ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Sergio Rodríguez Morales. Foto: del autor

SANTO DOMINGO, Villa Clara.–Pudo haber sido un excelente médico, mas el compromiso con Fidel lo llevó, siendo aún un muchacho, a optar por la carrera de agronomía, de lo cual no se arrepiente.

Conversador nato, este guajiro oriundo del poblado espirituano de Guayos, que transpira inteligencia y humildad, confiesa que el día que no pueda hacer ciencia será aquel en que ya no esté físicamente sobre la tierra.

Su régimen de trabajo resulta muy estricto. Antes de que salga el sol, ya Sergio está en su oficina, para leer la información científica más novedosa y proyectar las ideas del día. Luego realiza los trabajos más operativos, casi siempre en el campo o junto a algún productor o colega que demanda de su ayuda. Así, en ese día a día, ha ido forjándose la aureola de simpatía que lo rodea, avalada por el prestigio emanado del conocimiento y la nobleza que lo caracteriza.

Con el objetivo de conocer un poco más acerca de su vida, Granma se acercó al hombre, al ser humano que hay detrás de uno de los científicos más reconocidos en Cuba en los últimos años.

–¿Cómo llega al mundo de la ciencia?

–Al concluir la Campaña de Alfabetización fui beneficiado por el plan de becas de la Revolución. Por él realicé el preuniversitario en Tarará, La Habana. Estando allí, Fidel hizo dos llamados, uno para formarnos como médicos y otro para que nos incorporáramos a las carreras agropecuarias.

«Tal vez por mi origen campesino, opté por esta última y matriculé agronomía en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Al graduarme, como era amante de la genética, me propusieron venir a trabajar para el Centro de Mejoramiento de Semillas Agámicas (Cemsa), institución que dio origen al actual Instituto Nacional de Investigaciones en Viandas Tropicales (Inivit). Era noviembre de 1972 y hasta los días de hoy no he tenido otro centro de trabajo».

¿Cuál considera su primer logro científico de valor?

–Siempre me incliné por el cultivo de la yuca y el primer logro de importancia estuvo vinculado a esa planta, y fue la obtención de un nuevo clon de yuca; además de plantearse por primera vez una estrategia varietal para tener esa vianda todo el año, a partir de una combinación de clones precoces, de ciclo medio y tardíos.

–¿Y el resultado que más quiere?

–Sencillo. El propio Inivit. Sin él mi vida no tendría sentido. A partir de ese centro es que he llegado a ser todo lo que soy.

Disfruto mucho cada logro personal o del colectivo, y te confieso que me resulta muy difícil diferenciar entre mis resultados y los de mis colegas. Siempre que hay una nueva inventiva de cualquier compañero yo la siento como mía.

–Hablando de resultados, ¿cuáles son las últimas novedades del Inivit?

–Hay dos inventivas que por su importancia merecieron el Premio Nacional de Innovación Tecnológica a partir de la Generalización del pepino (Cucumissativus L.) Inivit P–2007 en Cuba, y el otro, el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba por el trabajo Caracterización de la variabilidad genética e identificación de marcadores moleculares asociados al porcentaje de materia seca en accesiones cubanas de yuca (Manihotesculenta Crantz).

–¿En qué nuevos proyectos anda la institución?

–Los más recientes aportes están vinculados al propósito de obtener y generalizar nuevos cultivares de raíces, rizomas, tubérculos, plátanos y hortalizas, entre los que se destacan nuevas variedades de boniato, yuca y malanga con un potencial productivo que supera a los clones comerciales actuales.

«Los diferentes clones de boniato logrados se destacan por su adaptabilidad a las condiciones de sequía, lo que constituye una fortaleza para mitigar el impacto del cambio climático. En el caso de la yuca Inivit Y 93-4 e Inivit Y 2013 han contribuido a ampliar la estructura varietal en este cultivo y su potencial productivo.

«Esto resulta alentador porque esta vianda, por su alto rendimiento, entre 12 y 15 toneladas por hectárea, puede servir también como alimento animal, con preferencia para la comida de los cerdos.

«Asimismo tenemos un nuevo clon de plátano burro Inivit PB-2012 que supera, por su rendimiento y tamaño, al actual Burro Cemsa. Otra de las novedades del Inivit es la nueva variedad de malanga del género Xanthosoma, conocida igualmente como malanga de guagüí, la cual posibilita que, además de poder comerse el tubérculo, en el caso del clon Inivit MX 2008, también sea posible consumir el cormo, de excelente calidad culinaria, siendo esta la primera variedad de este género reportada en Cuba con estas características».

¿Qué falta para que estos resultados lleguen con mayor celeridad al surco?

–Tal vez algunos discrepen conmigo, pero debemos reconocer que para que la ciencia tenga mayores efectos en la agricultura hay que lograr un mayor vínculo con los productores, ir nosotros más a donde están los que trabajan la tierra, y también que ellos vengan con más frecuencia a las instituciones científicas. Todo eso se llama extensionismo, y aunque se han dado grandes pasos de avances en los últimos años, aún estamos lejos de lograr lo que queremos.

–En ese sentido, ¿cree que la ciencia está en deuda con Fidel?

–Con él siempre estaremos en deuda. Todo lo alcanzado por la ciencia cubana lleva su sello. En el caso del Inivit, Fidel diseñó todas las estrategias para que ese centro pudiera mostrar los modestos resultados que tiene hoy. Sin su genio, nada hubiésemos sido; mas creo que sí, para preservar su legado debemos continuar laborando en la materialización de sus sueños.

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Marcelino dijo:

1

29 de julio de 2017

15:47:56


Debiéramos dar a conocer más de todo lo que ha hecho y hace el INIVIT, y aprovechar más sus resultados. Es suficiente como para estar agradecidos de su dedicación a la solución de la alimentación de todos, en particular del compañero Sergio.

Rodolfo Faloh dijo:

2

29 de julio de 2017

23:56:09


Felicidades a este creativo e incansable científico y directivo. Adelante!

Orlando dijo:

3

21 de agosto de 2017

12:14:19


Quisiera que este comentario se le hiciera llegar al, además, al entrevistado, compañero Sergio Rodríguez Morales, pues me interesaría intercambiar algunas opiniones con él. Conocemos de todas las dificultades económicas existentes en nuestro país, pero para que la agricultura avance, el estado tiene que inyectarle más persupuesto, más proyectos regionales. Por ejemplo, estamos atravezando períodos de larga sequía, que entre otros renglones afecta la agricultura y me pregunto ?Por qué no realizar, en la medida de las posibilidades, en distintas fincas, pozos profundos y venderle a los campesinos turbinas sumergibles?, eso sería una gran alternativa. Recuperar la capacidad productiva de las biofábricas existentes en el país para que los campesinos puedan comprar esas variedades novedosas de viandas y hortalizas. Aumentar la producción de mantas para el cultivo de hortalizas tapadas. Son muchas las estrategias que la dirección de nuestro país pudiera tomar y los resultados pudieran verse a mediano plazo.