculados a la meteorología. Muy merecida la cita al doctor Arnaldo Alfonso, eminente meteorólogo matancero, fallecido a causa de un terrible accidente de tránsito, era aún joven y todavía tenía mucho que aportar al conocimiento de esta disciplina en Cuba cuando se nos fue

Nory dijo:

2

4 de mayo de 2019

21:50:33


Le doy cien puntos al artículo, ameno, instructivo y superinteresante

Pedro Santiago dijo:

3

5 de mayo de 2019

07:11:58


El trabajo sale en un momento oportuno, pues estamos en una etapa del año donde son frecuentes las granizadas, además de la sucedida en Santa Clara, esta pasada semana hubo reportes de al menos otras seis en varios lugares del país

Carlos Alberto dijo:

4

5 de mayo de 2019

22:22:07


Un tema bien potable que incita a leer, soy aficionado a los fenómenos meteorológicos y agradezco que se hable de ellos en los medios de prensa

Morin dijo:

5

6 de mayo de 2019

08:12:55


Recuerdo cuando era niño la fuerte granizada de 1963 en Las Tunas, en mi mente infantil pensé que era nieve, gracias por la mención a ese episodio sobre el cual le hablo a mis dos nietos pequeños