He leído con interés, preocupación y dolor, reportajes en ese mismo periódico y en otros medios, donde plantean ?dificultades de locales para satisfacer las demandas de “casas de abuelos”, “hogares de ancianos” y “círculos infantiles”, entre otros, como la falta de viviendas para los miles de albergados que por años existen en La Habana.
Más dolor me provoca saber de la existencia de locales abandonados por organismos y que bien pudieran recibir una reparación antes de que se caigan o los destruyan quienes les roban hasta los marcos de puertas y ventanas.
Me voy a referir a un caso frente a mi casa, en la calle 17, entre Paseo y 2 en el Vedado, donde hay una casona de dos plantas que hace más de cinco años está totalmente abandonada, que bien pudiera dar albergue a ancianos necesitados, o a niños de círculo infantil para que sus madres puedan trabajar, y aportar más a la sociedad y la Revolución.
En aquella fecha vino una brigada que la desmanteló y aparentemente iban a repararla, algún tiempo después se retiraron y la casona quedó a la deriva, ya hasta en los aleros hay árboles que han crecido.
Hoy día, a la edificación en cuestión, hasta parte de la reja le han destruido, pero estoy segura que su restauración en manos de necesitados, no de irresponsables que la abandonan a su suerte, no requeriría de muchos recursos.
¿Quién frena esta inercia o falta de sensibilidad de organismos que al parecer no le preocupan tan graves problemas?



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modesto dijo:
1
7 de octubre de 2014
14:33:02
Javier dijo:
2
9 de octubre de 2014
12:00:09
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