Amanecer (es alborada, alba, aurora)… para nada puede parecerse al oscuro y tenebroso capitalismo. Es muy importante que esta nueva generación de cubanos, y los de otras anteriores que aún son contemporáneas, nunca se dejen llevar o arrastrar hacia el capitalismo de nuevo como sistema en nuestro país creyendo que todo sería mejor.
Cuando triunfó la Revolución Cubana, amaneció para las grandes mayorías de nuestro pueblo. Yo entre ellos. ¿Por qué volver atrás?
Hoy, esas grandes mayorías están conformadas por técnicos, obreros calificados, profesionales, incluidos muchos, pero muchos, especialistas de alto nivel científico que, en su generalidad, provienen de aquellas familias pobres (recordemos que los niños pródigos de los ricos, para desgracia de ellos, a la mayoría los enviaron a EE.UU. sus propios padres cuando la Operación Peter Pan) o sencillamente abandonaron el país más tarde. No es que eran los niños más inteligentes, es, que eran los únicos que tenían la posibilidad de mostrar su intelecto. A la gran mayoría de los cubanos la Revolución les dio su amanecer. Dejamos de ser limpiabotas (aunque hoy no constituye una deshonra y muchos o la mayoría que han escogido ese noble trabajo, ganan más que un técnico), en aquellos tiempos éramos parias, al igual que los vendedores callejeros, los jornaleros, los obreros de línea en cualquier fábrica de azúcar, etc. Los negros y las mujeres eran aún más dramáticamente discriminados. Se imaginan que en pueblos de Cuba como en Yaguajay, (se usaba y se usa aún la calle real para los paseos dominicales o diarios); los negros tenían una acera y los blancos otra. ¿Puede haber una mayor muestra discriminatoria?
Las generaciones actuales han recibido una Cuba hecha pero, hecha a golpe de sangre, sudor, lágrimas, valor, resistencia; a costa de muchos muertos. La gente de esta época no ha tenido que preguntarse cómo es que llegó o puede llegar, a ser médico o ingeniero, algunos no saben por qué van a las clínicas dentales y hospitales de manera gratuita. Tampoco por qué ya no hay entierros de bebés en pequeños ataúdes blancos, que yo vi pasar frente a mi casa, muchas veces cada año en mi niñez. Al menos cinco hermanitos míos murieron al nacer (bellos muchachitos) porque mis padres, semianalfabetos, no sabían que padecían del “factor” y como nacíamos en manos de comadronas ¿Qué más podrían hacer aquellas buenas viejitas?
En los ingenios azucareros había trabajadores fijos pero había muchos llamados “tigres”, que estaban esperando en la puerta para que alguien se accidentara dentro de la fábrica y poder, al menos, tener trabajo dos días.
Cuantas cosas tristes se han perdido del paisaje social cubano que ya las personas contemporáneas no pueden conocer o recordar (aunque los hay que con la edad de aquellos tiempos, ahora no quieren recordar). Otros, ni tienen idea de que el capitalismo cubano, en este país sin minerales, sin los recursos naturales que no sean el hombre y la mujer, instruidos y cultos, que se han creado con la Revolución, sería de los más pobres de la tierra. El capitalismo cubano sería como el de Haití o como el de tantas islitas pobres que existen en este mundo. Para nada crea nadie que, en una Cuba de vuelta al capitalismo, con la presencia de los antiguos dueños, con los antiguos ricos, podrá ganar el más mínimo salario que gana un obrero norteamericano (y aun así, allí no pueden esconder que más de 35 millones de seres viven en la pobreza dentro del país más rico del planeta). ¿Hay “democracia” para ellos? Podrán senadores y congresistas millonarios pensar cómo y para los pobres.
Los gobernantes norteamericanos, deben y pueden negociar con Cuba, sin exigencias y sin querer que se viva en el sistema que ellos viven. Deben tener en mente el refrán de mi abuela: “Nadie se meta a mandar en casa de nadie”. Están ahora tratando de preparar “cuadros jóvenes” para buscar la democracia en Cuba…Y si Cuba propusiera crear una escuela internacional de cuadros revolucionarios para abrirles los ojos a muchos hombres y mujeres jóvenes norteamericanos que llevan al líder por dentro… Bien podría llevarse a esa nación a un gran país socialista con la enorme base industrial y económica con que cuenta ¡Qué maravilla! ¿Qué dirían ellos entonces?
Ahora, miro desde mi mesa de computadora la TV y entonces hago a los más ciegos las últimas preguntas: ¿Recuerdan o conocen que en la Cuba capitalista había pueblos enteros en donde no se conocía la TV, ni se tomaba agua fría de refrigerador y para más dolor no se conocía la luz eléctrica? Los nuevos anexionistas, (que por suerte no son más que una pequeñísima minoría), deben poner su mente a prevenir cuántos padres, luego de los primeros diez años de capitalismo en Cuba, podrían darse el lujo de tener una familia de graduados y profesionales como la que yo, un limpiabotas de Jarahueca, devenido en arqueólogo, escritor y profesor, gracias a la Revolución, disfruto.
Señores, analicen muy bien el llamado de Fidel y no se dejen “coger el dedo con la puerta”. Seremos amigos, con respeto, hasta la muerte; hermanos, hasta darnos la sangre, pero cada uno en su casa y a la manera de sus formas, a pesar de las “buenas intenciones de Obama”. Así, sí se pueden tener muy buenas relaciones y nada habría que regalarnos. Con quitar “el bloqueo” económico y comercial y darle a Cuba los derechos que a otros países en desarrollo, tendríamos para mostrar a todos las bondades de nuestra justa sociedad.
Como de costumbre Fidel sigue vaticinando a tiempo, el porvenir. Ya fue al futuro que algunos desean y ha venido para contarlo…
José E. Chirino Camacho.
Calle Marrero, Edif.10 apartamento 15,
Yaguajay. Sancti Spíritus



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Médico Económico dijo:
6
30 de abril de 2016
16:10:25
Irai Respondió:
11 de mayo de 2016
13:54:43
El Gato dijo:
7
6 de mayo de 2016
09:19:23
Irai dijo:
8
11 de mayo de 2016
13:54:43
pbruzon Respondió:
11 de mayo de 2016
14:42:53
pbruzon dijo:
9
11 de mayo de 2016
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