En la primera semana de octubre (esta carta tiene fecha 15 de ese mes de 2018) era el primero y único de la cola en una de las entradas de Coppelia. Eran las 11:00 a.m., y la tablilla anunciaba siete sabores. «Sí, hay helado», me dijo el custodio, quien además me sugirió que buscará otra puerta, pues él había pasado toda la cola hacía solo minutos. Le comenté que esperaría, pero decidió dejarme entrar enseguida. Luego le vi retirando la valla de seguridad del lugar y alentando a tres personas que salieran rápido, que no había nadie, lo hicieron con una carretilla cargada de tinas de helado. La dependiente al despacharme me dijo: «me quedan tres sabores». Días después regresé al mismo lugar y había una pequeña cola y del mismo sitio (un pasillo interno) salió un sujeto con dos jabas llenas de tinas. Mi esperanza era encontrar un agente del orden para enfrentar aquella situación, pero no ocurrió. ¿Acaso las autoridades de ese centro desconocen sus lugares vulnerables? ¿En ese pasillo hay un almacén de helados o una guarida de rufianes?
Alexis Mirabal Rivera,
Ave. 91, No. 13006, e/ 130 y 132, El Palmar, Marianao, La Habana.



COMENTAR
Yudi dijo:
1
26 de febrero de 2019
08:31:19
resplandor dijo:
2
26 de febrero de 2019
14:26:29
Juanel@R dijo:
3
28 de febrero de 2019
04:50:59
Responder comentario