Hace un año que la calle donde vivo fue rota a todo lo ancho y largo de ella, incluyendo aceras y contenes con el objetivo de poner bajo tierra unos tubos para el saneamiento de la bahía. Han pasado tres meses de que se enterraron esos tubos, pero la calle sigue con la tierra que le echaron para tapar los inmensos huecos abiertos, pero sin asfaltar. Cuando llueve, quedamos prácticamente incomunicados a no ser que nos sumerjamos en el fango para poder entrar o salir de nuestras casas.
Cuando eso sucede, estamos en esas condiciones por varios días, hasta que la tierra se seca. Sin embargo, eso no es un alivio porque entonces el polvo empieza a hacer de las suyas. Ya la situación es del conocimiento del Poder Popular de San Miguel del Padrón.
Lázaro Gutiérrez Chang,
Castillo 215, entre 4ta. y 5ta., San Miguel del Padrón, La Habana.



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