Soy residente en la zona del Aguacate, Cienaguilla, municipio de Campechuela de la provincia de Granma, y miembro de la CCS Fortalecida Camilo Cienfuegos Gorriarán, en la cual me desarrollo como ganadero. Me dirijo a ustedes en aras de obtener una respuesta a mi situación, la cual catalogo como una problemática que está afectando la economía del país y a nuestro pueblo en general.
El viernes 28 de agosto del 2015 me dirigí de conjunto con el representante de dicha CCS al establecimiento cárnico de Niquero para realizar la venta de siete toros de ceba y un buey, todos en la categoría de primera calidad. Al personarnos en el lugar nos indicaron entrar los mismos; ya dentro nos exponen que la pesa estaba rota, explicándonos que se debían dejar los animales para pesarlos el lunes próximo (día 31). Les dije que se podía solucionar midiéndolas por la cinta, en valoración, aunque yo perdiera unas libras y no quisieron. Posteriormente quise llevarme las reses de vuelta, a lo cual se negaron, poniéndome el pretexto que de ser sacadas de allí se efectuaría el decomiso de ellas por parte de las autoridades. No tuve más que acatar las leyes y retirarnos hasta nuevo aviso.
Llamo por teléfono el lunes 31 y todavía el problema de la pesa no se había resuelto. El martes primero de septiembre vuelvo a llamar y me dicen que ya está arreglada la pesa; sin perder tiempo nos presentamos en el lugar. Pero cuál fue mi asombro al llegar allí: ya mis animales no se parecían absolutamente en nada a los que yo había llevado, pues los habían tenido cinco días en una corraleta encerrados al sol y sereno sin comer ni tomar agua siquiera, no murieron porque yo los había dejado en buenas condiciones; hicieron su pesaje y de 3 640 kg que tenían todos en general cuando yo los llevé, habían bajado a 2 445 kg, perdieron 1 195 kg.
Me los valoraron de 1ra. a 4ta. categoría seis de ellos, y dos para industria; no estuve de acuerdo con esto y dije que me quejaría, a lo cual respondió el jefe de planta, “si quieres ve a ver al ministro que aquí mandamos nosotros”, me indigné mucho más y dicho funcionario respondió nuevamente, “mírenle bien la cara para cuando vuelva a venir retirarle los animales”. Aquí no termina todo, pues allí se encontraba una funcionaria de una cooperativa de Pilón, que realizaría la misma gestión de venta. Esta compañera se pesó en la balanza antes de comprobar su mercancía y se verificó que este instrumento estaba alterado o sea que en la misma también me estaban robando, situación que no era desconocida pues el instrumento recién se había reparado.
Me pregunto ¿por qué están sucediendo estas atrocidades?, ya que tengo entendido que no ha sucedido solamente con mi persona. Por mi parte necesito una respuesta, puesto que soy campesino y en reiteradas ocasiones y por varios años consecutivamente he obtenido reconocimientos. Cuando muchos duermen, todavía yo estoy en busca de mis animales para evitar que personas inescrupulosas se apoderen de ellos con fines delictivos. Pienso que estos 1 195 kg de carne que se desperdiciaron, más los que desconozco que se perdieron en la pesa, se podían haber destinado para el alimento de nuestros niños en los círculos infantiles, los hogares de ancianos o para las casas maternas, hospitales o alguna otra institución al beneficio del país y de nuestro pueblo.
David Osorio Delgado
El Aguacate, Cienaguilla
Campechuela, Granma



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sachiel dijo:
6
19 de febrero de 2016
15:58:19
Fernando dijo:
7
19 de febrero de 2016
18:21:22
R(x) dijo:
8
19 de febrero de 2016
19:07:59
alejandro dijo:
9
20 de febrero de 2016
10:03:15
Nora García Pérez dijo:
10
22 de febrero de 2016
00:44:12
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