Desde que se cambiaron las tarjetas de combustible para CUP, aparecieron varios inconvenientes. No se admite la operación de rellenar; el comprobante que emite el garaje rebaja dinero y no litros, como era antes. No se sabe cuánto queda, lo que obliga al cliente a estar haciendo cuentas constantemente.
Otra odisea pasa cuando la bomba, después de marcar, no despacha: no se le puede volver a despachar, tiene que ver a la administración (si está ahí en ese momento), si no, regresar al día siguiente para que se le acredite lo sucedido; debe ir a Fincimex de nuevo y hacer la correspondiente cola, para que le repongan el combustible, un trámite que puede demorar de cinco a ocho días. Esto me sucedió en los garajes Acapulco y en 25 y G.
Nuestro país cuenta con mucho personal calificado, capaz de resolver estos inconvenientes. Espero, modestamente, que estos puedan resolverse. Pensemos como país.
Tomás D. Pérez Chirino,
calle 27, No. 1009 (bajos),
e/ 8 y 10, Plaza de la
Revolución, La Habana.



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Cubana 100% dijo:
1
1 de marzo de 2021
15:15:15
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