Quiero referirme al mal funcionamiento de muchos centros laborales que prestan un servicio no acorde como el pueblo merece. No siempre ocurre esto que el cliente siempre tiene la razón. Quiero narrarles lo que me ocurrió el 9 de septiembre en un taller de reparaciones de equipos del Programa de la Revolución Energética, más conocido por PAE, situado en la calle No. 1 entre 12 y 14, municipio de Rafael Freyre, Holguín.
Desde las 6.00 a.m. hago la cola para comprar una resistencia para mi hornilla eléctrica, pues ya la mía estaba defectuosa, y como casi nunca alcanzan fui temprano para poder alcanzar una. Abren el taller a las 8.00 a.m. y nos dicen que no hay energía eléctrica en el establecimiento, pero que podíamos pasar y esperar a que llegara la administradora para que nos orientara qué se iba a hacer. Al preguntar dónde estaba nos dicen que está adaptando a su hijo o hija en la escuela, la cajera dice que estaba reportando la afectación personalmente en la empresa eléctrica, algo que considero innecesario pues ellos tienen teléfono en el taller.
Nueve de la mañana y la administradora no aparece y seguimos esperando sin saber siquiera si iban a trabajar, pues pude constatar y la cajera nos aseguró que en otros departamentos como el almacén y la parte de refrigeración sí había corriente y si hubiesen querido conectaban una extensión de un departamento a otro como yo les sugerí y se restablecía el fluido en la parte donde se arreglan las ollas arroceras, pero no lo hicieron, incluso había personas enfermas que vivían lejos.
Hablé con la almacenera que en un tono descompuesto me dijo que ella no podía vender las piezas en las manos, a mí no me quiso vender la resistencia, sin embargo, una compañera entró después de mí y llevaba una resistencia oculta en sus ropas, así impunemente, muy amiga de la almacenera me imagino.
Suena el teléfono y autorizan vender las resistencias, con la hornilla en la mano y un papel, que parece que es nuevo esto del papel pues en otras ocasiones con tan solo llevar el fogón se podía adquirir y es lo que más importa.
Me pregunto para qué maltratarnos tanto al hacernos esperar tanto tiempo en vano si ya ellos sabían que no se podían vender las resistencias sin el dichoso papel.
Tengo una niña de 6 y un varón de 12 años, ambos están estudiando y estaba muy necesitado de poder comprar la resistencia ese día, pero lamentablemente tuve que abandonar el lugar con las manos vacías, decepcionado, maltratado y engañado por el servicio en este lugar que es pésimo.
Quiero aprovechar para decir que en este taller, como en muchos otros, nunca alcanzan las piezas de repuesto, pero... sorpresa, los técnicos siempre tienen, claro, eso sí, ellos mismos te dicen que te va a costar un poquito más caro. Por el frente de mi casa pasan revendedores vendiéndolas a 5,00 CUC. Saque Ud. sus propias conclusiones si no salen de estos mismos talleres.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que personas inescrupulosas se apropien de los bienes del pueblo, que empañen la imagen de la Revolución y quieran lucrar con lo que no les pertenece? ¿Dónde están los funcionarios que deben velar para que no haya desvíos de recursos y termine de una vez la corrupción que tanto afecta a nuestra economía? Ojalá que hechos tan lamentables como estos no se repitan.
Rolando Ricardo Sánchez
Calle 3 No. 10 A entre 16 y 18 Rafael Freyre Holguín



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Mladen dijo:
1
2 de octubre de 2014
18:43:42
modesto dijo:
2
7 de octubre de 2014
14:51:08
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