ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El doctor Roberto González de Zayas, director del CIEC, señala una de las partes de laguna Larga, en cayo Coco, sometida a un proceso de rehabilitación. Foto: del autor

CAYO COCO, Ciego de Ávila.—El regreso del pelícano Pancho a la Bahía de Perros, la zambullida y el vuelo con la bolsa llena de peces, es el signo más visible del cambio en ese ecosistema de los cayos del norte avileño, donde más de 7 000 habitaciones abren sus puertas al turismo nacional e internacional, con las afectaciones mínimas posibles al me­dioambiente.

Y uno de los protagonistas principales de cuanto allí sucede es el Centro de In­ves­ti­gaciones de Ecosistemas Costeros (CIEC) de Ca­yo Coco, la primera instalación científica construida en los cayos de Cuba y que el próximo 28 de noviembre cumple 25 años de creada, con más de 70 proyectos de gran impacto en el cuidado de los ecosistemas, a los que se suman otros de relevancia para la provincia y el país.

Entre los de mayor prominencia está Pro­tección de la Biodiversidad y De­sarrollo Sos­tenible en el Ecosistema Sa­bana Ca­magüey, uno de los primeros trabajos de envergadura, el cual comenzó en 1994 y concluyó hace unos dos años con la última fase, que contempló la conservación de los ecosistemas naturales y agroproductivos en los sectores agropecuarios, forestal, pesca y turismo.

A partir de su creación, el CIEC funge como el vigía perenne de ese archipiélago, uno de los más estudiados en el país, con alto grado de preservación de la flora y la fauna.

De conjunto con expertos e investigadores de más de 60 instituciones cubanas, ha desplegado acciones de gran valía para proteger esa porción del norte de la plataforma insular, que se extiende a lo largo de 465 kilómetros, desde Punta Maternillo, en Nuevitas, provincia de Camagüey, hasta la península de Hi­cacos, en Matanzas.

Estudios realizados y oportunas llamadas de atención a empresas y organismos involucrados en la creación de la infraestructura y desarrollo turísticos, impidieron males mayores, sobre todo cuando se iniciaron las labores en el pedraplén Turiguanó-Cayo Coco, primer vial sobre el mar construido en Cuba.

Casi desde que esa carretera prácticamente dividió en dos la bahía, surgió el plan de manejo del ecosistema, con un constante monitoreo que permite conocer y determinar qué hacer para evitar la elevación de los valores de salinidad, las altas temperaturas del agua, la destrucción de los manglares, los pastos marinos y las colonias coralinas, que sufrieron diversas afectaciones en aquel momento y hoy han vuelto a sus condiciones naturales.

La máster en Biología Marina Leslie Her­nández Fernández, quien se desempeña co­mo subdirectora científica y trabaja en el CIEC desde hace 15 años, explica que la efectiva simbiosis de experiencia y talento joven permitió realizar con éxito importantes tareas, entre las que se encuentran la elaboración del Atlas Marino del Caribe, investigaciones sobre Riesgos en Ciego de Ávila asociados a fenómenos meteorológicos, Presencia aborigen en el litoral norte de Ciego de Ávila y Camagüey, Variabilidad espacio-temporal de la actividad de huracanes, Estudio poblacional de las especies de aves amenazadas presentes en el ar­chipiélago Sabana Camagüey, Gestión de los recursos naturales del parque Jardines de la Reina, además de importantes estudios so­bre la erosión de las playas.

Sobre este último tópico el doctor Roberto González de Zayas, director de la institución, anunció que para el segundo semestre del presente año, en correspondencia con el Pro­grama Nacional de Recuperación y Man­te­nimiento de Playas, comenzarán los vertimientos de arena en los balnearios El paso (cayo Guillermo), y Flamenco y Playa Larga, en cayo Coco, para continuar en el sector de Las Coloradas en el 2017.

“Con esas acciones se beneficiarán más de 7 000 metros de playas, con un volumen superior a los 855 000 metros cúbicos de arena, labores que favorecerán las condiciones físicas de esos balnearios y permitirán elevar la calidad del producto turístico en el destino Jar­dines del Rey”.
Refirió, además, que extraerán la arena de las zonas de préstamo La Jaula y Felipe, ubicadas en la plataforma submarina del norte de los islotes Guillermo y Coco.

Por fortuna, la mayor parte del ar­chipiélago Sabana Camagüey muestra alto grado de conservación con la disminución de los vertimientos industriales a las bahías interiores de esa zona geográfica, provenientes de empresas y de los centrales azucareros cercanos a la costa de la isla grande, que, por carambola, redujeron las cargas contaminantes por el redimensionamiento de la industria azucarera hace casi una década.

No por gusto los especialistas en manejo am­biental, tanto del Instituto Nacional de Re­cursos Hidráulicos (INRH), como del Mi­nisterio de Ciencia, Tecnología y Medio Am­biente (Citma) y otras instituciones vinculadas con la protección, han coincidido en señalar que el propósito principal es disminuir al mínimo los riesgos de sobreexplotación de una extensa área que abarca los cayos del norte de Villa Clara, Ciego de Ávila y Ca­magüey, donde en el futuro habrá miles de habitaciones, y todo el mundo sabe que de no tomarse medidas atinadas y oportunas, el área pudiera sufrir perjuicios ambientales de consideración.
Para Raúl Gómez Fernández, como para otros investigadores avileños, el CIEC fue su mejor escuela. “Las primeras investigaciones las realizamos en los inicios de la década de los 90 —comenta— y tuvimos que vencer muchas dificultades, como la falta de electricidad durante varias horas al día, y también porque el personal científico se veía obligado a trabajar en una sola computadora, pero ello obligó a planificarnos mejor para lograr los resultados”.

Y por “lograr resultados” entiéndase también los proyectos actuales, como Lagunas costeras del archipiélago Sabana-Camagüey, Elaboración de pronósticos energéticos a corto plazo con alta resolución para parques eólicos, Cambio climático en el ecosistema golfo de Ana María, Gestión y manejo del patrimonio arqueológico Los Buchillones, y Paleotem­pes­tología en el Caribe: variabilidad espacio-temporal de la actividad de huracanes usando la técnica de Proxy data.

Sobre este último proyecto, uno de los más novedosos, el licenciado Felipe Matos Pupo, coordinador de la investigación, explica que se pretende demostrar que en el pasado también hubo eventos de igual o mayor magnitud a los del presente. Asimismo los resultados de las investigaciones se incorporarán a los actuales estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgos del cambio climático”, asegura.

La institución también desarrolla hoy im­portantes investigaciones y servicios científicos-técnicos en diferentes regiones del país dentro del Sistema Nacional de Áreas Pro­te­gidas, de conjunto con los institutos de Ocea­no­logía, de Ecología y Sistemática, y el de Geo­grafía Tropical.

Sin margen a la duda, a lo largo de cinco lustros el CIEC se ha convertido en una de las principales instituciones cubanas con gran protagonismo en esta especie de cruzada por el mejoramiento ambiental, de inestimable valor para que mañana se hable más de la preservación del medioambiente que de quienes contribuyen a contaminarlo.

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Mónica Piazza dijo:

1

18 de agosto de 2016

00:28:10


Como siempre,Cuba dando el ejemplo en la labor de protección del medio ambiente.He tenido el placer y la dicha de visitarlos ,cuatro veces y puedo dar fe ,de ello. Felicitaciones y mi cariño de siempre!