(…) El 25 de noviembre de 2018 fui al restaurante La Catalana en el bulevar de Manzanillo, provincia de Granma, para comprar el almuerzo mío y de mi mamá de 99 años, antojada de comer guisado de garbanzo. Este establecimiento (…) mantiene un escalón de 30 centímetros en el acceso al mismo, por lo que no puedo entrar con mi silla de ruedas. Llamé a la empleada y me comunicó que no podía venderme la comida por estar prohibido por el administrador, pero de una forma inadecuada, ya que al insistir en que mi deseo era entrar y sentarme como todos los demás clientes, me dijo que ese no era su problema (…). Le pedí que llamara al administrador y dijo que no estaba (…). ¿Se puede pasar por alto tamaña injusticia?
Rubén Pérez Armas,
Loynaz 219, entre Sol y Loma, Manzanillo, Granma.



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Jose dijo:
1
15 de febrero de 2019
08:41:14
loriet dijo:
2
15 de febrero de 2019
11:47:44
KPA dijo:
3
20 de febrero de 2019
14:37:56
jese dijo:
4
22 de febrero de 2019
08:43:19
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