Mi nombre es Ingrid Méndez Oliva, tengo 35 años y fui paciente de la consulta de infertilidad del hospital Ramón González Coro durante siete años. He decidido sentarme a escribir estas líneas en vistas de que próximamente estaremos celebrando el Día de las madres, día en el cual, gracias al equipo de médicos de la consulta de Reproducción asistida de dicho hospital, puedo escuchar la palabra «mamá» de los labios de mi hijo, un bebé hermoso y saludable fruto de una fertilización in vitro.
Por tales motivos quiero agradecer a todos aquellos que hicieron mi sueño realidad, así como el de otras tantas mujeres como yo. La vida no me va a alcanzar para agradecerles todo lo que hicieron por mí, una paciente común y corriente que un día llegó en busca de ayuda y le fue brindada sin pedir nada a cambio.
Mi querido doctor Miguel Aguilar, el médico estrella que planea y ejecuta la fertilización in vitro, eres un ejemplo a seguir, gracias por tu profesionalidad, sinceridad, paciencia y tolerancia.
Mi estimada Marjorie Cuenca, enfermera de esta consulta, fuiste una mano amiga. No olvidaré jamás cuando estuve a punto de desistir y tú y el doctor Miguel se vistieron de sicólogos, dándome fuerzas para continuar.
Cómo olvidar a una de las personas que constituye una pieza clave en este engranaje, Caridad Yáñez, la bióloga, quien entre otras funciones se encarga de cuidar con la mayor precisión los embriones antes de ser implantados.
A mi querida Isabel Suárez, Isa, otra de las enfermeras de la consulta, de quien nunca escuchamos un «no», siempre atenta y dispuesta a ayudar en lo que fuera necesario.
A Richard Costa, el anestesista, quien con su agradable y jaranera forma de ser hacía menos estresante el momento. Y por último a la técnica de laboratorio Lireidis Laurenci, siempre cordial, justa y diuspuesta.
A todos ustedes gracias mil por la labor tan abnegada, sacrificada y bella que realizan a diario. Gracias por devolverle la esperanza a todas aquellas parejas que por un motivo u otro no logran concebir. Pero en especial, gracias por permitirme hoy ser la mamá más feliz del mundo.
Ingrid Méndez Oliva,
Piñera 415, entre Mariano y Clavel, Cerro, La Habana.



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Mara Yamila González Julián dijo:
6
31 de mayo de 2019
12:00:19
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